Prachov, rocas llenas de historia

Torres de arenisca, barrancos, quebradas, ruinas de castillos y miradores con unas espléndidas vistas a la riqueza natural del Paraíso Checo. Estos atractivos se encuentran en las Rocas de Prachov (Prachovské skály), situadas en las proximidades de la ciudad de Jičín.

Las vistas desde el Miradero al Paraíso Checo con el castillo de Trosky al fondo, foto: Dominika BernáthováLas vistas desde el Miradero al Paraíso Checo con el castillo de Trosky al fondo, foto: Dominika Bernáthová El Rezo de Rocas,  foto: Dominika BernáthováEl Rezo de Rocas, foto: Dominika Bernáthová Hasta 40 metros de altura alcanzan algunos de los picos de las Rocas de Prachov, formadas en la Era Mesozoica a partir de sedimentos de piedras areniscas y otros minerales. Una de las ciudades rocosas más visitadas de la República Checa ofrece a los turistas dos recorridos: el corto de 1.5 kilómetros, mientras que el otro tiene el doble de longitud, con un total de ocho miradores.

Ambas rutas comienzan con una espectacular vista al grupo de torres de arenisca conocido bajo el nombre de 'El Rezo de las Rocas' ('Modlitba skal'). El administrador del recinto natural de las Rocas de Prachov, Vladimír Tekverk, nos reveló el origen de esta denominación.

“El nombre se debe a la forma de las rocas, que recuerda a las manos juntadas para rezar. En la cima de una roca se alza la bandera checa para conmemorar la histórica primera subida de escaladores checos a una roca de arenisca”.

La cuna del alpinismo checo

Un alpinista en las Rocas de Prachov,  foto: Dominika BernáthováUn alpinista en las Rocas de Prachov, foto: Dominika Bernáthová La primera asociación alpinista checa Prachov fue fundada en 1907 por un grupo de estudiantes del Instituto de Jičín y sigue funcionando hasta la actualidad. De hecho, algunos de sus miembros pertenecen a la élite del alpinismo checo. Los aficionados a este deporte pueden coronar los picos de las Rocas de Prachov de abril a octubre, siempre y cuando no haya llovido en las últimas 24 horas. Además, cada escalador tiene que llevar encima su credencial alpinista.

Durante nuestra visita realizada a finales del mes de septiembre, el número de montañeros fue elevado, como si se quisieran despedir de la temporada.

Un reto para claustrofóbicos

Un alpinista en las Rocas de Prachov,  foto: Dominika BernáthováUn alpinista en las Rocas de Prachov, foto: Dominika Bernáthová También los visitantes no aficionados al montañismo pueden sentir en las Rocas de Prachov un poco de adrenalina. Por ejemplo, el desfiladero 'Agujero de Ratón' ('Myší díra') representa un reto para todo aquel que sufra ansiedad en espacios cerrados, prosigue Vladimír Tekverk.

“Es un pasadizo entre las rocas. El tramo más estrecho tiene solamente 35 centímetros. Los que no sufren claustrofobia pasarán sin mayores problemas”.

La recompensa para los que hayan superado el miedo llega en breve, tras la subida al Mirador del Paraíso Checo (Vyhlídka Českého ráje). Las vistas panorámicas convierten este lugar en el más frecuentado de toda la ciudad rocosa. Vladimír Tekverk enumera los picos que están a la vista.

El Monje con la bandera checa,  foto: Dominika BernáthováEl Monje con la bandera checa, foto: Dominika Bernáthová “Podemos ver perfectamente la roca con la bandera checa, que es conocida también como 'El Monje'. Al lado vemos la Torre de Dresde, denominada por los primeros alpinistas que escalaron aquí y procedían de Alemania. Otras rocas se llaman 'El Águila', 'La Aguja de Prachov' y 'La Gorra'. La última se denomina “La Virgen con el Niño” por sus picos que se parecen a dos cabecitas”.

Con el cielo despejado se ofrecen asimismo las vistas a las emblemáticas ruinas del castillo de Trosky, un símbolo de la región del Paraíso Checo, envuelto en numerosas leyendas. Las Rocas de Prachov son el hogar de diversos animales protegidos, como búhos reales, murciélagos y pájaros carpinteros. La flora más abundante está representada por pinos silvestres y otras especies de árboles. Esta belleza natural la disfrutó también la turista mexicana Mª Antonia Soria Pérez quien compartió con nosotros sus impresiones.

Ma. Antonia Soria Pérez con su familia,  foto: Dominika BernáthováMa. Antonia Soria Pérez con su familia, foto: Dominika Bernáthová “Me encantó el camino tan bonito con árboles frutales. Luego me dijeron que había que subir y como ando un poco mal de la presión, dije que no iba a poder. Conforme fui subiendo, las expectativas se fueron abriendo, y de repente fui viendo las piedras preciosas y los chicos que andan allí trepando. Todo es muy bonito”.

Las joyas de la ciudad rocosa no son exclusivamente de carácter natural. En una roca de arenisca situada en el noroeste del recinto se yerguen las ruinas del castillo de Pařez, procedente de la primera mitad del siglo XV. Se convirtió en ruinas poco después de su construcción, probablemente en 1423, tras la invasión de las tropas husitas. Posteriormente sirvió como refugio para bandoleros locales.

Las Rocas de Prachov cuentan también con un importante yacimiento arqueológico que se encuentra dentro de una cueva situada en las proximidades del Chalet Turístico (Turistická chata). En el pasado, este lugar reveló un recipiente con monedas de plata del siglo XII, entre otros objetos de valor histórico.

El Pasillo del Emperador,  foto: Dominika BernáthováEl Pasillo del Emperador, foto: Dominika Bernáthová La historia se refleja asimismo en el nombre del 'Pasillo del Emperador' ('Císařská chodba') que hace referencia al primer personaje que visitó oficialmente las Rocas de Prachov, prosigue Tekverk.

“Este lugar es conocido por la visita del emperador Francisco I de Habsburgo, al que llevaron por aquí en una camilla. No cualquiera es emperador como para poder permitirse esto”.

La visita del aristócrata se realizó supuestamente en 1804 en el marco de su viaje a Jičín. A esta ciudad se dirigió para participar en una negociación sobre el contrato de alianza entre el Imperio Austrohúngaro y el zar ruso Alejandro I con el fin de afrontar el conflicto con Napoleón Bonaparte.

Una base para las Juventudes Hitlerianas

Una encrucijada en las Rocas de Prachov,  foto: Dominika BernáthováUna encrucijada en las Rocas de Prachov, foto: Dominika Bernáthová Las rocas recuerdan también una de las épocas más oscuras de la historia mundial. Su terreno accidentado y las instalaciones de alojamiento servían como base para los soldados de la Alemania nazi durante su ocupación de Checoslovaquia y para el entrenamiento de los miembros de la organización juvenil nazi Hitlerjugend.

En la misma época, las cuevas de las Rocas de Prachov se convirtieron paradójicamente en el refugio de varios enemigos de la Alemania nazi. Entre ellos se hallaba un checoslovaco que se había escapado de los trabajos forzados en el Tercer Reich. En las Rocas de Prachov compartió su cueva con tres desertores rusos. Los locales nunca revelaron el secreto. Algunos hasta prohibieron a sus hijos ir a la escuela para que no se les escapara la información.

“Las Rocas de Hollywood”

Las Rocas de Prachov es un lugar popular para muchos cineastas checos y extranjeros. Sus desfiladeros los visitaron los protagonistas de películas como 'Las Nieblas de Avalón' (1983, EE.UU) o 'Van Helsing' (2004, EE.UU-CZ), entre muchas otras. El proyecto cinematográfico más grande se realizó en 2017, cuando el actor británico Orlando Bloom se instaló en el recinto con su equipo de 300 personas para rodar la serie de drama y fantasía 'Carnival Row'.

De acuerdo con la Asociación de Český ráj, las Rocas de Prachov representan el tercer lugar del Paraíso Checo más frecuentado por los turistas, después del Museo de Škoda en Mladá Boleslav y el recinto palaciego de Dětenice. Durante la temporada de verano de 2018 se registró la visita de aproximadamente 150 000 personas. Las Rocas de Prachov se hicieron famosas también gracias a la canción del músico checo Ivan Mládek, que les invitamos a escuchar a continuación.