Las singularidades de la ciudad de Mělník

08-10-2016

La zona vinícola más importante de Bohemia, el pozo más ancho del país y uno de los mayores osarios son algunas de las singularidades de las que presume la ciudad de Mělník, situada a 30 kilómetros al norte de Praga. Les invitamos a conocer esta joya de Bohemia Central en la nueva edición de Radioviajes.

Palacio de Mělník, foto: Magdalena KašubováPalacio de Mělník, foto: Magdalena Kašubová La fundación de la ciudad Mělník, alzada majestuosamente por encima de la confluencia de los ríos Moldava y Elba, data del siglo XIII. El rey Carlos IV otorgó a la urbe el estatuto de ciudad real de dote, lo que la convirtió en la residencia de las reinas checas.

Mělník se convirtió además gracias a dicho rey en un importante centro de viticultura. No obstante, la tradición del cultivo de la vid había arraigado en la zona ya en el siglo X, según indicó para la Radiodifusión Checa el director de la Bodega de Lobkowicz del Palacio de Mělník, David Chocholatý.

“Los principios de la viticultura en Mělník datan de la época de Santa Ludmila, que utilizaba el vino para fines litúrgicos. Durante su estancia en Francia, el rey Carlos IV conoció bien el cultivo de la vid. Al regresar a Bohemia se dio cuenta de que las condiciones del terreno eran iguales que en Francia, puesto que el país se situaba en las mismas coordenadas geográficas. Del clima ya no se podía decir lo mismo. No obstante, Carlos IV realizó su proyecto con éxito. De Borgoňa trajo a Mělník la variedad de pinot noir, que era bien adaptable a las condiciones locales”.

La Iglesia de San Pablo y San Pedro en Mělník, foto: Štěpánka BudkováLa Iglesia de San Pablo y San Pedro en Mělník, foto: Štěpánka Budková Aunque del cultivo de la vid en Mělník se encargaban especialistas de Francia y Alemania, el vino checo no hizo brecha en el mundo. No obstante, a nivel local gozó de buena fama, contando con muchos consumidores sobre todo en la capital checa, que se estaba convirtiendo en un importante centro cultural europeo. Al florecimiento de la viticultura contribuyó asimismo un desarrollado transporte fluvial entre Mělník y Praga. La venta de vino vivió su auge en la época entre las Guerras Husitas y la Guerra de los Treinta Aňos.

La ciudad de Mělník alberga cada septiembre famosos festejos de vendimia que reúnen regularmente a hasta 30.000 amantes de vino.

El caldo más conocido de la zona lleva el nombre de la fundadora de la vinícola local, Santa Ludmila. Se vende en botellas diseňadas según un hallazgo arqueológico que data supuestamente de la época de la santa.

Uno de los osarios más grandes del país

El osario en la iglesia de San Pablo y San Pedro en Mělník, foto: Štěpánka BudkováEl osario en la iglesia de San Pablo y San Pedro en Mělník, foto: Štěpánka Budková Los visitantes de Mělník no se deberían perder la visita al osario, situado en la cripta de la Iglesia de San Pablo y San Pedro. Fue construido a principios del siglo XVI, originalmente como una tumba para los monarcas checos. En osario se convirtió poco después de su inauguración, cuando Bohemia se vio azotada por la peste, y la capacidad del cementerio local dejó de ser suficiente. Sirvió para este fin hasta 1787, cuando todos los osarios en el territorio checo tuvieron que ser suspendidos por motivos de higiene.

En la actualidad, el osario guarda los restos mortales de hasta 15.000 personas, entre las que se encuentran asimismo víctimas de la Guerra de los Treinta Aňos. Los huesos están compuestos en las paredes del osario en forma de un ancla, una cruz y un corazón que simbolizan la esperanza, la fe y el amor, mientras que la inscripción “Lo que son ustedes, éramos también, lo que somos nosotros, serán también” insinúa la fugacidad de la vida.

El osario de Mělník abre sus puertas para los turistas a lo largo de todo el aňo.

El pozo más ancho de Chequia

El subsuelo de Mělník está entretejido con una amplia red de corredores, que forman tres plantas de hasta 25 metros de profundidad, según indicó la guía turística Zuzana Žižková.

Palacio de Mělník, foto: Magdalena KašubováPalacio de Mělník, foto: Magdalena Kašubová“Como en el caso de la mayoría de las ciudades medievales, los corredores de Mělník también servían para fines militares, para defender y abastecer la ciudad. En caso de incendios o guerras, en las plantas más bajas se guardaban objetos de valor, y también servía de refugio para los ciudadanos. En el espacio debajo de las casas se guardaba cerveza, vino y alimentos”.

El subterráneo de Mělník guarda una singularidad; el pozo más ancho del territorio checo. En la Edad Media representaba el único recurso del agua para toda la ciudad.

“En la superficie del agua el pozo alcanza 4,54 metros de amplitud, lo que lo convierte en el más ancho del país. La columna del agua llega a una altura de aproximadamente 7 metros. Las paredes del pozo consisten en marga mezclada con piedra arenisca y arcilla. Cuando se unta entre los dedos, se desmenuza”, indicó Žižková.

Es curioso que precisamente el verbo desmenuzar, mělnit en checo, dio el nombre a la ciudad de Mělník.

El palacio de Mělník

Otro interesante punto turístico es el castillo, que se alza encima de la confluencia de los dos ríos más largos del país. La joya barroca se encuentra en el lugar de un antiguo asentamiento de madera, del siglo X, que fue destinado a las viudas de los monarcas checos.

Desde la proclamación de Mělník como ciudad de la dote real, en el castillo residieron un total de 23 reinas y princesas checas.

Jiří Lobkowitz, foto: ČTJiří Lobkowitz, foto: ČT En una de sus salas se encuentra una colección de mapas de todas las ciudades europeas procedentes del siglo XVII. Un punto obligatorio a visitar es la Capilla de Santa Ludmila, que fue construida por orden de Isabel de Pomerania, la cuarta y última esposa de Carlos IV.

Actualmente, el castillo pertenece a la familia de los Lobkowitz, uno de los linajes aristocráticos más antiguos de la historia checa. Sus miembros reunían a lo largo de los siglos obras de arte de importantes maestros. Algunas de ellas se pueden ver actualmente en el palacio, junto a una rica colección de mobiliario de la época.

El actual propietario del castillo, Jiří Jan Lobkowitz, se dedica a la restauración del seňorío desde 1992, y mientras tanto devolvió la fama a las célebres bodegas, situadas en los sótanos del palacio, donde se organizan regularmente degustaciones del vino.

08-10-2016