La ciudad de Mikulov

16-02-2002

En medio de una zona levemente ondulada del sur de Moravia, cerca de la frontera entre la República Checa y Austria, se encuentra situada la pintoresca ciudad de Mikulov, meta de nuestro viaje de hoy.

Mikulov, foto: Barbora KmentováMikulov, foto: Barbora Kmentová Para una mejor ubicación señalemos que Mikulov se encuentra a mitad de camino de la ruta que une la metrópoli morava Brno con la capital austríaca, Viena. La ciudad tiene algo más de 7 mil habitantes y se extiende en una planicie al pie de tres colinas: el Monte Palaciego, el Monte Santo y el Monte de las Cabras.

En la República Checa, Mikulov es conocido como uno de los principales centros vitivinícolas del país y el centro de una zona natural especial, en la que abundan especies de animales y plantas raras. Cerca de Mikulov se encuentra un sistema de cuevas, en la que encontraron refugio varias especies de murciélagos, que en otras partes poco a poco han ido desapareciendo.

La cueva cerca de Mikulov con murciélagos, foto: Huhulenik, CC BY 3.0 UnportedLa cueva cerca de Mikulov con murciélagos, foto: Huhulenik, CC BY 3.0 Unported Pero, volvamos nuevamente a Mikulov. Al igual que muchas otras ciudades medievales, surgió en el siglo XIII en un importante camino comercial que unía al Báltico con el sur de Europa. Existen indicios históricos, no obstante, que documentan que ya durante los siglos VII y VIII, durante la época precedente al surgimiento del imperio de la Gran Moravia, se habían asentado en el lugar los primeros eslavos.

Sin embargo, las primeras menciones escritas sobre el lugar datan de 1249, siéndole concedidos a Mikulov los fueron reales recién en 1322. Y cabe aclarar todavía que la ciudad debe el nombre Mikulov a su patrono, San Nicolás, que en checo es "svatý Mikulás".

Hablar de la historia de la ciudad sería hablar de períodos de enfrentamientos bélicos y de otros de relativa tranquilidad que caracterizaron la historia de las Tierras Checas en general. Los acontecimientos históricos fueron reflejándose, naturalmente, en la vida de la población y así, también Mikulov vivió períodos de altos y de bajos.

Edificio renacentista con esgrafiados, foto: Archivo de Radio PragaEdificio renacentista con esgrafiados, foto: Archivo de Radio Praga La ciudad registró un amplio desarrollo a partir del siglo XVI, cuando Mikulov pasó a formar parte del poderío de la dinastía de los Dietrichstein. De la segunda mitad del siglo XVI data, por ejemplo, un hermoso edificio renacentista en la plaza mayor de la ciudad. En el siglo XIX el edificio fue ampliado y decorado con un hermoso esgrafiado que documenta diversas escenas bíblicas. Del mismo período proviene también la torre municipal con interesantes arcadas y otras obras arquitectónicas.

El florecimiento de Mikulov se hizo aún más patente en el siglo XVII, bajo la administración de Frantisek Dietrichstein, obispo de Olomouc, quien se empeñó en transformar a la ciudad en el más importante centro administrativo y cultural de la Moravia de entonces. Además de levantar en ella un sinnúmero de obras arquitectónicas, la dinastía de Dietrichstein, que gobernó la ciudad hasta mediados del siglo XIX, amplió en la zona el cultivo y el procesamiento de la uva, al que dieron inicio en estas tierras los romanos.

Los viñedos caracterizan la zona de Mikulov, foto: Mackoy, CC BY-SA 4.0 InternationalLos viñedos caracterizan la zona de Mikulov, foto: Mackoy, CC BY-SA 4.0 International Para tal fin, los representantes de la familia mandaron a ampliar bajo la ciudad el sistema de sótanos , para ser depositados en ellos los barriles con vino. El sistema se conserva hasta la actualidad y la extensión de los sótanos permite seguir ampliando todavía el cultivo de la vid, pues nunca falta lugar para depositar el vino.

Hablando de la producción vitivinícola en Mikulov, cabe decir que vale la pena visitar los sótanos donde se deposita el vino. El sótano renacentista situado debajo del patio palaciego forma parte del recorrido en el que al visitante le espera una verdadera curiosidad. Se encuentra allí un inmenso barril del año 1643, cuyo contenido es de más de 100 mil litros. El barril tiene 6,5 metros de longitud y su altura es de 4,5 metros. En su época fue el barril más grande de Europa. Desde el siglo XVIII, no obstante, el barril es usado exclusivamente como decoración.

El imenso barril del año 1643, foto: Jiří Doležel, CC BY-SA 3.0 UnportedEl imenso barril del año 1643, foto: Jiří Doležel, CC BY-SA 3.0 Unported En la historia de Mikulov se inscribieron también la comunidad judía local y los anabaptistas. Los judíos se habían asentado en el lugar a partir del siglo XV y hasta el siglo XIX la comunidad judía de Mikulov había sido una de las mayores en todo el territorio checo. La misma disponía de varias sinagogas, escuelas, baños y talleres artesanales.

La persecución de los judíos en el siglo XIX y posteriormente el holocausto, marcaron también la vida de los judíos en Mikulov. Una gran parte del barrio judío fue destruida, el número de los judíos que hoy habitan la ciudad es mínimo... Aún así, merecen atención las obras que se han conservado: la sinagoga Superior, del siglo XVI por ejemplo, es un hermoso documento de la arquitectura judía.

El cementerio judio de Mikulov, foto: feťour, CC BY-SA 3.0 UnportedEl cementerio judio de Mikulov, foto: feťour, CC BY-SA 3.0 Unported También llama la atención el cementerio judío local. Este ocupa una superficie de aproximadamente 19 mil metros cuadrados, siendo así el más grande cementerio judío en Moravia y uno de los más significativos a nivel de toda la República Checa.

Los anabaptistas a su vez, llegaron a Moravia en el siglo XVI, procedentes de los territorios de la actual Austria, Suiza y Alemania. Muy pronto se asentaron en Mikulov que gozaba de una tradición de gran tolerancia, y crearon una nueva comunidad en la ciudad. Se desempeñaron especialmente en el cultivo y procesamiento de la vid y también como médicos y farmacéuticos.

El palacio de Mikulov, foto: Archivo de Radio PragaEl palacio de Mikulov, foto: Archivo de Radio Praga Sin embargo, en 1622, con el inicio de la recatolización de las Tierras Checas, los anabaptistas fueron expulsados de Moravia, marchándose al Este. A partir de 1874 se inició la emigración de los anabaptistas a Estados Unidos y a Canadá.

Al visitante le atraerá en Mikulov el hermoso palacio local que se divisa desde lejos, situado en la cima del Monte Palaciego. Lamentablemente, sus interiores son bastante modestos, a causa de varios fuertes incendios que destruyeron las decoraciones y la mayor parte del mobiliario histórico. Durante la guerra de los Treinta Años, a su vez, las hordas suecas saquearon la abundante biblioteca del palacio, llevándose la mayor parte de los libros. Actualmente, varias salas del palacio las ocupa una exposición permanente sobre la historia de la producción vitivinícola en la zona.

La columna de la Santísima Trinidad, foto: CzechTourismLa columna de la Santísima Trinidad, foto: CzechTourism Al pie del palacio se extiende la ciudad de Mikulov con una irregular plaza mayor, rodeada de casas históricas, entre las que destaca un edificio De estilo renacentista con hermosos esgrafiados, del cual hemos hablado con anterioridad. En el centro de la plaza se levanta una columna de la Santísima Trinidad, de principios del siglo XVIII. En uno de sus extremos se encuentra también la iglesia de Santa Ana, con una imitación de la Santa Casa del Loreto, en sus interiores.

En el siglo XIX, los Dietrichstein, mandaron a transformar la iglesia en una cripta familiar, en la que fueron depositados los retos mortales de esa famosa dinastía, tan estrechamente ligada con la historia de la ciudad de Mikulov. La visita a la cripta forma hoy parte del recorrido turístico por la ciudad.

Monte Santo, foto: Barbora KmentováMonte Santo, foto: Barbora Kmentová Que, necesariamente, incluye también la visita al Monte Santo, situado en las inmediaciones de la ciudad. En la cima del monte, cuyas laderas están cubiertas de viñedos, se encuentra la capilla de San Sebastián y un campanario. La primera piedra de la capilla fue colocada en 1623 y la obra fue finalizada en muy poco tiempo, transformándose pronto en un concurrido centro de peregrinaje de la región.

Con el paso del tiempo y el correr de los siglos la capilla fue remodelada varias veces. Lo que perdura hasta hoy sin cambio alguno es la inmensa cantidad de personas que cada año, a principios de septiembre, llegan al Monte Santo junto a Mikulov para asistir a las festividades religiosas locales.

Según una antigua leyenda morava, dentro del Monte Santo está escondido un inmenso tesoro, al que los habitantes de la zona tendrán acceso en el más difícil momento de la historia de esas tierras. Hasta el presente, al parecer, Mikulov ha vivido sólo tiempos de gloria...

16-02-2002