La ciudad checo-alemana de Cheb

25-10-2003

En esta edición de Radioviajes viajaremos a Bohemia occidental, a Cheb - una ciudad con un espléndido casco histórico, admirables monumentos y con una rica historia que refleja la convivencia de checos y alemanes.

La ciudad de Cheb, foto: Milos TurekLa ciudad de Cheb, foto: Milos Turek La ciudad de Cheb es la cabecera del distrito más occidental de la República Checa y fronterizo con Alemania. La frontera con Alemania tiene una longitud de 130 kilómetros.

En el distrito de Cheb se encuentran dos balnearios - Mariánské Lázne especializado en el tratamiento de enfermedades renales y de aparato respiratorio y Frantiskovy Lázne donde se curan enfermedades de aparato motriz y del sistema circulatorio.

En la zona se registran más de doscientas fuentes de aguas minerales, de las cuales más de cincuenta son aprovechadas para tratamientos curativos y la reservación SOOS - en la que destacan fangos y fuentes de aguas minerales.

La ciudad de Cheb es una de las más antiguas de la República Checa y su historia data del siglo IX cuando al lado del río Ohre, que atraviesa la ciudad, se encontraba un castillo eslavo. Más sobre la historia de la ciudad nos lo narra Pavel Sebesta del museo regional de Cheb.

"Cheb se menciona por primera vez en un documento del año 1061, se utiliza entonces su nombre latino - Egire deducido de la expresión celta Agara que designaba la región circundante del río Ohre".

En el siglo XII se apodera de Cheb la familia alemana Hohenstauf en la que destacó el emperador Federico Barbarossa. Durante su reinado Federico hizo de Cheb un punto estratégico en su política contra el estado checo.

Hasta el año 1322 cuando se adjuntó definitivamente al estado checo, Cheb pasó de mano en mano y de un lado de la frontera al otro. Durante un corto período de tiempo se libró de la influencia de los poderosos reinos vecinos y por poco tiempo se convirtió en un "estado ciudad".

"Este es un capítulo muy interesante de la historia de la ciudad de Cheb. En el siglo XIII pasó a ser una ciudad-estado independiente, un fenómeno no muy frecuente en los territorios checos".

En el siglo XIV Cheb era la cuarta mayor ciudad en el territorio checo, en cuanto a número de habitantes se refiere, tenía además su propio Tribunal y derecho de acuñación.

Los ciudadanos, más de siete mil, gozaban de varios privilegios - por ejemplo no tenían que pagar derechos de aduana ni peajes.

La ciudad de Cheb, foto: Milos TurekLa ciudad de Cheb, foto: Milos Turek Durante la Guerra de los Treinta Años, en el siglo XVII, Cheb sufrió frecuentes ataques de todos los ejércitos que tomaron parte activa en el conflicto.

Es por ello que la ciudad de Cheb está estrechamente unida con uno de los importantes personajes de la política checa - Albrecht de Valenstein.

"Decisivo para la carrera de Valenstein fue la boda con Lucrecia de Landek de una acomodada familia burguesa de Cheb. No obstante, al cabo de cinco años de matrimonio, Lucrecia murió y Valenstein heredó grandes bienes materiales".

A pesar de ser el comandante del ejército imperial de Fernando II, Valenstein negociaba hábilmente con los enemigos, y durante los años de guerra notablemente crecieron sus bienes lo que despertó una ola de envidia y odio.

"El odio y la envidia contra Valenstein crecieron tanto que sus enemigos se unieron y perpetraron un atentado en su contra el 25 de febrero 1634, justamente en Cheb".

La muerte de Valenstein terminó simbólicamente con la época de prosperidad y crecimineto económico de Cheb. La ciudad, dañada por los frecuentes ataques, no se recuperó de la crisis económica que afectó a todo el Continente europeo.

Por orden del emperador Fernando III, Cheb dejó de ser una ciudad con alta importancia económica, para transformarse en una ciudad-fortaleza rodeada de murallas y bastiones.

No obstante, las grandes construcciones atrajeron a la ciudad a grandes arquitectos y artistas de la época, como por ejemplo a Karel Ignác Dienzenhofer y a Giovanni Battista Alliprandi, que decoraron la ciudad con sus obras.

A principios del siglo XIX, Cheb fue arrasado por un gran incendio, y la ciudad se recuperó hasta a finales del siglo con la llegada de la Revolución industrial.

Otra plaga que afectó fuertemente a la ciudad de Cheb fue sin duda la Segunda Guerra Mundial. Al principio del conflicto, los ciudadanos checos se vieron obligados a abandonar la ciudad y al final de la guerra fueron expulsados los alemanes.

El involuntario traslado de los habitantes provocó el abandono total del casco histórico y por consiguiente el lento deterioro de los monumentos históricos, que culminó en los años cincuenta con la gran reconstrucción de gran parte de la ciudad.

Para recorrer Cheb se recomienda empezar en la plaza central donde se pueden admirar bellas casas burguesas, de dos o tres pisos, alegremente pintadas con colores que van desde amarillo, rosado, azul y blanco.

Cheb - Spalícek, foto: Milos TurekCheb - Spalícek, foto: Milos Turek En la plaza central se encuentra también el símbolo de la ciudad, que predomina en las tarjetas y publicaciones sobre Cheb. Se trata de Spalícek - que es un conjunto muy especial de casas.

Spalícek lo integran once casas burguesas, angostas y altas separadas por una callejuela tan estrecha que cabe tan solo una persona, a la callejuella se le conoce como calle de las "ferias".

El origen de esta callejuela se desconoce a ciencia cierta, según explicara Pavel Sebesta del museo de Cheb.

"El Spalícek se conoce ya desde el siglo XIII. Existen varias teorías sobre el origen del mismo, una de ellas sostiene que se trata del resto de las casas originales de la plaza de las cuales la mayoría desapereció durante uno de los grandes incendios que arrasaron Cheb".

La plaza central ofrece también muchos edificios interesantes, por ejemplo el edificio del Ayuntamiento Nuevo con su torre del reloj construido según los planos del arquitecto italiano Alliprandi.

Otro edificio que llama la atención es la casa de la familia Grüner, hoy centro de información de la ciudad. En el pasado se reunieron allí el consejero Grüner y el escritor alemán Johann Wolfgang Goethe, frecuente visitante de Cheb.

Otro lugar muy visitado por los turistas es la casa, en la parte baja de la plaza, donde hace tres siglos fue asesinado Albrecht de Valenstein.

Así que estimados oyentes, la ciudad de Cheb ofrece realmente una serie de lugares y monumentos atractivos e interesantes para la personas que la visiten. Cuando viajen a la República Checa, no duden en visitar la ciudad de Cheb y sus alrededores en Bohemia ocidental.

25-10-2003