El palacio de Konopiště tiene un guardia osuno

10-09-2016

El palacio de Konopiště es uno de los monumentos más visitados de la República Checa. La antigua residencia del archiduque Francisco Fernando d´Este, cuyo asesinato provocó la cadena de acontecimientos que desatarían la Primera Guerra Mundial, tiene un guardia curioso; el oso Jiří.

El palacio de Konopiště, foto: Archivo de ČRo - Radio PragaEl palacio de Konopiště, foto: Archivo de ČRo - Radio Praga Desde su fundación en el siglo XIII, el palacio de Konopiště pasó por las manos de numerosos dueños, pero su actual aspecto neogótico se lo debe al archiduque Francisco Fernando d´Este, heredero del trono austrohúngaro.

Como apasionado cazador, el archiduque se vio atraído por los abundantes bosques que rodeaban el palacio, y a principios del siglo XX decidió convertirlo en su residencia. Fue la última, ya que el 28 de junio de 1914 fue asesinado junto a su esposa por un extremista serbio durante su visita a Sarajevo. El atentado es considerado como uno de los detonantes del comienzo la Primera Guerra Mundial.

Más de 800 trofeos de caza

Foto: CzechTourismFoto: CzechTourism Francisco Fernando d’Este convirtió Konopiště en un palacio neogótico-romántico con un parque paisajista y una zona reservada para la caza.

La enorme afición del archiduque a esta actividad se refleja en el Pasillo de la Caza (Lovecká chodba) que cuenta con más de 800 trofeos. Los visitantes de Konopiště pueden dar un recorrido especial dedicado a la caza, que además de dicho pasillo ofrece visitas a la armería, a las salas “de gamuza” y “de cuernos”, y a un campo de tiro con dianas móviles, entre otros.

Francisco Fernando d´Este fue un hombre muy innovador. Konopiště es uno de los primeros castillos checos donde fue instalada una red eléctrica, un sistema de conducción de aguas y un ascensor.

El Jardín Rosa, foto: Ivana FilipováEl Jardín Rosa, foto: Ivana Filipová Como regalo para su mujer, el archiduque fundó en el parque del palacio el Jardín Rosa, con decenas de especies de plantas rosáceas y numerosos invernaderos con abundante flora exótica que se ha conservado hasta la actualidad, según apunta la administradora del palacio de Konopiště, Jana Sedláčková.

“Los invernaderos se componen de varios sectores con diferentes especies de plantas subtropicales, tropicales, orquídeas y palmeras que fueron plantadas por el mismo archiduque”.

Francisco Fernando d’Este con Sofía y hijos, foto: Public DomainFrancisco Fernando d’Este con Sofía y hijos, foto: Public Domain El adjetivo rosa está vinculado también con un salón, que sirvió como habitación privada de la esposa del archiduque Sofía, y que durante décadas permaneció cerrado al público.

“La habitación es completamente rosa, desde la alfombra, el papel pintado en las paredes hasta las cortinas. Hemos colocado aquí también objetos que están estrechamente vinculados con la boda del archiduque Francisco Fernando d’Este con Sofía, como telegramas con felicitaciones, el cuerpo del vestido de boda de la novia, la lista con la distribución de asientos en la mesa nupcial y las fotografías”, indicó Sedláčková.

En el recinto del palacio se halla asimismo el Museo de San Jorge, que guarda numerosos objetos artísticos vinculados con este santo predilecto de Francisco Fernando d´Este.

Jirka, el habitante osuno

Foto: Jan Spousta, CC BY-SA 3.0Foto: Jan Spousta, CC BY-SA 3.0 Jorge, o Jiří en checo, es también el nombre del habitante más popular de Konopiště. Se trata de un oso que desde 2011 habita en el foso del castillo. Según afirmó su cuidador, Kryštof Hes, la cría de los osos en el palacio de Konopiště cuenta con una larga tradición, que se remonta al siglo XIV.

“Los osos vivían aquí antes de que el emperador Francisco Fernando comprara el palacio. Las fotos del año 1900 muestran que en aquel entonces había en el foso hasta cinco osos”.

El actualmente único habitante osuno del castillo, Jiří, pesa casi 300 kilógramos y este año ha celebrado su décimo cumpleaños. Su raza de Himalaya es poco común en la República Checa, lo que complica su reproducción, apunta Hes.

Foto: Denisa TomanováFoto: Denisa Tomanová “Los únicos dos ejemplares viven en el zoológico de Ostrava, es una pareja, así que si decidimos encontrar para Jirka una compañera, tendremos que buscar en el extranjero”.

Aparte de la comida, la mayor afición de Jiří es dormir en su guarida, por lo cual los visitantes no siempre tienen la suerte de verlo. Según recomendó el cuidador, la mejor oportunidad se ofrece a las horas de la mañana o sobre las 18:00 de la tarde.

La sede de los nazis

Foto: Archivo del Instituto Checo de MonumentosFoto: Archivo del Instituto Checo de Monumentos Tras el fin de la Primera Guerra Mundial y la desintegración del Imperio Austrohúngaro, el palacio de Konopiště entró en una época agitada. En el nuevamente formado Estado Checoslovaco fue aprobada una reforma predial que incluyó la parcial expropiación de los bienes de la aristocracia. De acuerdo con la ley, todas las propiedades de los Habsburgo situadas en el territorio checo y eslovaco correspondían a Checoslovaquia.

Los hijos del asesinado Francisco Fernando d´Este fueron expulsados de Konopiště y sometidos a una minuciosa revisión para que no se llevaran del palacio ningún objeto de valor.

Foto: Archivo del Instituto Checo de MonumentosFoto: Archivo del Instituto Checo de Monumentos Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis convirtieron Konopiště en el estado mayor general de sus unidades SS y en un área de entrenamiento de tanquistas. La leyenda cuenta que los nazis escondieron en los alrededores del palacio aproximadamente 400 lingotes de oro. A pesar de varias búsquedas exhaustivas, nunca han sido descubiertos.

Konopiště volvió a abrir sus puertas para el público en 1945. Su aspecto y el mobiliario del interior se han conservado idénticos a los de la época de Francisco Fernando d’Este.

Actualmente ofrece cuatro tipos de visitas temáticas, así como una exposición con motivo del 100º aniversario de la muerte del emperador austrohúngaro Francisco José I, el tío de Francisco Fernando d’Este, y una muestra dedicada a los viajeros checoslovacos Jiří Hanzelka y Miroslav Zikmund.

10-09-2016