El espectro del castellano encantado era en realidad un meteorito

Una rotunda con el menor diámetro del país; Un castellano encantado en piedra; Una cárcel medieval; Una merienda de cien años de antigüedad; Cabras de Camerún; Todo esto ofrece el castillo Loket, es decir "codo" en español, que se alza sobre la ciudad homónima situada en Bohemia Occidental.

Castillo Loket, foto: Archivo de Radio PragaCastillo Loket, foto: Archivo de Radio Praga Importantes reuniones diplomáticas se fueron efectuando en el castillo Loket desde que fuera construido, es decir, desde principios del siglo XIII. También los soberanos solían pasar mucho tiempo en ese recinto. La parte más antigua del castillo es la rotunda, la construcción de este tipo con el diámetro más pequeño del país.

Tiene un diámetro de apenas 3,6 metros...

Pero por otro lado, unas paredes de 90 centímetros de anchura...

La rotunda fue rodeada con el tiempo por otros edificios y fue redescubierta apenas en 1966.

Los arqueólogos encontraron durante la reconstrucción de ese lugar un hallazgo interesante: una merienda de aproximadamente 100 años de edad! Era pan con cebolla petrificado, relativamente bien conservado...

En la parte del castillo edificada en la época romana se halla estos días un museo de la porcelana, según nos dijo la guía Marcela Lojdová.

"En 1725 el catillo fue destruido por un incendio y solamente se conservaron de la parte romana la planta baja y el subterráneo. El edificio fue reconstruido a principios del siglo XIX, cuando unos aficionados fundaron allí un museo de la porcelana".

 

En el siglo XIV, el castillo Loket vivió un periodo muy penoso...

Castillo Loket, foto: CzechTourismCastillo Loket, foto: CzechTourism Loket era un castillo real, y el rey Carlos IV otorgó a la ciudad varios privilegios que se convirtieron en la manzana de la discordia en la época posterior a las guerras de los Husitas, movimiento religioso que exigía en el siglo XV reformas de la Iglesia católica.

Terminada la guerra, la familia de Slik adquirió el castillo como recompensa por su ayuda a la Iglesia durante la guerra, indicó nuestra guía Marcela Lojdová.

"Pero los burgueses no se habían reconciliado con el nuevo dueño del castillo e incendiaron el edificio varias veces. Los 110 años de aquella época se fueron desarrollando bajo los auspicios de grandes disturbios".

Al final, los burgueses adquirieron el castillo, que permaneció como propiedad de la ciudad hasta la fecha.

En 1822, una cárcel municipal fue creada en el castillo.

"Aquí fueron encarcelados, sobre todo, ladrones y usureros. La cárcel funcionó hasta el año 1948. Después de la Segunda Guerra Mundial, es posible que aquí fueran cautivadas también varias personas que colaboraban con los ocupantes nazis", dijo Marcela Lojdová.

"¿Pueden oír el grito? No se preocupen, es un simulacro. Así se exigía la confesión por la fuerza a los supuestos criminales en la Edad Media, alrededor del siglo XV, a los que se daba garrote, se los emparedaba vivos, encepaba y encegucía con una barra de hierro. Estas técnicas de tortura se muestran en la actualidad en figurines de poliuretano que se mueven, así que todo parece ser muy verosímil".

 

Como casi todos los castillos, Loket también tiene un espectro...

Y es un espectro muy especial: una leyenda dice que en ese lugar erraba un castellano encantado. La leyenda se basa en el hallazgo de un meteorito, encontrado en los campos adyacentes en el siglo XV, que pesaba casi 110 kilos y los vecinos pensaban que era el castellano encantado... Marcela Lojdová nos contó el origen de la historia.

"Durante las guerras de los Husitas vivía aquí un castellano cruel llamado Puta de Ilburk. Es una figura históricamente comprobada y los historiadores dicen que este señor encarceló a un joven que mantenía a sus hermanos y a su madre. Ésta vino a solicitar al castellano que lo liberase, pero el burgrave se negó. Y la madre le maldijo, convirtiéndole en una piedra por un encanto".

De todas formas, hoy día, sólo se encuentra en el castillo una maqueta del meteorito; el original se divididió en el siglo XIX en dos partes; una de ellas se trasladó al museo de Viena, en Austria, y la segunda mitad al museo de Praga.

Así es, no olvidemos que Checoslovaquia consiguió su independencia apenas en 1918, y Praga en el siglo XIX sólo era una parte de la Monarquía Austro-Húngara, gobernada desde Viena...

 

En el castillo Loket pueden ver, además, otra piedra de gran valor. Varias lápidas fueron trasladas desde el cementerio judío cercano al patio del castillo, y en uno de los rincones fue instalada una de las más antiguas.

Cabra cameruneseCabra camerunese "El rótulo está en hebreo y es el único objeto que recuerda a la comunidad judía que vivió aquí en la época del renacimiento. En la bóveda lleva grabado un poema laudatorio, del año 1700 aproximadamente, en conmemoración al rabino Benjamin que se desempeñaba en aquél entonces en la ciudad de Loket".

Hoy día se efectúan en el castillo varias funciones teatrales, pueden vivir allí un baquete medieval, o incluso se pueden casar con trajes de aquella época...

Según nos dijo la guía Marcela Lojdová, es posible casarse en el castillo en la sala nupcial, en la que hay intalada una pintura al fresco de un soldado del siglo XVII.

"La pintura no estaba instalada originalmente en la sala nupcial, sino en la cárcel, y fue trasladada a este lugar con el llamado 'método transparente'. Es decir, que en el revoque en el que se encuentra el fresco se coloca un tejido suave, y así la pintura puede ser trasladada a otro lugar".

Los que estén en buenas condiciones físicas, pueden subir a la torre del castillo, situada directamente en la peña...

Que vale la pena. La torre ofrece un panorama excelente del paisaje y la ciudad de Loket, y si tienen suerte podrán divisar en los alrededores otra curiosidad: cabras cameruneses que pastan debajo del puente local.

Los chivos tienen cuernos y una densa barba, así que se parecen un poco al diablo...