Un dominicano fascinado por Praga gracias al béisbol

15-10-2010

Amante del béisbol, el dominicano Froy Pérez estudió Relaciones Internacionales e Infotécnica en Nueva York y acabó topándose con Praga, una ciudad que le enamoró. Ahora trabaja para distintas empresas encargadas de promover en Chequia el concepto latino a través de sus productos y servicios.

Foto: Dirk Ziegener / Stock.XCHNGFoto: Dirk Ziegener / Stock.XCHNG Con traje, camisa y corbata nadie diría que Froy Pérez pisó por primera vez Praga llevando una indumentaria totalmente diferente: pantalón deportivo, sudadera, zapatos conocidos como ‘spikes’, casco, guantes y bate. La vestimenta propia de un jugador de béisbol. Y es que la pasión de este dominicano por este deporte le condujo en 1999 a viajar hasta Praga para entrar a formar parte de la liga checa de béisbol. Froy ya contaba con una gran experiencia en este deporte, puesto que en Nueva York, donde residía desde los 13 años, jugaba a nivel semiprofesional. Así que tal y como nos explica, su habilidad en el béisbol le ayudó a tener una mejor acogida en la ciudad.

“Como vine también a jugar béisbol, y el béisbol en ese tiempo estaba creciendo y el país mío es muy conocido por el béisbol, al entrar a la liga y jugar me aceptaron como alguien que les iba a ayudar a ellos a poder subir, a aumentar el estándar del deporte aquí en la República Checa, entonces relativamente me fue muy bien con la adaptación”.

Froy PérezFroy Pérez Pero no vino para quedarse, ya que sólo jugó una temporada y regresó a Nueva York para trabajar durante un período en la compañía General Electric. Sin embargo, el tiempo que estuvo en Praga fue el suficiente para enamorarse de la ciudad y acabar volviendo años después, esta vez, sin billete de vuelta.

“Bueno, pero parece que el mosquito europeo me picó porque tuve que volver otra vez, en 2003, me hizo mucha falta el centro de Europa, sólo vine de paseo y después una compañía me llamó para trabajar con ellos exportando equipo médico desde aquí, desde la República Checa. Y desde ese momento he estado aquí”.

Y entonces es cuando conoció a uno de sus socios actuales, Gustavo Guillén, fundador y presidente de Casa Latina, GRB International y la Cámara de Comercio Latinoamericana. En Froy vio un gran potencial. Se interesó por él por el hecho de ser hispano, hablar inglés y tener interés de persuadir a las personas y promover el concepto latino. Una fusión necesaria para llevar a cabo el trabajo que actualmente está desempeñando. Pero, ¿a qué se dedican exactamente estas empresas y quienes son sus clientes principales? Froy nos lo cuenta detalladamente.

“De la Cámara de Comercio el típico son compañías que quieren establecer mercados en América Latina, clientes de Casa Latina son horeca, hotel restaurante y catering que quieren comprar tres o cuatro de los productos que tenemos exclusivos latinoamericanos. Tenemos el ron centenario de Costa Rica y el ron atlántico de dominicana. Los clientes de GRB están buscando servicios ya sean legales, de contabilidad o de análisis de mercado. Tenemos una variedad bien grande de clientes pero todos con una misión: educar, promover y posicionar en América Latina o viceversa”.

Froy Pérez reconoce que Praga es un núcleo muy positivo donde poder establecer empresas latinas como en las que él trabaja. Desde que la ciudad salió del régimen comunista ha experimentado un gran desarrollo y ha despertado la curiosidad de los checos por conocer y abrirse más al mundo exterior.

“Una ciudad que vivió en un yugo comunista por mucho tiempo y al salir de él tiene un deseo muy grande de explorar otras culturas, especialmente esas culturas que tienen, como nosotros decimos, un poquito de calorcito en el corazón. Como una ciudad o un país que la innovación de tecnología se empuja a abrir fuerte y ellos están siempre tratando de mejorar un poquito”.

Froy PérezFroy Pérez Y ese calorcito en el corazón es lo que quizás más echó en falta cuando llegó a la capital checa. Notó en exceso las diferencias culturales, sobre todo la disimilitud en el trato familiar y con los amigos. Quizás, ese tono más frío de los checos es algo a lo que le costó adaptarse, pero aún y así, en poco tiempo supo ver la calidez de los checos y asegura estar encantado en esta ciudad.

“Amo este país, por suerte el país me ha tratado muy bien a mí también. No he experimentado ningún tipo de racismo ni de discriminación ni de rudeza. Todo lo que he experimentado ha sido productivo y muy bueno también”.

Tanta es la satisfacción que siente por Praga que hoy por hoy está seguro que éste es su destino. Hay un refrán que dice: “no hay mayor emoción, que la de volver al lugar en que se nació”, pero Froy lo tiene muy claro. Volver, volverá a su querida República Dominicana, pero no para quedarse. Su sueño es poder construirse una casa cerca de la playa y tener, de esta manera, su pequeño rinconcito donde poder disfrutar de esa entrañable calidez latina.

La República DominicanaLa República Dominicana “Yo tengo en planes poder ir a la República Dominicana a invertir. También o me pego la lotería o podemos establecer estos ‘branching’ en el centro y este de Europa, me gustaría comprar una pequeña casita o casa de campo cerca de la playa en la República Dominicana pero tengo el presentimiento de que el centro de Europa va a ser mi núcleo porque aquí es donde he invertido la mayor parte de recursos, tiempo, entonces aquí creo que voy a ver mejores resultados. Uno no puede ser profeta de su propia tierra a veces. Amo mi tierra, amo mi gente y estoy dispuesto a sacrificar mucho de los recursos que tengo en invertir en ellos, para ver que el país desarrolle un poquito más”.

Aunque ahora viste siempre con traje y corbata, Froy todavía sigue enfundándose su traje de béisbol de vez en cuando, siempre que su trabajo se lo permite. Pese a que actualmente practica este deporte ya sólo como un pasatiempo, años atrás fue la clave que le hizo descubrir Praga y gracias al cual su vida cambió trasladándose de la ciudad de los rascacielos al corazón de la antigua Europa.

15-10-2010