Praga detrás de las cámaras

Miguel Cerro es un joven español de 23 años de edad instalado en Praga desde hace tres meses. Las pocas esperanzas de encontrar trabajo en el sector audiovisual en España le han llevado a emprender un viaje en busca de oportunidades laborales en el país con los estudios de cine más grandes de Europa.

Miguel Cerro, foto: Jéssica DomínguezMiguel Cerro, foto: Jéssica Domínguez Miguel Cerro no se pensó dos veces la oportunidad de ir a Praga. Tras haber disfrutado de otras experiencias internacionales en países como Inglaterra e Irlanda, Praga se cruzó en su camino. Su pasión por la cerveza y la belleza de las mujeres checas, hicieron que este joven no dudara en emprender una aventura laboral en este país. Él mismo cuenta como fue el proceso que le llevó a la capital de República Checa.

“En principio yo iba a ir a Londres, ya que dos amigos iban a ir allí, pero al final un amigo me convenció para que echara la solicitud para la beca Leonardo del Ayuntamiento de Alcobendas. Y yo pensé que podía ser una buena posibilidad. Eché la solicitud y aquí estoy. Yo no tenía ningún trabajo en España, ningún futuro sobre todo en mi sector, y me dije que si allí no había, habría que buscarlo fuera”.

Aunque Miguel todavía ve muy lejos su sueño de convertirse en director de cine, en Praga ha conseguido trabajar detrás de las cámaras.

“Yo trabajo en el sector audiovisual. Ahora mismo estoy en una compañía llamada Arti chock, que es una compañía internacional de televisión de arte por Internet. Una de las sedes está aquí en Praga, en República Checa. Es una televisión que se dedica básicamente a grabar exhibiciones de arte para informar al espectador qué puede ver interesante relacionado con el arte aquí en Praga y en toda República Checa. Y yo me dedico a grabar esas exhibiciones, preparar las entrevistas al artista y montar los vídeos para que se suban a la web”.

Él mismo nos relata como ve el futuro del sector audiovisual en su país de acogida.

“Lo veo muy bien. Los estudios de cine más grandes de Europa están aquí en República Checa. Yo me he dado cuenta de que las producciones no paran. No es como en España, donde el sector está completamente parado. Aquí, con mas o menos dinero, se sigue produciendo, se siguen haciendo cosas. No solo el cine internacional, sino pequeñas producciones, televisión... Se sigue produciendo a diferencia de España y se produce todos los días.”

Foto: Jéssica DomínguezFoto: Jéssica Domínguez Fascinado por la ciudad de Praga, resulta muy difícil quedarse con una sola cosa de la ciudad, sin embargo Miguel tiene claro que es lo que más y menos le ha gustado de ella.

“Me gustan tantas cosas de esta ciudad que no sabría decirte. Una de esas cosas es la cerveza, que no tiene comparación con la española. Es más fácil decir qué no me gusta. Me gustaría tener la sensación de que a las tres, son las tres de la tarde. Lo que me pasa es que son las cuatro de la tarde y tengo la sensación, por las pocas horas de luz que hay, que son las nueve de la noche. Por una parte está mal porque no sé muy bien en qué hora estoy, pero por otra parte me dicen son las cuatro y me alegro porque todavía me quedan cinco horas de día”.

A pesar de la buena voluntad de la gente, el no compartir el mismo idioma hace que la comunicación no sea tan fluida como a Miguel Cerro le gustaría.

“La única dificultad que he encontrado es el idioma. Yo soy una persona que me gusta hablar con todo el mundo, aunque a veces sea pesado. Me gusta ser una persona que se relaciona, pero aquí al no entender el idioma es peor, aunque aquí la gente habla inglés. Me gustaría comprender el idioma, saber manejarlo para poderme comunicar con todo tipo de personas en cualquier ambiente”.

El cámara confiesa cuál es su mayor reto en esta ciudad.

“Me gustaría aprender checo. La verdad es que lo he intentado. No he tomado clases porque no me coincidían muy bien las horas, pero siempre que encuentro a alguna personas checa, siempre que hablo con una persona checa intento que me diga al menos tres o cuatro palabras. Y luego intento utilizarlo con otras para saber si lo estoy diciendo bien o mal. Pero la verdad es que poco controlo del idioma, las cosas básicas y poco mas”.

Las primeras impresiones son importantes, pero cuando llegas a una cultura tan diferente a la propia es mejor no quedarte con esa primera sensación. Miguel nos cuenta como fue su impresión acerca de los checos a su llegada al país.

Miguel Cerro, foto: Jéssica DomínguezMiguel Cerro, foto: Jéssica Domínguez “La gente decía que eran fríos. A lo mejor al principio pueden parecer un poco frios, que no hablan tan directamente como una personas de España. Pero si tú te tomas unas cervezas con ellos y hablas tranquilamente son unas personas encantadoras. A lo mejor un español te habla más al principio pero luego a lo mejor no es tan educado.”

Para todos aquellos que estén pensado salir de su país para buscar oportunidades laborales, Miguel les aconseja lo siguiente.

“Mi primer consejo es que no tengan ningún tipo de miedo. Con cierto nivel de inglés y un buen abrigo, yo creo que ya lo tienen todo. No se necesita más, no necesitan ningún tipo de experiencia. Este es un país con un paro muy bajo. Aquí hay unas posibilidades y unas oportunidades que en España no se ofrecen. Es una ciudad que está naciendo, está llena de oportunidades de todo tipo de trabajos. Si una persona se lo está planteando, yo simplemente le recomendaría que no se lo piense y que lo haga”.

Así es la vida de Miguel Cerro en Praga. Una vida detrás de las cámaras que le permite conocer de otra manera esta mágica ciudad y a sus habitantes.