Milan Baros, un futbolista ideal para las escapadas

14-06-2006

Rápido y explosivo. Así podría caracterizarse el delantero futbolístico Milan Baros. El jugador, que cumplirá en octubre los veinticinco años, se inscribió imborrablemente en la historia, al convertirse en el mejor goleador de la Eurocopa de Portugal, donde los checos alcanzaron la medalla de bronce.

Milan Baros (Foto: CTK)Milan Baros (Foto: CTK) El técnico Karel Bruckner no vaciló ni siquiera un momento al escribir su nombre en la nómina de jugadores de la selección checa para el Campeonato de Alemania. Milan Baros junto a Jan Koller representan un dúo ofensivo muy peligroso para la portería del contrincante.

Mientras que Koller, de dos metros de altura, destaca principalmente en el espacio aéreo, Baros es un futbolista ideal para las escapadas, capaz de coger el balón correr a través de medio campo, esquivar a varios contrincantes y enredarlo infaliblemente.

Así decidió prácticamente durante tres minutos el partido contra Dinamarca en los cuartos de final de la Eurocopa 2004. Su segundo y tercer tanto en aquél entonces ayudaron a llevar al fútbol checo a uno de sus mayores éxitos de toda la historia, Baros se convirtió además con cinco goles en el mejor goleador del campeonato.

Un año después alcanzó otro éxito importante, haciéndose con el título de la Liga de Campeones con el FC Liverpool. Baros, junto a otro checo fichado por ese club Vladimír Smicer, se convirtieron en los primeros futbolistas del país que izaron sobre la cabeza ese prestigioso trofeo.

No obstante, su carrera en uno de los más renombrados clubes británicos no fue del todo idónea, Baros tuvo que luchar duramente por su puesto en la oncena titular y al final fichó por el Aston Villa.

 

El 28 de octubre de 1981, la ambulancia que llevaba a la madre de Baros a la casa de maternidad tuvo que frenar un kilómetro antes de llegar a su destino.

La rapidez con la que una de las mayores estrellas del fútbol checo se precipitó al mundo caracteriza bien su actuación en las canchas. La velocidad se convirtió en uno de sus signos típicos. Se puede decir que si está en buenas condiciones, el delantero es casi imparable.

Baros nació en Vigantice, una aldea con apenas mil habitantes, situada en Valaquia, Moravia. Su padre también jugaba al fútbol e incluso rechazó la oferta de vestir la camiseta de uno de los clubes más renombrados del país, el Baník de Ostrava, lo que consideró posteriormente como uno de los mayores errores de su vida.

Así que cuando su hijo recibió la misma oferta, teniendo los 19 años, no vaciló ni siquiera un momento. Cada día esperaba a su hijo delante de la escuela para llevarlo en automóvil al entrenamiento unos 60 km. El Baník de Ostrava sirvió a Baros de trampolín para entrar en el fútbol internacional y el jugador fichó pronto por el Liverpool.

Baros se convirtió en una gran estrella, futbolista predilecto de los fans, y un símbolo sexual adorado por las mujeres. Debido a sus relaciones amorosas, el delantero, se convirtió en pasto para la prensa amarilla.

El "Exprés de Vigantice", como lo apodaron los periodistas, sigue detenidamente la moda. "Un dormitorio mío es un gran vestuario. Sufro una pequeña obsesión por comprar pantalones vaqueros, chaquetas de cuero y zapatos", confiesa el delantero en su biografía, en referencia a su apego a la moda.

En 1990, a los nueve años de edad, Baros seguía en la televisión la actuación de la selección checoslovaca en el mundial de Italia admirando al goleador Tomás Skuhravý, que en aquél entonces anotó cinco tantos en el campeonato.

A sus 24 años, Baros podría enlazar con el excelente rendimiento de su ídolo. El delantero no pudo jugar en el primer partido de los checos contra EE. UU., pero tanto él como la afición creen firmemente que el segundo encuentro contra Ghana ya no lo perderá.

14-06-2006