Mikolás Ales fue el pintor de la nación checa

En esta edición de "Personalidades checas" les daremos a conocer, estimados amigos, el perfil de Mikolás Ales, uno de los más destacados pintores del siglo XIX. Su obra representa el punto culminante del movimiento espiritual "Resurgimiento Checo" que intentaba recuperar los antiguos valores de la población checa.

Historia, patria y romanticismo. Sólo tres palabras bastan para caracterizar la vasta obra del pintor checo Mikolás Ales. Su carrera artística corresponde a la época final del Resurgimiento Checo, un movimiento del siglo XIX.

Esa tendencia patriótica unió a todos los artistas checos, pero también a otras personalidades de la vida pública. Su objetivo era evocar el glorioso pasado de la población checa frente a la situación de entonces, sobre todo ante la germanización inminente.

El movimiento desarrolló sus actividades en varios campos y el arte era uno de sus pilares. Fueron creados muchos cuadros, estatuas y hasta edificios que reflejaban los motivos nacionales que debían ayudar a los checos a recuperar los valores perdidos de sus antepasados.

El camino del pintor Mikolás Ales hacia el Resurgimiento Checo comenzó en su pueblo natal de Mirotice en Bohemia del Sur, donde nació en 1852. Las vocaciones para las artes plásticas se manifestaron en él ya en su niñez.

El pequeño Mikolás quedó impresionado por una breve estancia en la capital de Praga e hizo sus primeros diseños ya a sus cuatro años. La familia del futuro pintor no puso trabas a su carrera artística y su padre intentaba ofrecer a su hijo la mejor formación posible.

No obstante, los inicios de Mikolás Ales no fueron fáciles. Fue forzado a abandonar el liceo por desavenencias con su profesor. En la ciudad de Písek, cerca de su pueblo natal, recibió las primeras lecciones de pintura que amplió en Praga donde estudió en la Academia de Bellas Artes.

Mikolás Ales fue muy diligente y aplicado. Su esfuerzo no fue motivado sólo por razones artísticas, sino también por falta de recursos financieros. Para ganarse la vida trabajó como maestro de dibujo. Ya en sus estudios destacó el talento de Mikolás Ales que fue considerado sucesor de otro célebre pintor checo, Josef Mánes.

El año clave en la trayectoria pictórica de Ales fue 1878, cuando ganó un concurso público para decorar el recién construido Teatro Nacional. El artista creó, junto con otro pintor Frantisek Zenísek, un ciclo de 14 lunetas denominado "Patria" para el vestíbulo del edificio.

En esa primera obra capital se pusieron de manifiesto los elementos característicos de Mikolás Ales. El estilo de autor fue el romanticismo y la fuente de inspiración la historia del pueblo checo.

Los protagonistas de sus obras suelen ser las grandes figuras del pasado checo, como el caudillo militar Jan Zizka o el último rey de origen checo, Jorge de Podebrady quienes el público conoció y conoce tal y como les pintó precisamente Mikolás Ales. Las lunetas del Teatro Nacional representan la cumbre de la obra temprana del autor.

En los años 80 del siglo XIX, Mikolás Ales comenzó también a ilustrar libros y revistas. Sus dibujos acompañaron a las obras literarias de los famosos escritores de la época como Alois Jirásek o Jakub Arbes. Gran fama le aportaron las ilustraciones para la antología de los cuentos de hadas checos.

Además de cuadros e ilustraciones, Mikolás Ales cooperó también con los arquitectos checos creando pinturas murales y esgrafiados tanto para las fachadas como para los interiores de los edificios.

Sus obras podemos encontrarlas en Praga, como por ejemplo en el vestíbulo del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, o fuera de la capital, como en la fachada de la iglesia de Vodnany, Bohemia del Sur.

El pintor, diseñador e ilustrador Mikolás Ales evolucionó en la última etapa de su carrera artística al art nouveau. Murió en 1913, pero la fama que alcanzó a través de su obra variopinta le aseguró uno de los puestos más altos entre los artistas checos de todos los tiempos.