Los amores rusos de Leos Sucharípa

03-05-2006

Nobleza espiritual, profesionalismo y alto nivel intelectual - estos son algunos de los adjetivos con los que la crítica caracterizaba al actor, traductor, dramaturgo y crítico literario Leos Sucharípa, fallecido hace un año. Su nombre está estrechamente vinculado con lo mejor que ha surgido en los escenarios teatrales checos en las últimas décadas y con brillantes traducciones al checo de los clásicos de la literatura rusa.

Fue algo casi simbólico. Su último papel teatral fue en "Tres hermanas", la pieza más sombría del escritor ruso Anton Pavlovich Chejov, una de las muchas obras literarias rusas que Leos Sucharípa tradujo al checo.

Leos Sucharípa gozaba de prestigio en la propia Federación Rusa como un conocedor fenomenal de su literatura. Varias veces fue invitado a Moscú para dirigir puestas en escena de autores rusos. Sus nuevas interpretaciones de los textos provocaban asombro entre actores y directores de teatro.

Los expertos y críticos literarios coinciden en que las traducciones de Leos Sucharípa fueron notables. Tradujo al checo a Chéjov, Gogol, Ostrovski, Gorki, así como autores modernos. Tuvo el dote de encontrar en los textos ideas y matices nuevos. En los dramas descubría momentos humorísticos. Su lenguaje fue culto y moderno.

Estudió arte teatral en Moscú, donde aprendió de manera brillante el ruso. Pronto se convirtió en dramaturgo del popular teatro Cinoherní klub, de Praga, y escribió artículos y críticas para la revista "Teatro".

Sucharípa se vio impulsado por sus colegas del teatro para traducir su primera pieza teatral. Se trató de "El jardín de los cerezos", de Anton Pavlovich Chejov, que fue recibida positivamente por la crítica.

Leos Sucharípa se convirtió en actor profesional por casualidad. Paradójicamente, fueron los jerarcas comunistas quienes, al prohibirle la dirección dramática en el Cinoherní Klub por supuestos "errores ideológicos", lo condujeron a dar un giro en su carrera.

Aceptó un contrato para actuar en el Teatro de Karlovy Vary, Bohemia Occidental, que estuvo vinculado con la oferta extraoficial de desempeñar el papel de "dramaturgo clandestino". Así, Leos Sucharípa influyó positivamente en el repertorio del teatro que, gracias a su empeño, aumentó su fama y prestigio.

Paralelamente, Leos Sucharípa se convirtió en estrella del teatro. Con su natural actuación, acompañada de su típica voz ronca, conquistó pronto los corazones del público y llamó la atención de la crítica.

Leos Sucharípa fue contratado a finales de los años 80 por uno de los teatros de Praga, donde actuó y cooperó como dramaturgo en las puestas de escena de las piezas de Anton Chejov, Nikolay Gogol, David Greig, y otros.

Su peculiar actuación permanece guardada para siempre en una decena de películas como "El ocaso de un fauno", de Vera Chytilová, "Urraca en la mano", de Juraj Herz, y "El tierno bárbaro", de Petr Koliha.

03-05-2006