El pintor y escultor Jaroslav Róna es una personalidad fuera de lo común

En un modesto taller, ubicado en uno de los cementerios judíos de la capital checa, vive y crea sus obras Jaroslav Róna, de 45 años, uno de los consagrados artistas plásticos checos. Jaroslav Róna es un pintor, escultor y actor que se mueve desde los años 80 en los escenarios de la cultura alternativa. Entretiene al público como miembro del extravagante trío de artistas plásticos Tros Sketos que se complace en protagonizar en el podio escenas paródicas y bromas.

Jaroslav Róna ha creado centenares de cuadros y esculturas. Su camino hacia el arte fue, no obstante, bastante azaroso. El artista recuerda que en la escuela no entendía absolutamente nada de Matemáticas y Física y los malos resultados en estas dos asignaturas impidieron que fuera admitido en la Escuela Media de Artes Plásticas.

En aquel entonces Jaroslav Róna quería ser humorista gráfico o como Walt Disney hacer películas de animación. La revista humorística Dikobraz rechazó, sin embargo, sus dibujos y el joven tuvo que renunciar durante algún tiempo a sus sueños.

Aprendió entonces el oficio de peletero. Su condición de obrero le facilitó el acceso a un curso nocturno para trabajadores y posteriormente fue admitido en la Escuela Media Especializada de Artes Plásticas.

Jaroslav Róna frecuentó seguidamente la Escuela de Artes Decorativas en Praga donde estudió cristalería artística con el destacado autor de esculturas de vidrio, el profesor Stanislav Libenský.

Jaroslav Róna concluyó el curso de la Escuela de Artes Decorativas en 1984 y un año después tuvo lugar su primer encuentro con el teatro Sklep (Sótano en español), representante de la cultura alternativa que desafiaba al oficialismo. Sus veladas se caracterizaban por la improvisación y un humor peculiar que se complacía en lo absurdo. El teatro surgió efectivamente en el sótano de la abuela de uno de sus fundadores. Jaroslav Róna escribía textos para sus espectáculos.

Róna se desempeñó seguidamente como diretor de escena del teatro Mimosa, pero pronto se dio cuenta de que con las actividades teatrales quedaban relegadas sus dotes de artista plástico. Decidió entonces regresar a la pintura y desde mediados de los 80 tuvo sus primeras exposiciones.

En 1985 Jaroslav Róna expuso sus cuadros en una residencia estudiantil, en la metrópoli de Bohemia Oriental, Hradec Králové. En aquel entonces el artista pintaba cuadros dadaístas que salían del cauce de la pintura oficialista. Eran cuadros que provocaban.

Jaroslav Róna relató posteriormente que un día acudieron a la exposición alumnos del curso universitario de Medicina Militar a quienes se les encargó la tarea de establecer el diagnóstico del pintor a raíz de los cuadros exhibidos.

Los aprendices de médico concluyeron que el pintor padecía algo así como obsesión histérica. La exposición fue cerrada por la policía. Desde entonces y hasta el final de la época comunista, Jaroslav Róna exhibía sus obras fuera de las salas oficiales, por ejemplo en los recintos del Instituto de Química Macromolecular de la Academia de Ciencias en Praga.

En 1987 se realizó la primera exposición del grupo de artistas plásticos "Los empecinados" del que formaba parte también Jaroslav Róna. El grupo desafiaba a la oficialista Unión de Artistas Plásticos que censuraba y asfixiaba la cultura.

Tras la Revolución de Terciopelo de 1989 Jaroslav Róna se ha convertido en un artista de éxito cuyas obras son muy demandadas. El artista las crea en su taller, situado en el cementerio judío cerca de la tumba de Franz Kafka.

Jaroslav Róna no oculta su admiración por el escritor praguense de lengua alemana. Hace dos años ganó el concurso para el monumento a Franz Kafka en la Ciudad Vieja de Praga. La estatua de bronce de 4 metos de alto será finalizada en la primavera del 2003.

La réplica de la estatua en escala reducida se otorga a los laureados del Premio literario Franz Kafka. El año pasado fue distinguido con dicho premio el escritor estadounidense Philip Roth.

Jaroslav Róna creó también la estatua del ángel con la zampoña que otorga cada año la Academia checa de la música pop a los mejores intérpretes y grupos. A Jaroslav Róna le complace que uno de los galardonados con su ángel haya sido el grupo Cechomor.