Madeleine Albright: “tenemos que alzar la voz contra lo que está pasando, no normalizarlo”

La política estadounidense de origen checo, Madeleine Albright, conversó con Radio Prague en un acto en Nueva York con motivo del centenario de la fundación de Checoslovaquia.

Foto: Columbia UniversityFoto: Columbia University La Bohemian Benevolent & Literary Association y la Václav Havel Library Foundation celebraron recientemente en Nueva York un evento con motivo del centenario de la fundación de Checoslovaquia.

El acto tuvo como invitada especial a Madeleine Albright, la antigua Secretaria de Estado de los Estados Unidos, que es originaria de Praga.

Con ella pudo hablar Ian Willoughby, de Radio Prague, con quien Albright compartió sus preocupaciones acerca del rumbo que está tomando el mundo actual, a colación del libro publicado este mismo año por la ex Secretaria de Estado, llamado Fascismo: una advertencia.

En casi todo el mundo se está viviendo un resurgir de los populismos y del nacionalismo como respuesta a los problemas de la gente, algo que recuerda a los fascismos de la primera mitad del siglo XX. Albright detalla qué significa para ella el término fascismo y por qué no todos los regímenes autoritarios son fascistas.

“Lo que diferencia a un dictador de un fascista es el uso de la violencia. Todos los fascistas son dictadores, pero no todos los dictadores son fascistas. Creo que el uso de la violencia para tomar el poder y para perpetuarse en él es el aspecto más escalofriante de ello“.

Madeleine Albright, foto: Columbia UniversityMadeleine Albright, foto: Columbia University Como explica Albright, el contrato social entre los estados y los ciudadanos está roto. El pueblo encuentra en los discursos populistas la atención que cree que no le están dispensando las instituciones.

“Lo que ha pasado es que actualmente no hay fe en las instituciones. La gente ha renunciado a sus derechos individuales para ser protegidos por el Estado y ninguno de ellos está cumpliendo con su responsabilidad“.

Esto se refleja también en la Unión Europea, donde apreciamos el surgimiento de partidos euroescépticos que se están ganando el favor de la gente, especialmente en los países periféricos de la Unión.

“La gente está decepcionada con cómo funciona Bruselas, y existe la sensación de que no se los toman en serio. Creo que la sensación, si puede decirse así, es que en Europa Occidental miran por encima del hombro a Europa Central y Europa del Este“.

Existen motivos para el pesimismo si vemos que a las propias confrontaciones dentro de la Unión Europea se unen los desencuentros de Europa con Estados Unidos y con Rusia, que están creando un ambiente tenso. Según Albright, debemos expresar estas preocupaciones y advertir a la gente de que el mundo está tomando una dirección peligrosa.

“La verdad es que a menudo me preguntan si soy optimista o pesimista al respecto. Soy una optimista que se preocupa mucho. Y estoy preocupada por el hecho de que se nos está olvidando que esto no es normal. Tenemos que alzar la voz contra lo que está pasando, no normalizarlo, y explicar cuáles son los problemas“.

Madeleine Albright con Ian Willoughby, foto: archivo de Ian WilloughbyMadeleine Albright con Ian Willoughby, foto: archivo de Ian Willoughby Precisamente una de las cuestiones que está dividiendo a Europa es el tema de los refugiados, algo que a Albright le toca de cerca, ya que sus padres huyeron por motivos políticos a Estados Unidos cuando ella era niña. Para ella, la situación que se está viviendo es terrible.

“Estoy consternada, sinceramente. Soy una refugiada agradecida, pero estoy estupefacta ante el comportamiento de los países de Europa Central y del Este, que un día dependieron de la buena voluntad de otros países en lo que se refiere a la acogida de personas, y ahora de una forma tan arbitraria no dejan entrar a la gente“.

En el contexto presente, y ahora que se aproxima el centenario de la fundación de Checoslovaquia, cabe destacar una figura checa que luchó por la democracia y es muy admirada por Madeleine Albright, se trata de Tomáš Garrigue Masaryk, el primer presidente de Checoslovaquia, clave en la fundación de este estado.

“Creo que Tomáš Garrigue Masaryk fue uno de los presidentes más notables de todo el mundo. Su presidencia estuvo basada en principios democráticos, en igualdad de derechos para las mujeres, en un sentido del deber patriótico y también en la comprensión de que el país se beneficiaría al tener buenas relaciones con otros países”.

Albright quiso destacar que personas como Masaryk son un orgullo para todos los que hayan nacido en la República Checa y que ella, también orgullosa de haber nacido en Praga, espera que el pueblo checo recuerde en estas fechas los principios bajo los que fue fundada la República. Foto: Columbia UniversityFoto: Columbia University