Los Montes Gigantes recuerdan el 100 aniversario de la tragedia de Hanč y Vrbata

Hace justo cien años que los esquiadores checos Bohumil Hanč y Václav Vrbata murieron en los Montes Gigantes durante una maratón. El aniversario de este triste acontecimiento es recordado mediante dos carreras de esquí, así como por una exposición en la ciudad de Jilemnice dedicada a los deportistas y a los orígenes del esquí en las Tierras Checas.

Los checos Bohumil Hanč y Václav Vrbata pasaron a la historia no solo por su dramática muerte, sino por el punto de inflexión que esta supuso en la historia del esquí de fondo. Los esquiadores murieron de frío hace cien años, el 24 de marzo de 1913, durante un maratón internacional de esquí que acabó desbaratada debido a una fuerte tormenta de nieve. La historia de estos famosos esquiadores se convirtió en un ejemplo de lealtad, amistad y voluntad, o sea las cualidades imprescindibles para la vida en la montaña. Pero más allá de lo trágico que fue el destino de dichos deportistas, el accidente fue el impulso fundamental para la fundación de varias organizaciones socorristas, ante todo la del Servicio de Rescate de Montaña en los Montes Gigantes en 1935.

Jan Luštinec, director del Museo de los Montes Gigantes en la ciudad de Jilemnice, nos acerca el tema.

„Hay que tomar en cuenta que el esquí era una gran novedad en la época de Bohumil Hanč y se pensaba que un buen esquiador no corría ningún riesgo y podía sentirse seguro en las montañas, lo que resultó ser una idea errónea. Cuando por primera vez quedó claro que no era así, se decidió cambiar el sistema de la organización de las carreras, así como el sistema de señalización. Además poco a poco fueron surgiendo varios cuerpos de rescate. Esta actividad culminó en 1935 cuando fue fundado el Servicio de Rescate de Montaña como lo conocemos hoy“, comentó.

Václav Vrbata
Los nombres de Bohumil Hanč y Václav Vrbata están estrechamente vinculados con los inicios del deporte blanco en las tierras checas. En 1894 fue fundada en la ciudad de Jilemnice la Unión Checa de Esquí de los Montes Gigantes. Doce años más tarde se hizo miembro de ella el albañil Bohumil Hanč.

La historia empezó en marzo de 1913. Bohumil Hanč al principio había decidido no participar en la carrera pero en cuanto supo que se había inscrito en la lista de concurrentes el excelente esquiador Oswald Bartel, Hanč, como gran patriota no pudo admitir que la victoria de la carrera de esquí de fondo más prestigiosa organizada en las tierras checas cayera en manos de un alemán.

El 24 de Marzo salió un día primaveral y soleado en la localidad de Labská Bouda y la carrera de esquí se inició sin problemas. Los competidores llevaban de hecho ropa ligera ya que la temperatura ascendía hasta ocho grados sobre cero. Pero en las montañas el tiempo suele cambiar a cada rato y eso fue lo que resultó fatal para los esquiadores. Pronto el tiempo empeoró y estalló sobre el lugar una fuerte tormenta de nieve, de modo que la carrera se suspendió y los esquiadores se vieron obligados a volver al punto de partida. El único que se quedó en el camino fue Bohumil Hanč, que iba ubicado a la cabeza y no se había dado cuenta de que los demás participantes habían abandonado la carrera. Pasó por el último punto de control, y ese fue el último momento donde lo vieron vivo. Los gritos del supervisor se perdían en la tormenta.

Bohumil Hanč se quedó sin abrigo, sin gorra, sólo con unos guantes que le habían prestado en la localidad de las Piedras de Harrach. Allí le encontró Emerich Rath, que volvió lo más rápido posible para buscar ayuda. Pero ya era tarde, Bohumil Hanč murió debido a una parálisis del miocardio.

Poco después fue encontrado el cuerpo congelado del esquiador Václav Vrbata. Vrbata le había prometido a su amigo Hanč venir para animarlo durante la difícil carrera y lo cumplió, a pesar de mal tiempo que hacía.

El maratón en homenaje a los fallecidos es un evento destinado a esquiadores de fondo profesionales que se celebra todos los años, pero esta vez, con motivo del centésimo aniversario, se celebró otra dos días después, abierta al público en general. En ella participaron 140 personas, entre ellos decenas de aficionados al esquí histórico. Los deportistas podían elegir de dos categorías: una carrera turística que permitía una parada para descansar y refrescarse, y la histórica en la que había que llevar puesto un traje histórico y haber pasado una revisión médica un día antes de la carrera, o sea, el sábado.

La ruta histórica de 20 km dio inicio en el mismo punto que la del año 1913, o sea, cerca de Labská Bouda, un lugar que en aquella época servía como taberna con la posibilidad de alojamiento. Al público pudo difrutar del atuendo de los participantes, vestidos en ropa invernal de la época, basada en jerseys y abrigos calientes, y con esquís de madera sujetos a los pies. El equipo histórico era obligatorio y tenía que ser aprobado por el árbitro para que equivaliera de verdad al equipo de los esquiadores de hace un siglo. Además, todos tenían que llevar un silbato y el teléfono móvil en funcionamiento.

Monumento dedicado a Hanč y Vrbata,  foto: Martina Bílá
El día de la carrera las temperaturas bajaron en los Montes Gigantes hasta quince grados bajo cero. Los esquiadores llegaron al llano Zlaté Návrší, donde Hanč y Vrbata encontraron la muerte y donde se alza un monumento de piedra con una placa que recuerda la tragedia. A pesar de las bajas temperaturas y el fuerte viento que acompañaban la carrera histórica, los competidores se pararon un rato para poner coronas de flores y, sobretodo, rendir homenaje a los que no tuvieron la suerte de poder terminar la carrera.

En el Museo de los Montes Gigantes de Jilemnice decidieron también rendir homenaje a los deportistas. Lo hicieron a través de una exposición dedicada a los orígenes del esquí en las Tierras Checas y sobre todo a Hanč y Vrbata. Los visitantes pueden ver los premios, los esquís originales o incluso acceder a la casa donde vivía Bohumil Hanč con su familia. La exposición permanecerá abierta hasta el 15 de abril 2013.