Los checos huyen de Venezuela y regresan a su Patria

Debido a la crisis humanitaria que experimenta Venezuela ya desde hace varios años, las personas con raíces checas, o cuyos padres y abuelos son o fueron de origen checo, optan cada vez más por instalarse en el país centroeuropeo.

Las alarmantes condiciones de vida en Venezuela hacen salir cada vez a más gente de su país. A parte de inmigrar a los países latinoamericanos vecinos, los que tienen raíces en algún país extranjero aprovechan para empezar una nueva vida en otro lugar. Uno de ellos es, por ejemplo, la República Checa.

Una ayuda recíproca

Caracas, foto: Guillermo Ramos Flamerich, CC BY-SA 3.0Caracas, foto: Guillermo Ramos Flamerich, CC BY-SA 3.0 Las oleadas de checoslovacos que fueron obligados a abandonar su Patria y partieron a Venezuela fueron varias, aunque no muy numerosas. Ya fuera en 1938, cuando la Alemania nazi ocupó durante cinco años el país, o en 1948, cuando los comunistas tomaron el poder en Checoslovaquia, o en 1968, cuando invadieron el país las tropas de cinco países del Pacto de Varsovia encabezados por la Unión Soviética.

Radio Praga entrevistó a la señora Růžena, que emigró a Venezuela en 1951, ya que su marido tenía problemas con el régimen comunista. Como recuerda, el hecho de que los azares de la vida la hayan llevado al país sudamericano fue pura casualidad. Con su marido se fue a Alemania donde pasaron cierto tiempo en un campamento migratorio.

“Vino el cónsul allá a ese campamento de migración y buscaba gente que quería ir para Venezuela. Entonces nos anotamos y nos fuimos. Fue una casualidad, porque no sabíamos ni siquiera dónde estaba Venezuela, ni cómo se hablaba allá, ni nada”.

Růžena aprendió español y se instaló en el país, obteniendo en 1968 la nacionalidad venezolana. Con su hermana y sobrinos mantenía contacto por medio de cartas. Tras la muerte de su marido, contrajo matrimonio con un hombre de negocios procedente de Italia.

Como destacó la señora, vivían muy bien hasta que en 1998 ganó las elecciones Hugo Chávez, quien instaló en el país su visión del socialismo del siglo XXI. Venezuela se iba sumergiendo en una profunda crisis económica, alejándose al mismo tiempo de las prácticas democráticas. A Růžena nunca se le había pasado por la mente que algún día tuviera que abandonar Venezuela, y eso además teniendo 92 años. Al país, que le hizo emprender un viaje largo en busca de un nuevo hogar por las prácticas totalitarias comunistas, volvió en el año 2017, tras obtener cuatro años antes de nuevo la ciudadanía checa. Růžena explica por qué optó por irse.

“Porque la situación era muy mala, no se conseguía comida, remedios, nada y cada día era peor, entonces decidimos que teníamos que irnos. Empezamos a arreglar los documentos y vinimos”.

Primero llegó en 2015 su nieto Alejandro, quien fue recibido por uno de los parientes. Se instaló aquí por cierto tiempo para asegurarse de que el país era seguro. Mientras tanto puso en orden todos sus papeles y empezó a estudiar la lengua checa.

“Hice un curso pequeño de checo, que me ofrecieron las ONG. A mí siempre me gustó el checo ya desde pequeño, pero mi abuela nunca nos hablaba, porque mi abuelo era italiano y siempre en casa hablaban español. Pero me gustaba y aprendí. Siempre me esfuerzo por practicar”.

Un ciudadano checo que no habla checo

En 2017 llegó el resto de la familia. Todos están muy agradecidos de poder estar aquí y por el apoyo recibido de parte de su familia checa que al final pudieron conocer en persona.

El único inconveniente que señaló Rosana, la madre de Alejandro, es la lengua. Gracias a que la señora Růžena ha obtenido la ciudadanía checa, el derecho a obtenerla lo tuvo también su hija. A Rosana, sin embargo, nunca le ha enseñado checo, ya que no se imaginó que en el futuro lo iría a necesitar. En las leyes checas hay pues un vacío, ya que se olvida a los ciudadanos checos que por diversas razones no dominan la lengua. Rosana contó su opinió al respecto.

“Me siento muy agradecida y me gusta mucho el país, el idioma también, pero me es muy difícil aprender, porque no tengo esa ayuda, en forma de curso que debería tomar, porque tengo la ciudadanía y no prestan ese servicio sino a los que son inmigrantes fuera de la Unión Europea. El resto me encanta y estoy aquí y quiero seguir acá”.

Las ONG ayudan con la integración

Una de las primeras cosas que realizó la familia al llegar a Chequia fue entrar en contacto con una ONG que se dedica a ayudar a los extranjeros a integrarse. Kristýna Omastová, trabajadora intercultural para la comunidad hispanohablante y lusófona del Centro de Asesoría para la Integración (Poradna pro integraci) contó a Radio Praga que la ONG registra un aumento de clientes venezolanos en los últimos años.

Kristýna Omastová, foto: LinkedInKristýna Omastová, foto: LinkedIn “En comparación con otras nacionalidades, en el Centro de Asesoría para la Integración nunca hemos tenido muchos clientes de Venezuela, sin embargo últimamente sí hemos atendido a familias venezolanas, que han inmigrado a la República Checa en los últimos años y han decidido vivir aquí de manera permanente. Todos tienen en común que mínimo un miembro familiar de ellos es ciudadano checo o paisano, en checo “krajan”. “Krajan” se define por ley como hijo o hijo del hijo de un ciudadano checo o puede comprobar de alguna otra manera su identidad checa. La primera vez que atendimos una familia así venezolana ya fue hace casi tres años”.

Kristýna Omastová comentó las posibilidades de las familias con raíces checas: los expatriados pueden obtener residencia permanente o en caso de ser ciudadanos checos obviamente pueden regresar y pedir la residencia temporal para sus familiares.

Los expatriados que llegan a la República Checa tienen también la posibilidad de apuntarse al programa de reasentamiento del Ministerio del Interior, como señaló el portavoz del ministerio Ondřej Krátoška.

“El Ministerio del Interior realiza desde el año 2015 un programa de ayuda a los expatriados checos, que se trasladan del extranjero a la República Checa. El programa brinda ayuda sobre todo en los inicios de la integración en el país mediante la asesoría social, asistencia en las autoridades, etc. El programa no está limitado territorialmente, es decir, está abierto a todos los expatriados procedentes de los países fuera de la Unión Europea, que piensan asentarse en Chequia y no tienen la posibilidad de realizar todo lo necesario por su cuenta, o proceden de regiones peligrosas. Así ya fue brindada ayuda a más de 1000 personas, entre las cuales se encuentran también las de Venezuela”.

Ondřej Krátoška destacó que la comunidad de expatriados en Venezuela consta de aproximadamente 500 personas. El Ministerio del Interior en la actualidad mantiene contacto con cerca de 50 personas, que ya viven en la República Checa.

La trabajadora intercultural Kristýna Omastová describió cuáles deberían ser los primeros pasos cuando una familia con raíces checas decide emigrar.

“Primero les recomendaría contactar a la Embajada de la República Checa más cercana o el consulado y allí les van a proporcionar toda la información necesaria, igualmente pueden encontrar toda la información en las páginas web de las embajadas o del Ministerio de RR.EE. Después de llegar a la República Checa nos pueden contactar a nosotros, el Centro de Asesoría para la Integración, o alguna otra ONG que se dedica a la integración de extranjeros y les podemos ayudar a buscar casa, trabajo, médico, escuela para sus hijos, un curso de checo, contratar un seguro médico y podemos explicar cómo funcionan las cosas aquí en República Checa. Y otra cosa que recomendaría sería asistir a uno de los cursos de adaptación e integración, que se llaman ‘Bienvenido a la República Checa’”.

Otra organización que brinda asesoría a sus clientes en español en Praga es InBáze.

Un fracaso del mundo transatlántico

Josef Opatrný, foto:  Ondřej TomšůJosef Opatrný, foto: Ondřej Tomšů La situación en Venezuela va empeorando cada día más. Al país, golpeado por una severa crisis económica y una agresiva hiperinflación, lo abandona cada vez más gente. Según el estudio de la Organización Internacional para las Migraciones asocidada a la ONU, abandonaron el país durante los años 2017/18 más de dos millones de personas. Los países que en la actualidad más olas migratorias reciben son Colombia, Perú y Chile.

El profesor Josef Opatrný del Centro de Estudios Iberoamericanos resumió la situación y los bruscos cambios que atravesó el país en los últimos años.

“Es verdad que mucha gente hasta hoy día dice que Chávez fue el gran político, que Maduro traicionó su herencia. No es verdad, estas cosas las empezó ya Chávez. Durará años, décadas la recuperación de Venezuela. Venezuela en 1998 se encotraba entre los estados más ricos en América Latina y no solamente esto, fue un estado democrático, esto es para mí como historiador y, digamos persona del mundo atlántico, el ejemplo de lo que puede ocurrir con las elecciones democráticas. Es verdad que Chávez llegó al poder por medio de las elecciones democráticas. El régimen actual de Maduro es un desastre, es un fracaso, como he dicho, no solamente del mundo latinoamericano, sino del mundo atlántico, esto puede ocurrir en cualquier país”.

El profesor Opatrný además de la escasez de alimentos y medicamentos destacó la falta de esperanza en los cambios, que impulsa a muchos a abandonar el país.