La gran aventura paraguaya: Vacas para los indígenas checos

24-03-2007

"Checomacoco" se llaman en broma los vástagos del viajero y botánico checo Alberto Vojtech Fric que viven en el pueblo de la tribu indígena de los Chamacoco, Puerto Esperanza, en Alto Paraguay. "Checomacoco" se llama también la asociación cívica que fue fundada por los descendientes de Alberto Vojtech Fric en la República Checa con el fin de ayudar a sus lejanos familiares indígenas.

A finales de agosto del año pasado sus representantes se dirigieron a Asunción para entregar a los Chamacoco, que ostentan el apellido "Fric", una donación financiera destinada a la adquisición de un rebaño de vacas. Yvonna Fricová explica el origen de ese dinero:

"Se trató de recursos proporcionados por pequeños donadores privados. A la colecta pública se incorporó mucha gente. Me sorprendió que como mínimo una tercera parte de los donantes fueran oyentes de la Radiodifusión Checa que reaccionaron a las entrevistas que ofrecimos".

De esa manera la asociación Checomacoco logró reunir durante apenas nueve meses más de 400 mil coronas, unos 19 mil dólares. Por su parte, la encargada de negocios de la República Checa en Argentina, Eva Tadlíková, entregó a los indígenas una suma de casi 23 mil dólares, que donó el Departamento de Cultura y de Relaciones con la Colectividad del Ministerio de RR. EE. checo. El acto oficial de entrega se efectuó en el Consulado Honorario de la República Checa, en la capital paraguaya de Asunción.

"El mismo acto de entrega era muy solemne y emotivo, al final lloramos todos incluyendo el cónsul y la notaria. También los hermanos Rivarola, dos estacioneros experimentados a quienes los indígenas decidieron comprarles las vacas, tenían lágrimas en los ojos. Como nos enteramos posteriormente, los Chamacoco no creían que pudiéramos reunir tanto dinero en tan poco tiempo, y en caso de que lo alcanzáramos, que les entregaríamos toda la suma para que pudieran comprarse su ganado. Con esta donación se disipó cierta desconfianza que manifestaban hacia nosotros durante nuestro primer encuentro. Desaparecieron todas las barreras, nos recibieron con una gran amabilidad y amistad, vivimos una atmósfera llena de confianza y gratitud. Ha sido una de las vivencias más hermosas de mi vida".

De parte de los Chamacoco asistieron a la entrega y la firma del contrato con los estacioneros el presidente de la asociación Checomacoco-Paraguay, Rodolfo Ferreira Fric, que es nieto de Alberto Vojtech Fric, y el secretario de la misma, Cándido Martínez, sobrino de Rodolfo, precisa Yvonna Fricová.

"Cándido resultó un mánager muy hábil y dotado. Durante el mes de nuestra estancia en Paraguay pasamos juntos días y horas y él tuvo que aprender muchas cosas relacionadas con el asunto, que antes no habíamos sabido imaginarnos. Había que registrar la marca que se quema sobre el lomo del ganado, establecer un RUC para los indios porque al adquirir tal propiedad se convirtieron en contribuyentes de impuestos y tienen que llevar la contabilidad. Entonces, tuvimos que comprar libros de contabilidad y organizar un curso de capacitación para Cándido".

Todavía en Asunción se sumaron a los "delegados" de las dos asociaciones Checomacoco dos expertos en el ganado elegidos por los mismos indios: Nicanor, que es hermano de Cándido, y Estanislao, que se casó con la hermana de Cándido, Fany. Todos juntos se dirigieron a Gran Chaco, a la estancia de los señores Rivarola, que lleva el nombre guaraní Loma Jhovy. Allí los mismos Chamococo seleccionaron a 100 vacas de dos años y 40 terneros de un año.

"Quedamos decepcionados un poco porque pensábamos que podríamos comprar más vacas. Pero la compra se realizó en una época, que todavía perdura, en que los precios del ganado en Paraguay eran poco ventajosos para nosotros. Debido a que los grandes países vecinos, Brasil, Argentina y Bolivia, se ven azotados desde hace dos años por una epidemia de aftosa y no pueden exportar ganado, Paraguay se beneficia de ello y exporta carne al resto de América del Sur. Fue, entonces, un problema encontrar a un estacionero que estuviera dispuesto a vender sus vacas".

El "cacique" de la asociación checa "Checomacoco" y nieto del famoso viajero, el fotógrafo Pavel Fric, documentó detalladamente el ganado seleccionado para poder mostrar las fotografías a los donadores que estaban curiosos por saber cómo sería "su" vaca, a la que tuvieron la posibilidad de dar un nombre.

Las 140 vacas recorrieron luego 140 kilómetros hacia Puerto Esperanza, indica Yvonna Fricová.

"Había entre nosotros unos locos que querían asistir al traslado, pero abandonamos la idea porque cuatro días a caballo serían realmente muy difíciles. Además, inmediatamente antes de llegar al pueblo el ganado vivió una situación muy dramática. El año pasado reinaba en Gran Chaco una gran sequía, a lo largo de casi medio año no llovió, y a cada rato surgía algún incendio. Uno se produjo cerca de Puerto Esperanza. Los animales tuvieron que pasar por el fuego. Estos se espantaron y desmandaron. Pero Nicanor y su gente lograron reunirlos, sólo una vaca se perdió en el camino, no obstante, el señor Rivarola era tan generoso que la compensó posteriormente".

Las leyes de Paraguay estipulan que el ganado no pasa a ser propiedad de los nuevos dueños antes de que llegue a su destino. Dentro de 48 horas tiene que ser marcado con el hierro.

"Estuvimos en el pueblo cuando llegaron las vacas. Toda la gente dejó su trabajo y corrió para verlas. Asistimos también a la fiesta de la marcación del ganado. Quisiera destacar que los indios no nos esperaban con las manos cruzadas, estaban muy bien preparados. Cuando se enteraron a finales de mayo de que habíamos logrado colectar la suma e íbamos a realizar nuestro primer proyecto titulado ´ganadería´, construyeron cercas. Después de ponerse de acuerdo con los demás habitantes de Puerto Esperanza y con permiso del cacique recibieron un pastizal de unos 7 kilómetros. Lo rodearon con un sistema majestuoso de vallas y alambres. En el centro edificaron un corral al cual regresan las vacas por las tardes para pasar allí la noche, protegidas de los jaguares. Las vigila un pastor con un rifle y perros. En el corral también se marca el ganado y se castran los toros".

Los toros son imprescindibles cuando uno quiere poner en marcha una empresa de ganadería, lo cual ha sido también el propósito de los Chamacoco con sangre checa. Para cada cincuenta vacas hace falta un toro padre-reproductor, explica Yvonna Fricová.

"Nos recomendaron comprar toros de diferentes razas debido a la genética. Un hermoso toro de color blanco y negro, de cinco años de edad, lo conseguimos directamente en Puerto Esperanza. Recibió el nombre Laredo según pidió su donador. Otros dos toros, de dos años de edad, los compramos de la secta japonesa del reverendo Moon - la Iglesia de la Unificación, que administra una gran finca ecológica cerca de Puerto Esperanza. Ellos no crían el ganado para fines comerciales, sino sólo para cubrir sus propias necesidades alimenticias, pero nos dieron a elegir dos toros jovencitos. Al de color rojo lo llamamos Cyril, y al otro, que era más fuerte, Zizka".

Desgraciadamente, en noviembre recibió la Asociación Checomacoco en Praga la mala noticia de que Laredo se había muerto después de que lo mordiera una serpiente. Sin embargo, antes todavía logró inseminar a varias vacas, así que a fines de verano los promotores y amigos del proyecto "Checomacoco" podrán ver a sus descendientes.

El encargado principal del rebaño de Puerto Esperanza es Enrique Ferreira Fric, el nieto mayor de la hija Chamacoco de Alberto Vojtech Fric, Herminia, que fue elegido "presidente de las vacas". La Asociación Checomacoco-Paraguay adoptó estatutos especiales, confirmados por una notario, que reglamentan la cría de las vacas y todo lo relacionado con la misma.

"La familia decidió que cada mes sus miembros pagarán una tasa no muy alta en una cuenta común y los que no tengan dinero contribuirán con su trabajo. Confeccionaron para ello unas tablas donde figuran todos los nombres y los meses del año y nombraron a un tesorero que lo controlará. En los próximos cuatro años el ganado será propiedad inalienable de la Asociación representando cierto tipo de cooperativa y los Chamacoco se esforzarán por multiplicarla. Estará prohibido vender los terneros salvo que se trate de toros, que pueden castrarse y su carne ser vendida al cabo de dos años".

Hasta aquí Yvonna Fricová de la Asociación "Checomacoco" que ayuda a los indios de origen checo en Paraguay. Sobre sus otros proyectos les informaremos en una de las próximas ediciones de "Panorama Checo".

24-03-2007