La bandera checa cumplió 85 años de existencia

04-06-2005

La bandera checa cumplió 85 años de existenciaLa bandera checa cumplió 85 años de existencia ¿Sabían, amigos, que la existencia de la bandera checa data de hace 85 años? Pues así es. Después de la constitución de la Checoslovaquia independiente, en 1918, la Asamblea Nacional aprobó en la primavera de 1920 la ley número 252, que definía la forma de la bandera nacional y del escudo estatal.

Mientras que el escudo estatal desde aquél entonces cambió varias veces, la bandera ha conservado su forma y colores originales durante todo ese tiempo.

Bueno, con excepción del período de la Segunda Guerra Mundial, según nos dijo Ales Brozek, director de la Biblioteca Científica de Bohemia del Norte. Desde hace unos treinta años el señor Brozek reúne y estudia todos los datos vinculados con la existencia de la bandera nacional checa.

"La bandera tricolor checa está compuesta por una franja blanca en la parte superior, una franja roja en la parte inferior y por una cuña azul. Originalmente se había propuesto que tuviera sólo dos colores, una franja blanca y una roja, pero como esos son los colores de las banderas de Polonia y Austria, se acordó incluir una cuña azul y utilizar el blanco, el rojo y el azul, considerados como colores eslavos".

La mayoría de los historiadores coinciden en que el autor de la bandera checa es Jaroslav Kursa, que vivió entre 1875 y 1950 y trabajó en el archivo del Ministerio del Interior.

Ales Brozek, director de la Biblioteca Científica de Bohemia del Norte (Foto: CTK)Ales Brozek, director de la Biblioteca Científica de Bohemia del Norte (Foto: CTK) En el pasado, no obstante, el tema había provocado arduos debates, señalándose como autor de la bandera a otras personas, entre ellas a Jaroslav Jares, pintor académico checo, o a Josef Knedlhans, paisano checo que se radicó posteriormente en Estados Unidos.

Ales Brozek, director de la Biblioteca Científica de Bohemia del Norte, rechaza tales especulaciones.

"Josef Knedlhans se marchó a Estados Unidos a principios del siglo XX y, a pesar de haber sido una persona muy activa que mantenía estrechos vínculos con su patria, no se ha conservado ningún documento que lo identifique con la bandera nacional. Lo mismo vale en el caso de Jaroslav Jares".

Como apuntó Ales Brozek, a diferencia de Jaroslav Kursa, Josef Knedlhans y Jaroslav Jares no integraban la comisión que decidió sobre la bandera y el escudo estatales por lo que, con todo fundamento, se puede descartar la posibilidad de que Kursa o Jares sean los autores de la bandera nacional checa.

Independientemente de no figurar entre las más antiguas del mundo, la bandera de la República Checa es una de las más bonitas. Al menos así lo considera la mayoría de los ciudadanos checos.

 

En setenta y tres ciudades de la República Checa se realizó un nuevo proyecto promovido con el fin de elevar el número de visitantes y el interés de los ciudadanos por los museos. El proyecto consiste en la celebración de programas especiales nocturnos en los museos del país, acompañados de conciertos, representaciones de teatro y talleres artísticos. Los programas suelen culminar alrededor de la medianoche.

La mayoría de los museos del país se adhirieron al proyecto, experimentando los visitantes así vivencias inolvidables. Por ejemplo, en el Museo de la ciudad morava de Kromeríz, como indicara su director, Jirí Stránský, los interesados pudieron probar en carne propia alguna de las torturas que se aplicaban en la Edad Media a los delincuentes, y a veces también a personas inocentes. Al menos desde la perspectiva de nuestros días.

"No, no se asusten, no hemos torturado a nadie a la fuerza. Montamos en el museo una exposición en la que instalamos diversos instrumentos medievales de tortura. Los visitantes podían comprobar, si lo deseaban, cuánto serían capaces de aguantar si se les aplicara alguno de esos instrumentos".

Los funcionarios de los museos coinciden en que los programas nocturnos, iniciados en mayo con motivo del Día Internacional de los Museos, tuvieron una amplia repercusión, ya que permitieron que acudieran a los museos incluso personas muy ocupadas a las que durante la semana laboral no les da tiempo visitar los centros de cultura.

En la ciudad de Kutná Hora, a unos sesenta kilómetros al este de Praga, se realizaron programas nocturnos en el Museo de la Plata. Durante dos semanas, se celebraron por la noche conciertos de música renacentista y se montaron exposiciones especiales de obras y objetos que el resto del año permanecen en los depósitos, según dijo Katerina Voborilová, una de las organizadoras de la actividad.

"La exposición ofreció a los visitantes un viaje imaginario a la historia de la ciudad de Kutná Hora y de la extracción local de la plata. Igualmente acercó la vida de los habitantes locales en épocas pasadas, así como, por ejemplo, los diversos tipos de monedas que, a lo largo de los siglos, se acuñaron en esta ciudad. A través de la muestra nuestras guías acompañaron a los visitantes vestidas con trajes históricos, lo que dio a la actividad un toque muy especial".

Actividades semejantes a las "Noches en los Museos" tienen lugar desde hace años en otros países de Europa. En la República Checa se están dando los primeros pasos en ese terreno pero, como demuestra el interés manifestado por los ciudadanos, seguramente los programas nocturnos en los museos se transformarán pronto en una bonita tradición.

04-06-2005