“En Chequia ir al teatro es como un ritual”

El premiado autor y director de teatro español Carlos Be, presenta estos días en República Checa un taller de literatura dramática española e iberoamericana.

Carlos Be, foto: Klára TománkováCarlos Be, foto: Klára Tománková El dramaturgo Carlos Be imparte estos días, en el marco del Mes de la Cultura Española, distintos talleres para dar a conocer en la República Checa a los más destacados autores contemporáneos del ámbito hispanohablante.

En los cursos, que se dan en español, el artista realza la influencia de la literatura dramática latinoamericana en España.

“Es como un curso-conferencia sobre autores contemporáneos españoles y la gracia será que voy a presentar textos y escenas de estos autores que en su mayoría son desconocidos en República Checa y los leeremos y así conoceremos un poquito más diferentes voces.También me gustaría hacer hincapié no sólo en la literatura dramática española, también en la iberoamericana, que tiene muchas influencias sobre España”.

Entre los autores que destaca están el hispano-argentino Rodrigo García y el argentino Luis Cano. Radicado en Praga desde hace cuatro años, Carlos Be es un ferviente admirador de la cultura teatral checa.

'Origami', foto: Michal Brodec'Origami', foto: Michal Brodec “El panorama teatral checo es muy atractivo para la gente de occidente porque para los profesionales es muy original, muy innovador. Hay muchas tendencias, hay mucha libertad. La gente se expresa libremente, hay mucha facilidad para los creadores de acceder, ellos pueden acceder muy fácilmente a los espacios. Hay una cantidad de espacios y disciplinas que se mezclan. Hay un maridaje de artes impresionantes en la escena”.

Actualmente, Carlos Be presenta su obra ‘Origami’ en el Teatro Ungelt de Praga. Y debido a su experiencia en ambos países, cree que la dramaturgia checa es más apasionante que la española.

“Todavía priman las ideas, las vocaciones, las ganas de transmitir, de cambiar. Y eso es muy importante y realmente el público lo agradece también. Hay un público muy constante, muy fiel. Que es algo que no existe en España de esta manera. Es un público, una cultura teatral de ir al teatro como si fuera un ritual, que es muy bonito presenciarlo”.

Sobre la creatividad en las historias teatrales checas, agrega que suelen ser siempre mucho más amplias.

“Los dramaturgos españoles tendemos a tener la necesidad de contar historias, una trama armada. También hay mucha influencia y mucho peso del público, de las cifras. Estamos siempre muy apretados por la producción. Entonces lo más sencillo y lo más masticable siempre son las historias muy bien armadas. Y aquí en República Checa la verdad es que te pueden contar unas historias disparatadas, llenas de conceptos. Van directamente al concepto y tienen su público. Y no les preocupa tanto el éxito de taquilla. Entonces hay una diversidad mucho más amplia”.

Respecto al público y la experiencia que está teniendo con su obra Origami, apunta que suele ser mucho más abierto.

“El público checo es muy receptivo, está muy abierto a muchas propuestas. Hay diferentes tipos de público. Se informan antes de ir a ver algo, saben lo que van a ver. Es un público que realmente entiende mucho de teatro además. Y de la misma manera en que vienen con muchas ganas también hay que mimarlo mucho porque no hay que desilusionarlo, es un público que realmente si le das cariño te da cariño. Al menos por mi experiencia, realmente si les ofreces algo bueno ellos lo agradecen y te lo devuelven. Y aquí ya, no diría nunca que el público checo es un público frío porque son encantadores, dentro de la propuesta depende de cómo se sientan ellos”.

Los talleres comenzaron este martes en Praga, y continúan el próximo martes, con dos sesiones más. Uno se llevará a cabo en České Budějovice, por la mañana, y el otro en Praga, por la tarde.