El período de la Guerra Fría en el Museo de la Cortina de Hierro

09-01-2020

Unos 1000 artefactos, desde armas y documentos hasta motocicletas y uniformes de soldados y guardias fronterizos se exhiben en el Museo de la Cortina de Hierro de la ciudad morava de Valtice. Los visitantes pueden hacerse allí una idea más clara de lo que fue el periodo de la llamada Guerra Fría.

Foto: Museo de la Cortina de HierroFoto: Museo de la Cortina de Hierro

Petr Pajpach, foto: ČT24Petr Pajpach, foto: ČT24 Con los cambios democráticos en Europa del Este hace 30 años, incluida la República Checa, comenzó también la eliminación de la llamada Cortina de Hierro, ubicada a lo largo de las fronteras con Occidente.

Dar a conocer a los ciudadanos lo difícil que era la situación en las fronteras de Checoslovaquia tanto en los tiempos tras la fundación de la Checoslovaquia independiente en 1918, como posteriormente durante la Guerra Fría, fue el objetivo de la creación del Museo de la Cortina de Hierro en la ciudad de Valtice, al sureste de la República Checa.

La muestra documenta las injusticias en las fronteras durante el comunismo

Este fue inaugurado en 2011 y, según dijo a Radio Praga Internacional Petr Pajpach, director de la mencionada institución, anualmente es visitado por unas 8000 personas, tanto checos, como turistas de Austria, Noruega, Dinamarca, Australia, China, Alemania y otros países.

Foto: Museo de la Cortina de HierroFoto: Museo de la Cortina de Hierro ”Lo que más sorprende a los visitantes del museo es la rudeza de lo que había antes, de la situación real reinante aquí hace unos decenios. Presentamos la situación en las fronteras desde el año 1918 hasta, digamos, la actualidad. Se pueden conocer las formas de custodia de las fronteras durante la Primera República Checoslovaca, así como lo que fue la Cortina de Hierro en los tiempos de la Guerra Fría. Tenemos incluso unos seis metros de la alambrada de púas de aquella época que estaba electrificada y que mató a muchas personas”.

En el museo se conserva toda una serie de armas de fuego que habían sido utilizadas por los guardias fronterizos para proteger la frontera ante el enemigo y que eran utilizadas mayormente contra los checos que querían abandonar el país dirigido por los comunistas, en busca de la libertad y la democracia, prosiguió Petr Pajpach.

”En la muestra hay numerosas armas de fuego que utilizaban los guardias fronterizos, desde pistolas y fusiles hasta ametralladoras. Los visitantes pueden coger lo que quieran con sus manos para verlo mejor. Tenemos incluso un ‘puño blindado’ o lanzagranadas antitanque de origen alemán, que es un artefacto muy especial. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en el territorio checoslovaco un gran arsenal militar alemán que posteriormente fue utilizado por los guardias fronterizos o las Fuerzas Armadas. Era frecuente que durante la custodia de las fronteras se utilizaran armas de origen alemán”.

Junto con armas de fuego ayudaban a custodiar la frontera perros de razas bravas

En el museo se pueden ver ametralladoras ligeras UK 59, ametralladoras modelo 58, o un lanzagranadas antitanque RPG, así como cajitas con proyectiles, emisoras, e incluso antiguas máquinas de escribir. De acuerdo con el director Pajpach, al ver los visitantes del museo todo esto, además de fotografías y documentos de la época, se quedan horrorizados. Más cuando se enteran de que en las fronteras hubo muchos muertos. “Dicen que todo eso fue una gran locura”, apunta Petr Pajpach.

Foto: Museo de la Cortina de HierroFoto: Museo de la Cortina de Hierro Una parte de la exhibición del Museo de la Cortina de Hierro en Valtice está reservada a los perros de los guardias fronterizos durante el comunismo y su adiestramiento. Para la protección de las fronteras se adiestraba entonces a la nueva raza canina denominada lobo checoslovaco o pastor alemán checo, así como a perros rottwailer.

La muestra es realmente amplia y reunir tantas cosas fue seguramente una tarea exigente. Pero como recalcó Petr Pajpach, cuando surgió la idea del Museo de la Cortina de Hierro en Valtice, fueron muchas las personas que ofrecieron su ayuda.

”Una parte de los artefactos expuestos en el museo nos fue prestada, sobre todo por nuestros amigos y conocidos, aficionados a la historia militar. Otras cosas las teníamos en casa o logramos conseguirlas. Últimamente también muchos visitantes del museo suelen regalarnos dispositivos antiguos que encuentran en casa o donde sus amigos, que nos permiten enriquecer la exhibición”.

La Cortina de Hierro en forma de una alambrada de púas electrificada que protegía las fronteras de la Checoslovaquia comunista durante la época de la Guerra Fría tenía unos 930 kilómetros de longitud. Una parte de la alambrada de púas, de unos 250 metros de longitud, fue conservada como un triste recuerdo del pasado en forma de Monumento de la Cortina de Hierro cerca del pueblo de Čížová, situada en las proximidades de la ciudad de Znojmo, en Moravia del Sur.

La instalación de la alambrada en las fronteras comenzó en 1948

Foto: Museo de la Cortina de HierroFoto: Museo de la Cortina de Hierro La alambrada comenzó a ser instalada en las fronteras de Checoslovaquia en 1948, aunque en una frontera impermeable se transformó a comienzos de los 50, en reacción a la fuga de un gran número de personas al extranjero. La zona fronteriza tenía entre cuatro y diez kilómetros de ancho y ocupaba alrededor de 1.5% del territorio nacional. Las aldeas que antes se encontraban en esos territorios fueron trasladas a otro lugar. Para entrar en la zona se necesitaba un permiso especial, por lo que para los ciudadanos normales era inaccesible.

La frontera estaba formada por tres líneas de alambrada. La primera era una alambrada de púas, la segunda que tenía 2.5 metros de altura también estaba formada por alambres y, además, se encontraba electrificada y la tercera debía proteger a los animales para que no se acercaran a los alambres.

Este sistema estaba ubicado a unos dos kilómetros de distancia de la frontera real, lo que facilitaba detener a las personas que querían huir del país. En vista a una gran ola de críticas desde el exterior, el régimen comunista checoslovaco suspendió en 1965 la aplicación de la corriente eléctrica en una de las líneas de protección fronteriza, la llamada Cortina de Hierro.

09-01-2020