Triste final para el caso Anička: la Policía encontró su cuerpo

17-03-2011

La Policía de Praga encontró este miércoles en Troja el cuerpo enterrado de la menor Anna, desaparecida el 13 de octubre pasado. La autopsia ha confirmado que tuvo una muerte violenta. El principal sospechoso en este caso, el hombre de 41 años conocido como Otakar T., ha sido detenido para determinar su participación en la muerte de la niña.

Anna Anna La conjunción de un jabalí en busca de alimento y el cambio de temperaturas hizo posible este miércoles lo que desde el otoño pasado parecía imposible: encontrar el cuerpo de la pequeña Anna, desaparecida misteriosamente cuando volvía de la escuela a casa.

Una portavoz de la Policía de Praga, Andrea Zoulová, fue la encargada de dar la noticia a todo el país, que ha seguido en vilo el desarrollo de este caso, temiendo por la suerte de la menor desaparecida.

“El cuerpo que hemos encontrado en Troja está ahora a disposición de expertos en una institución forense. Los primeros resultados de la autopsia confirman que el cuerpo pertenece a la niña de nueve años Anička, desaparecida en octubre pasado. Pero para poder determinar con exactitud la identidad del cuerpo y las causas de la muerte, se deben seguir realizando más exámenes, lo que tardará un tiempo”, dijo Zoulová en declaraciones a la Televisión Checa.

Andrea Zoulová, foto: ČTKAndrea Zoulová, foto: ČTK Según informes de la autopsia dados a conocer este jueves, la menor habría tenido una muerte violenta.

La portavoz policial también confirmó que habían vuelto a detener al misterioso hombre conocido como Otakar T., vinculado desde un principio con este caso, ya que restos de su ADN fueron encontrados en la mochila de la víctima.
“En cuanto al sospechoso de 41 años, este hombre es el único acusado hasta el momento en el caso Anička. En el pasado ya había sido acusado de privación de libertad o secuestro y de delitos contra la propiedad privada. Ahora ha sido detenido nuevamente y está siendo interrogado por la Policía para poder determinar su participación y debemos esperar para ver dónde nos conduce la investigación”.

Foto: ČTKFoto: ČTK Otakar T. no tiene profesión conocida ni educación y vive como un sin casa, además de sufrir de serios trastornos psiquiátricos. Pero la Policía asegura que su inteligencia es superior a la media y que fue capaz de explicar por qué su rastro había sido hallado en las pertenencias de la menor, encontradas en la zona de Troja tras su desaparición.

Andrea Zoulová señaló también por qué la Policía no había sido capaz de encontrar antes el cuerpo, a pesar de haber buscado en la misma zona donde ahora fue hallado.

Foto: ČTKFoto: ČTK “Hemos verificado que el cuerpo había sido enterrado originalmente a unos dos metros de profundidad. Por lo tanto, hubiera sido casi imposible encontrarlo por medio de la búsqueda con perros entrenados, por la profundidad y por la nieve y el hielo acumulados. Por eso, un factor muy importante en este descubrimiento lo tuvo el cambio del clima y la actividad de animales salvajes”.

Con la llegada de temperaturas más cálidas se suavizó el terreno y el gran olfato de un jabalí, que empezó a merodear por el lugar, una zona boscosa al norte de Praga, hizo el resto. El animal estuvo escarbando en el lugar y allanó el posterior descubrimiento policial, apoyado por perros entrenados y por tecnología en 3-D.

Foto: ČTKFoto: ČTK La desaparición de Anička desató la mayor búsqueda que recuerde la historia policial checa reciente y avivó encendidos debates en la prensa y la televisión, acerca de la seguridad de la infancia checa.

Ahora, el caso parece estar llegando a su fin. Un triste fin, ya que muchos tenían todavía la esperanza de encontrar a la pequeña Anička con vida.

17-03-2011