Todos los colores de Zuzana Navarová

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Hace unos dos años apareció en el mercado su disco El sauce de cristal que pertenece a los mejores títulos en que la canción checa da la mano a la música latinoamericana. El año pasado la cantante brilló en los podios de conciertos con el Album verde. Y en las ondas de mil colores flotan también los tonos de las últimas canciones de Zuzana Navarová en las que el idioma checo se encuentra con el romaní, el español o el inglés y la canción popular checa se entrelaza con los ritmos latinos y con el folk.

Acompañada de los tonos de guitarra, contrabajo y tambor interpretados por el grupo internacional llamado Koa, Zuzana Navarová deja emanar las emociones bajo la superficie de suaves melodías en las canciones Rocío, Para los cisnes o A Deus, o las manifiesta plenamente en las composiciones enérgicas Mamá, yo no quiero agua o Los piratas. La letra de sus canciones no carece de humor, de tono juguetón, de fervor ni de motivos románticos al volar hacia las alturas de Himalayas o soñar a la sombra de los manzanos.

El mayor éxito del disco compacto Todos los colores es sin duda la canción romántica Tashi delé, cuyo coautor es el latinoamericano Iván Gutiérrez, antiguo integrante del grupo Koa y pareja de canto de Zuzana Navarová. El papel de Gutiérrez en dicho grupo lo desempeña ahora Mário Biháry, pianista, clarinetista y acordeonista invidente, quien diluyó en el disco la gama de los colores romaníes, sobre todo en las canciones Dime, Dios o La piedrecita.

Escuchar la música de Zuzana Navarová es un placer porque toda la gama de colores se halla no solamente en sus canciones, sino también en el corazón de sus intérpretes.