Se inicia el proceso de beatificación del sacerdote checo Josef Toufar

25-04-2013

La Iglesia Católica checa inició el proceso de beatificación del sacerdote, Josef Toufar, una de las víctimas de los procesos políticos de los años 50 en la Checoslovaquia comunista. Toufar fue torturado hasta la muerte por negarse a dar declaraciones falsas contra la Iglesia y sus correligionarios.

Josef Toufar, foto: ČT24Josef Toufar, foto: ČT24 La Conferencia Episcopal Checa aprobó esta semana el inicio del proceso de beatificación de Toufar, quien no vaciló en entregar su vida antes que someterse a las presiones de los comunistas, indicó Jan Vokál, obispo de Hradec Králové.

“La beatificación de Toufar, la que debe ser confirmada por el Sumo Pontífice y que posteriormente podría ser seguida a lo mejor por su canonización, la concebimos como un reconocimiento a la valentía de ese sacerdote checo. A la vez sería un gran regalo para todos nosotros, los creyentes de este país”.

En el pueblo de Číhošť, en la Meseta Checo-Morava, fue instalado en el año 1990 en las inmediaciones de la iglesia de la Asunción de la Virgen Maria un monumento que recuerda el trágico destino del cura local, Josef Toufar. Éste fue acusado por la policía secreta comunista de fingir un milagro durante la misa celebrada en ese lugar el 11 de diciembre de 1949. Entonces supuestamente la cruz sobre el altar se elevó medio metro, hecho que confirmaron varias personas presentes en la misa. Pero la policía insistió en que la cruz la movió Toufar con ayuda de unos cables.

Iglesia de Číhošť, foto: Tomáš VodňanskýIglesia de Číhošť, foto: Tomáš Vodňanský El llamado milagro de Číhošť sirvió al régimen comunista para desatar una ola de represiones contra la Iglesia. El padre Toufar, entonces de 47 años de edad, fue torturado con el propósito de que firmara una declaración falsa sobre su persona y otros miembros de la Iglesia Católica checa. El sacerdote resistió, pero falleció en febrero de 1950 a causa de las heridas.

Tras la muerte de Toufar, los comunistas enterraron sus restos mortales en secreto junto a la pared del cementerio de Ďáblice, en Praga, para que quedara olvidado para siempre. Sin embargo, no lo lograron, aunque los parientes del cura se enteraron de su muerte hasta en 1954.

Los habitantes de Číhošť, especialmente los que vivieron los difíciles años 50, recibieron ahora con alegría la noticia sobre la posible beatificación de Toufar, a quien conocían y apreciaban. Figura entre ellos Růžena Lebedová, hoy de 85 años de edad.

Jaroslav Šebek, foto: Vendula KosíkováJaroslav Šebek, foto: Vendula Kosíková ”Todos aquí esperamos con ansiedad que ese proceso termine con éxito. Estamos seguros y coincidimos todos en que el padre Toufar merece ser beatificado. Yo digo que después ya podré morir tranquila”.

La Conferencia Episcopal Checa basa su argumentación para la beatificación de Toufar en el criterio del martirio al que fue expuesto el sacerdote. El historiador Jaroslav Šebek, de la Academia de Ciencias, indicó que los católicos checos aprecian a Toufar como a una persona que no vaciló en sacrificar su vida en defensa de sus ideales y en la lucha contra el comunismo. Ese martirio requería una enorme valentía, ya que tuvo lugar en un período cuando los comunistas, que llegaron al poder en el año 1948, desataron una masiva campaña antirreligiosa.

El pueblo de Číhošť, ligado estrechamente al legado de Josef Toufar, fue incluido hace poco entre los principales centros nacionales de peregrinación

25-04-2013