Satélite checo Mimosa medirá fuerzas no gravitacionales

30-06-2003

Un nuevo satélite checo girará en torno a la Tierra. Este lunes desde el cosmódromo ruso de Plesetsk se pone en órbita Mimosa el sexto satélite en la historia de la cosmonáutica checa.

Colocado en un misil balístico intercontinental SS-19, el satélite checo tendrá la tarea de medir las fuerzas no gravitacionales que influyen las órbitas de los cuerpos celestes y de los satélites.

Mimosa porta equipos e instrumentos capaces de medir fuerzas mil millones de veces menores que la gravedad que actúa sobre la Tierra.

La idea de hacer semejantes mediciones partió del equipo del astrónomo Ladislav Sehnal del observatorio de Ondrejov que, en caso de lograr su cometido, ofrecerá un gran aporte para el cálculo de la posición exacta de los satélites que se encuentran en la órbita terrestre.

El lanzamiento del satélite checo Mimosa tiene un costo de 750 mil euros, que se descontarán de la deuda de Rusia para con la República Checa.

La medición de las fuerzas no gravitacionales en el espacio servirá para corregir las trayectorias de los satélites, así como para efectuar mediciones respecto a la Tierra. La trayectoria del satélite Mimosa oscilará entre los 320 y los 820 km.

A más de mil km los cuerpos se ven afectados por la presión de los rayos solares y a menos de mil km la presión la ejerce la atmósfera.

Los científicos sostienen que la medición de las fuerzas no gravitacionales ayudará a calcular de manera exacta la órbita y posición de los satélites lo que aumentará su capacidad a la hora de, por ejemplo, seguir fenómenos en la Tierra o bien buscar náufragos.

Descifrar la influiencia de las fuerzas no gravitacionales sobre los satélites facilitará el cálculo de sus órbitas y ésto a su vez abaratará el funcionamiento de los mismos. El satélite Mimosa tiene 60 centímetros de diámetro, 60 kg de peso y 17 paneles para recoger la energía solar y fue construído totalmente en la República Checa.

30-06-2003