Neo-hippies checos en España

11-07-2002

Los neo-hippies checos viven en España. Un nutrido grupo de neo-hippies procedentes de la República Checa se ha instalado en cuevas españolas donde tratan de llevar un estilo de vida alternativo. Los detalles desde Granada con Marketa Pilatova.

Viven en cuevas, en las del barrio Sacromonte, suelen llevar el cabello al estilo "rasta" y su companero de viaje es un perro grande. Son de origen diverso- inglés, alemán, francés, italiano, y en los últimos cinco anos aparecieron checos, eslovacos y polacos. Los checos proceden sobre todo de las ciudades de Bohemia vienen a vivir de manera "alternativa", pero a veces no resulta ser la mejor alternativa.

Las cuevas les sirven de vivienda, y a la pregunta ¿De qué viven? Surge una respuesta fácil: venden "obras de arte", que al final no pasan de ser simples pulseras o pendientes de cobre que estuvieron de moda hace ya muchos años, o bien se dedican a mendigar.

Descubrí que los neo-hippies son también de la República Checa en dos ocasiones. Un día salí del supermercado y un mendigo joven se acercó pidiéndome dinero. Le dije que no tenía nada para él, me respondió una grosería en checo pensando que yo era espanola. En otra ocasión tomaba un café en una plaza y me molestó uno que tocaba muy mal la guitarra y después pidió limosna en un español con fuerte acento checo.

No obstante, lo más impactante fue cuando en Granada se organizó un ciclo de cine checo. En la sala de proyecciones pudimos apreciar la presencia de muchos jóvenes con cabellos "rasta", al tiempo que se percibía un fuerte olor a "cueva".

Los jóvenes disfrutaron mucho de la velada, testimonio de ello fueron los gritos de alegría y entusiasmo durante la proyección de una película de Jirí Trnka. En el ambiente se percibió también un fuerte olor a marihuana y a vino barato.

Durante la proyección de la segunda película, el "espectáculo" de los jóvenes neo-hippies perdió la gracia, porque se volvió un tanto repetitivo. Y a la tercera va la vencida, los guardias de la sala ya no les dejaron entrar. ¡Qué pena! pensé. Es una lástima que quieran ver una película en su idioma y no puedan. Pero que pena que la "aternativa" checa se limite a un poco de libertad obtenida en el aire de las cuevas mezclado con el humo de las drogas.

Sin embargo, no todos han llegado a España a mendigar y a emborracharse. Hay excepciones, como en el caso de David Hanzlík que vino a cumplir sus suenos, de vivir una vida lejos del consumismo, una vida simple en una cueva cerca de las montanas, con una gallina y con una huerta ecológica.

11-07-2002