“Mucho más que mirar el pasado de países como la República Checa, hay que mirar su presente”

La situación de la comunidad de descendientes de checos en Chile y la visión que de la República Checa se tiene en este país del Cono Sur han sido los principales temas de los que hemos hablado con el miembro del Círculo Chileno-Checo Rafael Enrique Rincón Zerpa durante su paso por Praga.

Rafael Enrique Rincón Zerpa, foto: Carlos FerrerRafael Enrique Rincón Zerpa, foto: Carlos Ferrer La comunidad de descendientes de checos de Chile, formada por aproximadamente mil personas, es la quinta mayor del continente americano y, aunque no alcanza en importancia a la croata o la árabe, disfruta de una relativa importancia social. Nos lo cuenta uno de sus miembros, Rafael Enrique Rincón Zerpa, aprovechando su visita a Radio Praga.

“La comunidad checa en Chile es relativamente importante en tamaño, aunque no es tan grande como la de Argentina, pero es una comunidad bien organizada. Tiene una institución, que es el Círculo Chileno-Checo, que funciona ya desde hace varios años, con su directorio. Tiene una vinculación muy estrecha con la embajada y todo el trabajo cultural, que tiene que ver con la promoción de la cultura checa, la música, el baile, se hace a través de esto”.

El Círculo Chileno-Checo, además de contribuir a la difusión de la cultura checa en Chile, organizando por ejemplo cursos de bailes tradicionales, mantiene vivo el sentimiento de pertenencia de los checos y sus descendientes. Un hito especial son las cenas o fiestas con motivo de efemérides como el día de San Venceslao, cuando el número de participantes puede llegar al centenar.

Aun así la disolución de la herencia checa es constante, algo que se ve claramente en la pérdida del idioma. La situación se agrava por la imposibilidad de aprender checo de otra manera que no sea en cursos en la República Checa, comenta Rincón.

El curso de checo en Dobruška, foto: Kristýna MakováEl curso de checo en Dobruška, foto: Kristýna Maková “Lo que ha pasado es que cada año viene una o dos personas del Círculo Chileno-Checo al curso de checo que se hace en Dobruška. No hay, lamentablemente, una institución o un conjunto de profesores de checo que esté fijo dictando clases para personas allá. Pero es algo que se ha intentado muchas veces, pero aún no ha habido ocasión de que esté una persona allá presente”.

La promoción de Chequia deviene por otro lado importante en un país como Chile en el que, al igual que en otras muchas partes del mundo, persiste un gran desconocimiento sobre todo lo que no sea Praga como ciudad turística.

“La República Checa es un país relativamente menos conocido que su capital Praga. Normalmente la gente sabe de Praga, ha escuchado de Praga, dice: qué ciudad tan linda, he visto fotos o he estado allí, pero no se hace la asociación Praga-República Checa. Eso es bien curioso. Y fuera de Praga es poco lo que se conoce, es bastante poco. Tanto como otras ciudades, otras cosas de la cultura, o escritores que son muy famosos, que la gente los conoce pero que no sabe que son checos. Kafka por ejemplo. O Kundera”.

Dos países hermanados por sus procesos de transición

Rafael Rincón, en principio sin ningún vínculo familiar con la República Checa, se convirtió en amante del país por motivos políticos, gracias al legado humanista y demócrata de la disidencia ante el régimen comunista, al que él encontró aplicación en la situación política latinoamericana, nos cuenta.

Foto: Roj, CC BY-NC-SA 2.0Foto: Roj, CC BY-NC-SA 2.0 “Comenzó justamente hace un tiempo atrás, cuando llegué de Venezuela a Chile y con la situación que hay allí empecé a interesarme un poco sobre cómo había sido la historia de la República Checa, sobre todo en la transición. Empecé a interesarme por ese periodo y por ciertas figuras, como el caso de Václav Havel. Aprendí el checo y hasta el día de hoy he estado muy conectado, sobre todo en lo personal”.

En cualquier caso la experiencia checa de los años 90 no puede trasladarse directamente al contexto chileno, o por extensión al sudamericano, en opinión de Rincón. Más valioso, como modelo, es el resultado final, la República Checa actual, sostiene.

'Smažák', foto: Dezidor / CC BY 3.0'Smažák', foto: Dezidor / CC BY 3.0 “Tengo la impresión de no solo la transición, sino de un poco antes también, no solo es poco conocida sino que también se ve muy lejana. Normalmente muchas personas no ven en eso necesariamente un aprendizaje, lo que es una lástima. Por eso mucho más que mirar el pasado, mirar el presente de países como la República Checa es muy interesante, sobre todo para Chile, que tienen historias paralelas en muchos sentidos. Recuperan las democracias en momentos casi simultáneos. Chile ha tenido un desarrollo excepcional en América Latina, y la República Checa, aunque es un poco distinto, porque hay muchos países desarrollados acá, es de los países del bloque socialista que más ha despegado, y eso lo hace muy interesante”.

El interés de Rafael Rincón por Chequia no se reduce evidentemente a la política, y abarca desde el arte y la historia a la gastronomía. De hecho la comunidad checo-chilena todavía se relame los labios con los casi cien quesos fritos o smažák que Rincón cocinó al más puro estilo checo.