Martin Dvorák: diplomático checo en Bagdad

17-10-2003

Martin Dvorák es uno de los diplomáticos checos más experimentados. En el marco de la administración civil de la ONU en Kosovo se desempeñó como administrador de las ciudades de Istok y Djakovica y desde hace cuatro meses está en Bagdad, en el Consejo para la Coordinación Internacional.

Señor Dvorák, Vd. es uno de los quince expertos gubernamentales checos en Irak. ¿Cuáles son sus tareas?

Martin Dvorák, diplomático checo en BagdadMartin Dvorák, diplomático checo en Bagdad "Mi tarea principal es ahora preparar una conferencia internacional de países donantes que se efectuará a finales de este mes en Madrid. Me especializo en las llamadas "In-Kind Contributions", tales como intercambio de estudiantes o recursos no financieros enviados a Irak, por ejemplo, por agricultores o bomberos de Australia".

Martin Dvorák participa también en un proyecto internacional en cuyo marco las ciudades de todo el mundo firmarán acuerdos de hermandad con las alcaldías iraquíes.

¿Dónde trabajan los expertos checos en Irak?

"Con excepción de dos que en Basora ayudan a la administración local, uno en el sector energético y otro en la agricultura, los demás están en Bagdad. Trabajan como asesores en diversos ministerios iraquíes recién establecidos. Preparan proyectos encaminados a la reconstrucción del país".

¿Cómo evalúa su cooperación con la nueva administración iraquí?

Basora, IrakBasora, Irak "Es un proceso, digamos, interesante. Lo primero que hicieron los ministros nombrados hace tres semanas fue tomar pleno control sobre los recursos financieros en sus departamentos respectivos. No quiero meterme en especulaciones, pero debo decir que en esas latitudes un pequeño obsequio no se considera como corrupción. Por lo tanto, cuánto más dinero reparte tanto mayores son sus posibilidades de obtener esos regalos".

Martin Dvorák matiza además que lo sintomático es que la prioridad de los ministros iraquíes no fue al principio la renovación del país, sino que la reconstrucción de sus sedes, adquisición de coches lujosos y el control sobre los fondos financieros. "Pero esto no sorprende para nada, esto pasa en todas las transiciones del régimen totalitario a la democracia", concluye Martin Dvorák.

17-10-2003