Los checos viven más, pero no siempre mejor

25-07-2019

Tener una esperanza de vida larga no implica necesariamente tener muchos años de vida sana. En la República Checa, la esperanza de vida saludable se sitúa en los 61 años, más o menos en la mitad de la clasificación europea.

Foto ilustrativa: Honza Ptáček, ČRoFoto ilustrativa: Honza Ptáček, ČRo La esperanza de vida ha crecido enormemente en la República Checa en las últimas décadas, pero la cantidad de años que las personas viven con buena salud no ha crecido tanto como en otros países más occidentales de Europa.

Según los últimos datos de Eurostat, la esperanza de vida media de los hombres checos es de 76 años, mientras que las mujeres alcanzan los 82 años. No obstante, de esos años, el promedio muestra que los hombres tienen una vida sana hasta los 61 años y las mujeres hasta los 62.

Foto ilustrativa: Ivana VonderkováFoto ilustrativa: Ivana Vonderková Esto significa que a partir de ese momento es frecuente que aparezcan enfermedades que empeoran la calidad de vida, como explica para la Radiodifusión Checa la viceministra de Salud, Alena Šteflová.

“La mayor carga viene de enfermedades crónicas no infecciosas: problemas cardiovasculares, oncológicos, respiratorios, diabetes, obesidad. Estas enfermedades son influenciadas en gran medida por factores como la alimentación, la actividad física, el tabaco, el alcohol y el medioambiente”.

En este sentido, Chequia se encuentra más o menos en la mitad de la tabla europea, liderada por Suecia para los hombres, que llegan a vivir hasta 73.2 años de vida saludable, y por Malta para las mujeres, que allí viven sin grandes problemas de salud hasta los 73.6 años. En la clasificación les siguen Noruega y España.

Por el contrario, las peores cifras se encuentran en Letonia, donde la salud de los hombres aguanta en buenas condiciones de media hasta los 50.6 años, y la de las mujeres hasta los 52.2.

Foto ilustrativa: Lenka ŽižkováFoto ilustrativa: Lenka Žižková Entre las causas que se investigan para explicar estas diferencias entre los distintos países europeos se encuentra, por supuesto, el estilo de vida. En países como la República Checa hay un mayor consumo de alcohol y alimentación grasa que en otros lugares.

Pero también se apunta a la calidad de los servicios médicos. Como dice Olga Marková, presidenta de la Asociación Checa de Terapeutas Ocupacionales, la atención primaria en otros países es mejor y los servicios están más conectados entre sí, por lo que es posible ofrecer a los pacientes con más rapidez lo que necesitan.

Para Marková, es de vital importancia que tras sufrir una enfermedad los terapeutas consigan que el paciente recupere su vida normal lo antes posible, pues así ganará en calidad de vida.

“Es importante que el paciente vuelva lo antes posible a su entorno habitual y comience a funcionar en él”.

En el papel que juegan las decisiones políticas hace hincapié Iva Holmerová, presidenta de la Asociación Checa de Gerontología y Geriatría, quien señala que llevar una vida saludable no solo depende de la voluntad del individuo, sino que este debe tener a su alcance los medios para conseguirlo.

Foto ilustrativa: cocoparisienne, Pixabay / CC0Foto ilustrativa: cocoparisienne, Pixabay / CC0 “Estamos cometiendo errores en todos los frentes. La salud no es solo cuestión de un individuo, sino de toda la sociedad, por lo que no se trata de si alguien quiere vivir sano, sino de si puede vivir sano. Por ejemplo, queremos que la bici sea un medio de transporte más popular, pero tenemos carriles bici cortos que no llevan muy lejos, no hay una red completa. También tiene que ver con la oferta de comida, si vemos lo que se ofrece en nuestros restaurantes y bares”.

En Alemania y en los países escandinavos, por ejemplo, existe una red de cuidados enfocados al hogar que permiten que las personas mayores vivan el mayor tiempo posible una vida autosuficiente y de calidad. Algo que en opinión de Holmerová falta en la República Checa.

“Todos los políticos lo afirman, incluso en las declaraciones gubernamentales. Pero la realidad es diferente, este desarrollo no se adapta al envejecimiento de la población. Sí en el sentido del número de camas de hospital e instituciones, pero no en lo que se refiere al cuidado en el hogar. Es decir, por ahora ni los servicios sociales en el hogar ni los servicios sanitarios en el hogar son suficientes”.

Desde el Ministerio de Salud, Alena Šteflová recalca que desde las instituciones quieren concienciar a la gente también sobre la importancia de acudir a revisiones preventivas, ya que numerosas enfermedades pueden tratarse con facilidad cuando se detectan a tiempo. Y añade que solo el 60% de los checos acuden al médico con una determinada frecuencia para realizarse chequeos.

25-07-2019