Llegan a Praga restos mortales de los tres soldados checos caídos en Afganistán

Los restos mortales de los tres soldados checos asesinados en Afganistán por un atacante suicida llegaron este miércoles a Praga.

Foto: ČTK/Ondřej DemlFoto: ČTK/Ondřej Deml Un avión de las Fuerza Aérea, que al llegar al espacio aéreo nacional acompañaron aviones Gripen del Ejército del Aire, transportó los cuerpos de Martin Marcin,36 años, Kamil Beneš, 28 años, y Patrik Štěpánek, 25 años.

En el momento en que la aeronave tocó el suelo repicaron las campanas de todas las iglesias del país, ya al mediodía habían sonado sirenas a lo largo y ancho del país para rendir homenaje a los tres soldados.

El presidente de la República, Miloš Zeman, el primer ministro, Andrej Babiš, el comandante del Estado Mayor, Aleš Opata, el ministro de Defensa Lubomír Metnar, familiares de los soldados y altos cargos del Ejército y representantes políticos asistieron a una ceremonia que tuvo lugar en el propio aeropuerto.

A los presentes se dirigió el capellán de las Fuerzas Armadas, Jaroslav Knichal, destacó que “deseamos vivir de tal manera que sea la continuación de vuestras vidas, en caso de que así nos decidamos seguir en todo aquello en lo que en vosotros fue noble, bueno, verdadero y santo, entonces cumpliremos vuestro ejemplo”

El cortejo fúnebre partió del aeropuerto hasta la sede del Estado Mayor, situado en el barrio de Praga 6, Dejvice, para terminar en el Hospital Militar. Cientos de personas rindieron homenaje a los tres héroes flanqueando ambos lados de la carretera con banderas y flores, mientras que desde el domingo los ciudadanos empezaron a colocar velas en diferentes lugares del territorio nacional.

Los tres soldados fueron ascendidos de manera póstuma y el presidente Zeman anunció que les concederá la medalla al heroísmo el próximo 28 de octubre con motivo del Centenario del surgimiento de Checoslovaquia.

Hasta la fecha, 13 soldados checos han muerto en Afganistán, la primera víctima en 2007. El peor ataque, tuvo lugar en 2014, entonces se cobró cinco vidas. Los soldados checos asesinados el domingo habían estado patrullando un área cerca de la base aérea de Bagram, la base más grande de EE. UU. en Afganistán.