Litógrafo Mikoláš Axmann: “Los mexicanos saben abrir la puerta al arte”.

Una exposición de litografías del artista checo Mikoláš Axmann se celebra este mes en la Casa de la Cultura del municipio de Santiago, en el estado mexicano de Nuevo León. Con este motivo, Radio Praga se reunió con el litógrafo para conversar sobre el arte y México.

“Estos días, este clima que vivimos hoy, un clima social con una crisis permanente financiera, una atmósfera de terrorismo que pone a la gente muy nerviosa, se puede decir que es muy raro que todavía sobreviva una gente abierta, gente con una cara de risa y lista a abrir la puerta. Y yo tuve la posibilidad de disfrutar semillas de eso en México”.

En 1983 Mikoláš Axmann realizó estudios en la Academia de San Carlos en México, D.F. Allí nacieron unos lazos muy fuertes con el país azteca y amistades artísticas. Al cabo de varios años, en 2007, el litógrafo volvió a México para participar con otros diez artistas en un seminario de grabados, en el Taller Julio Ruelas, en la ciudad de Zacatecas. Fue un encuentro espontáneo y fresco, lleno de confianza, que los participantes concibieron como un tratamiento para limpiar sus raíces, cuenta Mikoláš Axmann.

Mikoláš AxmannMikoláš Axmann “El Taller Julio Ruelas es un taller de los tiempos viejos, que en México crecieron en los años 30 del siglo pasado. El más famoso fue el taller de grabado popular Leopoldo Méndez en D.F. Bajo ese ejemplo creció, entre otros, este Taller Julio Ruelas y tiene hasta hoy la voluntad de traer muy democráticamente a la gente, no importa de dónde, si ricos o pobres, al arte. En este punto la tradición está viva”.

Por iniciativa de la promotora de arte Elza Fujimoto, la obra de Mikoláš Axmann se conoce también en Nuevo León. El pasado mes de diciembre sus litografías se expusieron en el Museo Industrial de Santa Catarina El Blanqueo. A principios de año la muestra se trasladó al cercano Santiago. Mikoláš Axmann sostiene que los mexicanos tienen el arte en los genes.

“Cuando realicé unos talleres aquí en Europa, en Bruselas, en Suiza, duraba siempre dos, tres días hasta que la gente empezara a crear un poquito más abiertamente, digamos como niños que juegan, pero en México no. Es la forma básica de vivir para los mexicanos: jugar. Y eso es algo muy raro y muy inspirativo para nosotros”.

A la pregunta si piensa volver próximamente a México el litógrafo Mikoláš Axmann contesta con un dicho: “Cuando queremos divertir a Dios, le damos a conocer nuestras intenciones”.