Las licitaciones públicas generan pérdidas millonarias al Estado checo

26-01-2011

Las licitaciones públicas no son transparentes en la República Checa. La otorgación de cada segunda licitación presentada por alguna institución del Estado despierta dudas.

El Ministerio de Defensa no termina de levantar cabeza. Aclara a medias las causas y consecuencias de un escándalo económico y semanas después aparece otro.

Los medios de comunicación revelaron que dicha cartera gastó millones de euros en la compra de botiquines de primeros auxilios para los automóviles de la institución.

La licitación fue ganada por la única empresa que se presentó, por cada botiquín cobró 54 euros, pero en el mercado se venden botiquines por 12 euros que cumplen a cabalidad las normas exigidas.

Estudiantes del Instituto de Estudios Económicos de la Universidad Carolina, de Praga, presentaron un análisis que demuestra que la mitad de las licitaciones públicas no son transparentes, según explicó Jiří Skruhovec.

“El 50 por ciento de las licitaciones presentadas por los Ministerios no están en orden, porque no existe competividad entre empresas oferentes. El nivel de las licitaciones ha bajado porque se presenta una única empresa y es la que gana”.

Las licitaciones o subastas públicas surgieron como un procedimiento para seleccionar la mejor oferta para la adquisición de bienes, prestación de servicios o ejecución de obras para el Estado y sus diferentes instituciones.

No obstante, la modalidad que se ha impuesto en la República Checa, por intereses creados, es que a la licitación se presenta solo una empresa, que a la vez es la más cara, y al final gana. Pone un precio que perjudica al Estado y por ende a los ciudadanos en general.

Los estudiantes del Instituto de Estudios Económicos recogieron toda la información, de acceso público, sobre licitaciones y gracias a un programa para computadora que diseñaron ellos mismos se hizo la comparación de todas y cada una de las subastas públicas. El resultado es que en la mitad de las licitaciones públicas del país no hubo oposición competitiva de ofertas, se presentó un oferente al que se le concedió el contrato.

De esta manera las instituciones del Estado gastaron en los últimos cuatro años unos mil novecientos millones de euros y todo parece indicar que esta tendencia continuará.

En países europeos con un mayor control de las finanzas públicas el porcentaje de licitaciones dudosas oscila entre el uno y el diez por ciento como máximo.

El Ministerio de Desarrollo Local parece haber descubierto la receta del agua caliente, anunció que buscará la aprobación de una ley que exija que en cada licitación o subasta pública participe un mínimo de tres oferentes, en caso contrario la licitación se cancelará.

26-01-2011