Las empresas extranjeras empiezan a abandonar la República Checa

La crisis económica está provocando que en la República Checa algunas empresas extranjeras hayan decidido trasladarse a los más baratos países del Este. Sin embargo, la inversión extranjera continúa afluyendo al país.

Siemens, Alcoa Fujikura o Intos son algunas de las empresas con instalaciones en la República Checa que han decidido relocalizar sus recursos y abandonar total o parcialmente el país. La causa, evidentemente, es la crisis económica y el consiguiente esfuerzo de las compañías por maximizar sus recursos. La tendencia es tal que, por ejemplo, la Unión de la Industria Automovilística cuenta con que una décima parte de los proveedores de piezas de automóvil abandonen la República Checa.

Para el director de inversiones de la agencia Czech Invest, Stanislav Martínek, la situación no es alarmante y se trata de casos aislados, que además se corresponden con un perfil muy determinado de compañía.

“Se trata de la producción manual más simple, donde si reducimos la mano de obra un diez por ciento se reduce la producción otro diez por ciento. Este es realmente el sector que se vería amenazado. Estas empresas van a buscar un país que sea más conveniente para la producción”.

En concreto, según Martínek, las compañías buscarán mano de obra no cualificada en Europa del Este, principalmente en Rumanía, o incluso en India o China. Esto no quiere decir que, en este escenario de crisis, se haya reducido el interés de las empresas extranjeras por la República Checa. Según Martínek sucede al contrario, el número de inversores extranjeros ha aumentado. Lo que pasa es que ha cambiado su naturaleza.

“Las inversiones se dirigen ahora sobre todo a servicios y centros tecnológicos, al mismo tiempo que se reducen las inversiones destinadas a la producción manual, a la industria transformadora. Y el sector industrial es precisamente el que precisa más dinero, ya que necesita comprar inmuebles, maquinaria... Los servicios no son tan caros. Así que disminuye la inversión total pero aumenta el número de sujetos dispuestos a invertir”, explicó el directivo.

Aún así, Martínek advierte que todavía hay zonas en la República Checa que continúan siendo atractivas para la industria transformadora. Esto es así debido a su elevado desempleo, cercano al 16 por ciento en algunos casos, que presiona a la baja los salarios.

Autor: Carlos Ferrer
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