Las cárceles checas sobrepasan el máximo de su capacidad

20-09-2016

Las prisiones de la República Checa vuelven a encontrarse repletas, alcanzando en la actualidad el 108% de su capacidad. El Gobierno planea por ello construir nuevas cárceles o ampliar las ya existentes. Aumentará también el número de funcionarios de prisiones.

Foto: Filip JandourekFoto: Filip Jandourek El día de Aňo Nuevo de 2013 el entonces presidente checo Václav Klaus se despedía del cargo con una amnistía que perdonaba más de 111.000 delitos. Aunque la mayoría eran penas condicionales, la medida alivió la situación de hacinamiento en las cárceles del país, que entonces contaban con 23.000 reclusos.

Ahora, con 22.300 presos, el 108% de la capacidad total, el sistema penitenciario checo se encuentra de nuevo en apuros. El Gobierno no tiene otra opción que construir más prisiones o restaurar y ampliar los edificios existentes.

Un ejemplo es el reformatorio del municipio de Králíky, que fue cerrado hace tres años, comenta el ministro de Justicia, Robert Pelikán.

Robert Pelikán, foto: Prokop HavelRobert Pelikán, foto: Prokop Havel “El edificio es excepcionalmente conveniente para nosotros porque ya está completamente equipado. Contiene todas las instalaciones, toda la tecnología y la disposición interior necesaria”.

A partir del reformatorio se fundará una nueva prisión para mujeres convictas por delitos menores con capacidad para 200 reas. La cárcel aportará unos 70 nuevos puestos de trabajo al pueblo, incluyendo tanto carceleros como pedagogos, ya que se abrirá también una escuela para los hijos de las reclusas.

Planes similares se pondrán en marcha en la cárcel de Ostrov, que reformará su enfermería en desuso para dar cabida a nuevas celdas, o en la prisión de Pankrác, en Praga, que se ampliará con cien nuevas plazas. En total el sistema debería poder alojar en breve a 700 nuevos presos.

Foto: Filip JandourekFoto: Filip Jandourek Las nuevas instalaciones requerirán lógicamente nuevos funcionarios de prisiones. En concreto se espera contratar a 467 nuevos trabajadores. Esta tarea se presenta más complicada que las obras, explica el carcelero jefe Pavel Kocourek.

“Es un trabajo muy duro, sobre todo psicológicamente, ya que uno está en un entorno cerrado, trabajando con gente que tiene muchas veces algún trastorno de la personalidad o del comportamiento, y uno siempre tiene que estar alerta”.

Otra solución para la sobrecarga del sistema penitenciario es aumentar la proporción de arresto doméstico, pero de momento, al no existir un acuerdo sobre el tipo y distribución de muñequeras de seguridad, los jueces son reacios a imponer este tipo de castigo.

Foto: Filip JandourekFoto: Filip Jandourek El problema real es sin embargo mucho más profundo. La República Checa tiene un número de condenados mucho mayor que otros países de Europa Occidental. En el país hay 203 presos por cada cien mil habitantes, mientras que en Alemania hay 76 y en Austria 95.

Según los expertos estos se debe fundamentalmente a las penas más largas que se imponen en Chequia. En Europa solo sufren más años de prisión en Moldavia, Portugal, Azerbayán y Rumanía. Además, el índice de reincidencia es también muy alto: el 70% de los reclusos vuelve a cometer un delito al salir de prisión.

20-09-2016