Las cárceles checas están sobrepobladas

Las prisiones en Chequia han sobrepasado su capacidad en un 104%. El Servicio Penitenciario solicita la aplicación más frecuente de formas alternativas de condenas.

Foto ilustrativa: Kristýna MakováFoto ilustrativa: Kristýna Maková Las cárceles checas están sobrepobladas. En la actualidad hay más de 21,700 reclusos, y esto a pesar de que la capacidad establecida de las cárceles en la República Checa es de unas 20,190 personas. Entre otros problemas, las cárceles se enfrentan a la falta de oficiales y empleados.

Foto: ČT24Foto: ČT24 El Ministerio de Justicia planea reducir la cantidad de actividades administrativas que deben ejercer los jueces. La motivación de este paso es que tengan vía libre para otorgar más sanciones alternativas.

El director del Servicio Penitenciario de la República Checa, Simon Michailidis, está a favor del otorgamiento más frecuente de condenas alternativas, para evitar sobrepasar la capacidad de las prisiones.

“Apreciaría mucho que las condenas alternativas se empezaran a aplicar en la República Checa en mayor medida. Esto ayudaría al Servicio Penitenciario y a la sociedad checa. Considerando el número actual de nuestros empleados, también mejoraría la eficacia de la cooperación con los prisioneros”.

Foto ilustrativa: Filip Jandourek, ČRoFoto ilustrativa: Filip Jandourek, ČRo Según Michailidis, esto puede traer un gran alivio financiero a los presupuestos públicos. Michailidis también destaca la importancia de la manera en que se trabaja con los convictos en el curso de las sanciones, con el fin de prevenir la reincidencia.

“Las sanciones alternativas salen mucho más baratas para la sociedad. Si resultan ser tan eficaz, o quizás tan ineficaz, que la privación de la libertad, igual siguen siendo por lo menos un beneficio económico”.

Una situación de sobrepoblación similar a la contemporánea ocurrió durante la amnistía del enero de 2013, declarada por el entonces presidente checo Václav Klaus. En ese momento, más de 6,400 prisioneros fueron liberados de las cárceles checas. Sin embargo, la amnistía no es una solución a largo plazo, sostuvo Michailidis.

Simon Michailidis, foto: ČT24Simon Michailidis, foto: ČT24 “Por una parte nos sentimos aliviados después de la amnistía. Esperábamos que la República Checa se dedicara a las reformas necesarias antes de que se vuelva a llenar la capacidad. Queríamos que en el futuro hubiera menos personas en las prisiones que antes de la amnistía”.

Michailidis hace hincapié en que solo parte del proyecto fue cumplida.

Según una encuesta realizada por la Oficina del Defensor del Pueblo, siete de cada diez prisioneros regresan a la cárcel después de poco tiempo. Cuando salen de la prisión, están endeudados y amenazados por ejecuciones, por lo que es mucho más difícil integrarse de nuevo en la sociedad.