La sequía y el escarabajo de corteza: el doble desastre de los bosques checos

La sequía junto con el número alarmante del escarabajo de corteza en los bosques checos representa, para algunos especialistas, el mayor desastre forestal de los últimos cien años.

Foto: Štěpánka BudkováFoto: Štěpánka Budková Las excursiones a los bosques checos ofrecen una imagen poco común para esta época del año. A pesar de que nos encontramos en pleno verano, muchos de los árboles coníferos tienen agujas marrones y los árboles de hoja se ponen amarillos.

Lo que pasa es que los árboles no disponen de suficiente agua, y por lo tanto retiran lo poco que tienen acumulado en las hojas y se lo dirigen hacia troncos y raíces para sobrevivir.

Este fenómeno natural no inquieta solo a los que van de excursión a la naturaleza, sino sobre todo a los guardabosques. Por ejemplo Georg Schirmbeck, presidente de la Unión Alemana de Dueños de Bosques, donde la situación es similar, sostuvo que podemos hablar sobre el mayor desastre forestal en los últimos cien años.

Mientras tanto el vice primer ministro checo, Richard Brabec, fue más allá en sus declaraciones cuando dijo que los bosques checos están en su peor momento desde el reinado de María Tereza de Austria, o sea, desde finales del siglo XVIII. Lo interesante es que entonces Brabec se refería a la reproducción excesiva del escarabajo de corteza.

La verdad es que la sequía actual es algo que estimula directamente la reproducción de este insecto perjudicial, explica Petr Zahradník del Servicio de Protección Forestal.

“Las temperaturas altas son el desencadenante. Sin embargo la reproducción excesiva del escarabajo de corteza tiene que ver también con la escasez del personal forestal, y además tenemos el problema con la venta de la madera que se queda en los bosques y crea un ambiente favorable para la reproducción de escarabajo”.

El escarabajo de corteza, foto: Rafal Konieczny, CC BY 3.0El escarabajo de corteza, foto: Rafal Konieczny, CC BY 3.0 Lo único que se puede hacer es talar los árboles afectados, liquidar la corteza y dejar los troncos fuera de los bosques. No tiene sentido plantar árboles nuevos, ya que estos no aguantan en las condiciones climáticas actuales.

La solución a largo plazo podría ser el regreso al bosque natural. Las monoculturas de pícea que forman la mayor parte de los bosques checos, ya que son las más rentables, no son capaces de enfrentar este tipo de amenaza y en las condiciones extremas que estamos viviendo ahora no sobreviven.

En este sentido, algunos especialistas sostienen que nos encontramos en la primera fase de un proceso natural de renovación del paisaje forestal centroeuropeo que se caracteriza por bosques con la mayor parte formada por los árboles de hoja. Incluso el Gobierno ya está discutiendo los subsidios que puedan ayudar a acelerar este proceso. Lo que queda claro es que las consecuencias se harán sentir todavía durante mucho tiempo.