Klaus inauguró monumento reconstruido en el Castillo de Praga

09-01-2008

Después de 15 años de reconstrucción se abre al público el Instituto para Aristócratas en el Castillo de Praga. Este extenso conjunto de edificios, que en el siglo XVIII albergaba a jóvenes huérfanas de familias nobles, fue casi destruido durante la época comunista. Ahora servirá para exposiciones y eventos culturales.

El presidente Václav Klaus inauguró este martes el Instituto para Aristócratas, ubicado en el Castillo de Praga. Su reconstrucción duró 15 años y costó más de 15 millones de euros. Se trata de un conjunto de edificios barrocos y renacentistas, entre los que destaca la Capilla de la Santísima Trinidad y Concepción Inmaculada y el Palacio de los señores de Rožmberk. El Instituto se abrirá al público esta primavera, según informó la directora del Departamento Patrimonial Histórico de la Oficina Presidencial, Ivana Kyzourová.

“Una parte del Instituto servirá para la administración del Castillo de Praga, pero la parte más hermosa y más apreciada, es decir, el antiguo Palacio de los Rožmberk, se abrirá al público esta primavera”, sostuvo Ivana Kyzourová.

El Palacio de los Rožmberk pertenecía, a mediados del siglo XVI, al virrey de Bohemia, Vilém Rožmberk. En el año 1600 fue unido con el Palacio Real del rey checo y emperador romano-germánico Rodolfo II. Posteriormente en el siglo XVIII, fue convertido en un instituto para jóvenes aristócratas huérfanas. A partir de 1919 sirvió como sede del Ministerio del Interior. En la segunda mitad del siglo XX el régimen comunista casi logró destruirlo. Reconstruir el monumento significó salvarlo de su derrumbe total, según Petr Měchura, del Departamento Patrimonial Histórico de la Oficina Presidencial.

“Las construcciones modernas en el interior del edificio casi impedían su funcionamiento natural. Al iniciar esta reconstrucción, el palacio se encontraba, prácticamente, listo para su demolición”, dijo Petr Měchura.

Los comunistas utilizaron el Instituto sin respetar su valor histórico. Convirtieron la capilla barroca en una sala transformadora de corriente eléctrica, instalaron una bomba de gasolina en uno de los patios y construyeron un gimnasio y un campo de tiro en las salas monumentales. Debajo del revestimiento de cemento en las paredes, los restauradores encontraron frescos bien conservados.

09-01-2008