Incolora campaña para elecciones regionales y senatoriales de este domingo

10-11-2000

Incolora, sin mayor emoción y casi desapercibida ha pasado la campaña electoral para las elecciones regionales y senatoriales de este domingo en la República Checa. Los partidos mayoritarios presentaron un par de consignas nuevas, pero no han emocionado a nadie a pesar de que estos comicios resultan muy importantes para el futuro del país.

La importancia de estas elecciones radica en primer lugar en que de hecho representarán una especie de ensayo general para las próximas elecciones parlamentarias, convocadas para dentro de dos años. El partido que gane este domingo puede estar seguro de que su triunfo se proyectará en los comicios generales.

Otro asunto importante, en estas elecciones, es que se trata de la primera vez en la historia de la República Checa, que se votará por la administración regional recién establecida.

Paralelamente se celebrará la elección de un tercio del Senado. Estos comicios han quedado bastante eclipsados, porque el Senado no es muy popular entre los electores, que estiman que se trata de una institución de poca relevancia.

Pero bien, la campaña transcurrió con los mitines de costumbre, en los que los líderes de las grandes formaciones, Milos Zeman, por la socialdemocracia y Václav Klaus por el Partido Cívico Democrático, vendieron lo mejor de sí para respaldar a los candidatos de sus respectivas agrupaciones.

Según coincidieran sociólogos independientes, el brillo de estos políticos no es el mismo de hace diez años atrás, cuando se prometía un futuro nuevo y desconocido tras la caída del comunismo. Los dos políticos, y sus respectivas agrupaciones, demostraron a lo largo de estos años hasta dónde llegan sus promesas, por lo que resultó difícil convencer a las masas de electores, cada vez más experimentados.

Todos los candidatos repartieron sonrisas, globos para los niños, pasteles, propaganda e hicieron muchas y nuevas promesas, ahora todo está en manos de los electores que, con sus votos, respaldarán la política oficialista, o bien optarán por la carta de la oposición.

10-11-2000