Hallados los fragmentos perdidos de la inscripción hebrea del Puente de Carlos

02-02-2007

Buzos de la Policía de Praga lograron encontrar en el fondo del río Moldava fragmentos de una valiosa inscripción en hebreo. Un vándalo desconocido lo desmontó del grupo escultórico de Santa Cruz en el Puente de Carlos.

Foto: CTKFoto: CTK Desde la mañana hombres buzo peinaron este jueves el barro en el Moldava bajo el Puente de Carlos. El esfuerzo físico que tuvieron que emplear igualaba al ascenso y descenso de una colina debido a las diferencias del calado del río que al lado de los pilares alcanza 1,5 metros, mientras que en el medio entre los arcos del puente llega hasta 4,5 metros. Poco antes de las tres de la tarde uno de los buzos encontró el primer fragmento de las letras hebreas. Más tarde las aguas entregaron otros dos.

"A pesar de que los fragmentos de la inscripción estaban dispersados por el fondo, quedaban visibles debido a que están hechos de bronce dorado y el barro no los ha cubierto todavía por completo".

Los buzos explicaron que durante la búsqueda se orientaron ante todo por el tacto y la vista. Utilizar un detector de metales no tendría sentido porque el fondo del Moldava está ensuciado con todo tipo de basura, incluyendo botellas de champán de la Noche Vieja y restos de andamios.

Foto: CTKFoto: CTK La inscripción en hebreo ubicada en una cruz cristiana hace del grupo escultórico del Calvario en el Puente de Carlos de Praga un monumento único en el mundo. El judío praguense Elias Backoffen tuvo que realizar la inscripción en el año 1657 como castigo por haber vituperado la cruz, el símbolo del cristianismo. Las letras dicen "Santo, santo, santo es el Señor de las muchedumbres", atribuyendo así las características divinas a Jesucristo, lo cual el judaísmo rechaza. A petición de algunos rabinos de EE.UU., en 2000 la Alcaldía de Praga colocó al costado de la escultura una placa que explica la historia de la inscripción.

A pesar de que el Puente de Carlos es vigilado por dos cámaras de seguridad, los daños causados en las 31 esculturas por el vandalismo llegan anualmente a centenares de miles de coronas. También pasa con frecuencia que los turistas se llevan como un "recuerdo" los dedos de alguna de las estatuas. La espada del Turco del grupo escultórico de San Juan de Matha desaparece regularmente dentro de medio año después de su instalación porque la gente piensa que es de oro, señalan los representantes de la Galería de la Capital de Praga.

La Alcaldía de Praga prevé reforzar las patrullas policiales, que vigilarán el monumento 24 horas al día. Todas las estatuas serán restauradas durante la reconstrucción total del Puente de Carlos que se iniciará este año.

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02-02-2007