Hablar de las vacunas: una necesidad imperante

27-09-2018

Protegerse ante los virus con vacunas cuya composición desconoce la población ya no parece ser una opción para los checos. Aunque se vacunen, el estado de alerta y el deseo de estar bien informado es una prioridad. Si los médicos no informan lo hacen los pacientes por sus propios medios.

Foto ilustrava: Dirk Fuhlert / Pixabay CC0Foto ilustrava: Dirk Fuhlert / Pixabay CC0 La confianza absoluta de los ciudadanos en las vacunaciones ha ido mermando en Europa y se ha convertido en un tema de debate apoyado por diversas publicaciones y asociaciones.

Algunos se preguntan si tal aumento de desconfianza en la ciencia inmunológica explica, en parte, que en Europa haya habido 40 000 casos de sarampión en la primera mitad del presente año, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Roman Prymula, foto: Adam Kebrt, ČRoRoman Prymula, foto: Adam Kebrt, ČRo Un estudio de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres reveló el nivel de incredulidad, por decirlo así, de algunos países europeos. El 40% de los franceses, un 36% de los bosnios y un 25% de los griegos y ucranianos sospecha de las vacunas.

En el caso de la población checa, según los datos de la agencia Stem/Mark, el 90% está a favor de ponerse aquellas vacunas obligatorias. No obstante, tres cuartos de la población está al tanto de los presuntos efectos nocivos de las vacunaciones y son víctimas del dilema de vacunar o no vacunar.

El viceministro de Salud, Roman Prymula, quien fuera también presidente de la Asociación Checa de Vacunas, nos dice cuál es, en su opinión, la fuente o raíz de esta postura aprensiva.

"Yo considero que hay una pseudoinformación en las llamadas redes sociales, donde la gente comparte una inmensa discusión en torno al sentido de la vacunación. Si se nos permite formar parte de tal discusión insisto en que no tiene sentido. La verdad es que hay un promedio muy alto de personas que consideran la vacunación como algo sin sentido y eso no trae ningún beneficio".

Más allá de las redes sociales se cree que los padres checos recurren a asociaciones, como la que lleva por nombre Rozalio, que tienen como fin informar detalladamente a los padres sobre las vacunas y que además lucha por cambiar el carácter obligatorio de las vacunas por una decisión de carácter libre de los padres.

Foto ilustrava: Filip Jandourek, ČRoFoto ilustrava: Filip Jandourek, ČRo La presidenta de Rozalio, Martina Suchánková, afirma que la mayoría de los padres no duda del sentido de las vacunas, pero por otro lado desean estar bien informados sobre sus potenciales riesgos, están al tanto de los casos que han terminado en complicaciones y los médicos no suelen lidiar con sus dudas o temores.

Ante la cantidad de niños que han reaccionado negativamente a las vacunas, el viceministro Prymula expresa que su número no es alarmante.

"Si nos regimos por los datos del Instituto Estatal para el Control de Medicamentos hay unos 1300 casos, anunciados, de efectos secundarios del total de vacunas puestas. Sin embargo, cuando eso lo contamos entre las 6000 dosis de vacunas no es ningún número alarmante. Además, la mayoría de las veces las reacciones inesperadas se tratan de alguna fiebre o de algo que eventualmente se cura".

El Ministerio de Salud checo tiene entre sus intenciónes la realización de un portal educativo destinado a los padres, que tendrá como fin informar sobre el funcionamiento de las vacunas y todo lo que su aplicación conlleva. También desean establecer un reglamento de compensación para los pacientes que reaccionen extremadamente mal a las vacunas.

27-09-2018