"Golem en la religión, la ciencia y el arte"

10-10-2002

¿No serán la computación y la informática, la contemporánea Cábala? Y ¿No serán la cibernética y la inteligencia artificial nuestro Golem actual? Éstas y otras preguntas formuladas por el embajador de Argentina en la República Checa, Juan Eduardo Fleming, fueron las que impulsaron el seminario "Golem en la religión, la ciencia y el arte" que tuvo lugar este miércoles en Praga.

Celebrado en el Museo Judío de Praga con la participación de personalidades como María Kodama de Borges, el rabino de Praga, Karol Sidon, el rector de la Universidad Carolina, Ivan Wilhem, y el rabino Abraham Skorka de Argentina, entre otros, el seminario trató de descifrar el mensaje que puede ofrecer Golem a las generaciones actuales.

Los participantes coincidieron con lo expresado al respecto por el presidente checo, Václav Havel, en el sentido de que "Golem es algo (o alguien) incompleto, sin terminar, en perpetua gestación y nacimiento..."

Golem ha demostrado ser también muchas cosas más, por que a la vez sirve como vínculo para unir pueblos, como es el caso del checo y del argentino a través de Jorge Luis Borge y su poesía dedicada al "Golem".

María Kodama de Borges explicó en su intervención el significado que tuvo Golem en la vida y obra de Jorge Luis Borges. "Borges va a descubrir en su adolecencia, después de haber aprendido solo el alemán para leer a Schopenhauer, a Gustav Meyring autor de "Golem". Y dice refiriéndose a esta obra: El Golem increíblemente es onírico y es lo contrario de ilegible. No se si "Golem" es un libro importante, sé que es un libro único. Dos años antes había hecho una resña sobre "El Ángel de la Ventana Occidental", y aquí se refiere también al "Golem" y dice que se trata de un libro extraordinariamente visual que combinaba graciosamente la mitología, la erótica, el turismo, el color local de Praga; los sueños premonitorios, los sueños de vidas ajenas y hasta la realidad".

El Proyecto Golem 2002/5763 ha unido a personalidades y artistas checos y argentinos en una actividad sin igual en la historia de las relaciones entre Praga y Buenos Aires. Según informara a Radio Praga el embajador argentino Juan Eduardo Fleming, "el programa completo de esta espléndida actividad se presentará el año entrante en Argentina".

 

El Golem por Jorge Luis Borges

Si, (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.


Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo una día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muneco que con torpes manos
labró, para ensenarle los arcanos
del las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los sonolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores,
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem.
(Estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga"
y logró, al cabo de anos, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. ¿Comó (se dijo)
pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otro cuita?


En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

10-10-2002