Fumar disminuye el gasto público

18-07-2001

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Un fumador muerto es un gran contribuyente al presupuesto estatal. Ésta conclusión paradójica se desprende del estudio encargado por la tabacalera estadounidense Philip Morris. En el documento se afirma que las finanzas públicas se ahorran los gastos de sanidad, de pensiones por vejez y los gastos de vivienda de los ciudadanos de tercera edad, y todo eso debido a que la vida de los fumadores es más corta. En ese sentido, la República Checa se habría ahorrado más de 25 millones de dólares en 1999 gracias a los fumadores fallecidos.

La reacción a la lógica perversa de este estudio no se ha hecho esperar. Tanto las autoridades checas como las asociaciones anti-tabaco locales y de EE.UU. han puesto el grito en el cielo. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Vladimír Spidla, afirmó tajantemente: "Me parece una actitud repugnante. El sufrimiento de la gente enferma es algo terrible e intentar medirlo con dinero me parece un modo totalmente inconcebible". Los representantes de la tabacalera intentaron suavizar los ataques argumentando que no era su propósito entrar en un debate sobre la salud, sino sólo ofrecer cifras objetivas de los gastos e ingresos públicos relacionados con el tabaco.

Su indignación expresaron los militantes anti-tabaco norteamericanos, que llevan anos presentado querellas judiciales contra la companía Philip Morris, senalando que la estrategia de utilizar "sólo datos objetivos" se emplea frecuentemente por las tabacaleras para minimizar su responsabilidad en el deterioro de la salud de los fumadores.

Otra guerra abierta al tabaco ha sido declarada por el ministro de Sanidad checo, Bohumil Fiser. En su proyecto de ley que pronto será presentado para su aprobación, se prohibirá fumar en todos los espacios públicos y se introducirán estrictas medidas de control en lo relacionado con la venta y distribución de tabaco.

18-07-2001