Exposición sobre totalitarismos surgió de entre los escombros de la estatua de Stalin

En ocasión del centenario de la fundación de Checoslovaquia se abrió en Praga una exposición que invita a sus visitantes a experimentar y a conocer más sobre los períodos del nazismo y el comunismo en este país.

Foto: ČTK/Roman VondroušFoto: ČTK/Roman Vondrouš La colina de Letná, que se eleva sobre el río Moldava y ofrece una vista panorámica del centro de la capital checa, era entre los años 1955 y 1962 el lugar donde se encontraba la mayor estatua de Iósif Stalin del mundo.

Hoy, el espacio debajo del antiguo monumento al dictador soviético que todavía lleva las señales de su demolición, sirve de localización para las instalaciones de una exposición titulada “Memoria de la Nación” que recuerda los totalitarismos que vivió Checoslovaquia durante el siglo XX.

Foto: Kateřina AyzpurvitFoto: Kateřina Ayzpurvit El proyecto de la organización Post Bellum, que se dedica a la conservación de los testimonios de personas que vivieron en carne propia los períodos del nazismo y el comunismo, fue inaugurado en ocasión del centenario de la fundación de Checoslovaquia.

El director de Post Bellum, Mikuláš Kroupa, explica que la idea era proporcionar un acercamiento a las experiencias únicas e historias personales de los testigos.

“Una exposición de este tipo no pretende solo recordar los aniversarios y los acontecimientos que jugaron un papel clave en la historia de nuestra nación. Estos momentos históricos están relacionados con detalles e historias personales que nos pueden impactar mucho más”.

Debido a que la organización Post Bellum dispone de grabaciones de testimonios de unas 7000 personas, Kroupa continúa revelando cómo se eligieron los materiales expuestos.

“Antes de empezar con la organización de esta exposición, había que encontrar una respuesta a la pregunta sobre el criterio que se aplicaría para seleccionar entre todos los materiales y testimonios aquellos que pudieran crear una imagen integral. Intentamos elegir los materiales que más nos habían impactado a nosotros”.

Foto: ČTK/Roman VondroušFoto: ČTK/Roman Vondrouš La exposición se puede dividir en dos partes. La primera, llamada “Imágenes”, es multimedia y consta de proyecciones en objetos. De esta manera, los visitantes tienen la oportunidad de sumergirse en espacios y situaciones como por ejemplo un tren que se dirige a un campo de concentración, y una sala de interrogatorios de la Seguridad del Estado comunista. La segunda parte, “Testimonios”, ofrece los relatos de los testigos.

Además, con esta exposición, los organizadores quieren llamar la atención sobre la inexistencia de un museo que explique, recorriendo con el uso de las tecnologías modernas, la historia de la dictadura nazi y comunista en Checoslovaquia, apuntó Mikuláš Kroupa.

Mikuláš Kroupa, foto: Kateřina AyzpurvitMikuláš Kroupa, foto: Kateřina Ayzpurvit “Esta idea es como nuestro sueño, esperamos que algún día se pueda convertir en realidad. Ahora, en ocasión del centenario de la fundación de Checoslovaquia, me parece muy bien que se discuta la cuestión de la posible existencia de un museo que cuente con tecnologías modernas, como es el videomapping y con instalaciones de todo tipo. Una institución así podría ayudar a mantener los testimonios de los períodos totalitarios”.

Como parte de la exposición, fue edificado en el lugar del antiguo monumento a Stalin un muro de cinco metros de altura que simboliza tanto la división del mundo como la falta de entendimiento entre sus habitantes.

La exposición permanece abierta al público hasta el 9 de diciembre y la entrada no se recomienda a las personas que padecen epilepsia.