Exposición rescata pequeños monumentos sacros del paisaje checo

07-08-2009

Forman parte característica del paisaje checo. Fueron construidos para orientarse, rezar o recordar. En muchos casos no tienen un alto valor artístico, pero constituyen parte del patrimonio cultural del país. Los pequeños monumentos sacros son presentados en la exposición ‘Joyas olvidadas del paisaje’, instalada en el Palacio Nostic, de Praga.

Joyas olvidadas del paisaje, foto: Martina SchneibergováJoyas olvidadas del paisaje, foto: Martina Schneibergová Cruces aisladas, vía crucis, humilladeros, capillas, estatuas. Miles de estos pequeños monumentos sacros están dispersos por la República Checa. Algunos desaparecieron para siempre, otros fueron rescatados por iniciativa del sector cívico.

Mediante fotografías de gran formato y esculturas, la exposición ‘Joyas olvidadas del paisaje’ pretende ilustrar qué tipos de monumentos religiosos existen en el país, según explica Naděžda Kalousová, de la asociación cívica Pro Bohemia.

Joyas olvidadas del paisaje, foto: Martina SchneibergováJoyas olvidadas del paisaje, foto: Martina Schneibergová “Una sala está dedicada al vía crucis barroco en Ruda, cerca de Rýmařov, en Moravia del Norte. Otras fotos representan los monumentos en la reserva natural de Šumava donde en los últimos quince años fueron renovados 300 cruces, humilladeros y capillas. Un contrapunto a Šumava, son las capillas en los viñedos de Moravia del Sur”.

El visitante puede admirar el vía crucis de madera en la colina Uhlířský vrch, cerca de Bruntál, renovado con motivo de la entrada de la República Checa en la Unión Europea, así como el “camino de la cruz” en Hostýn, creado por el renombrado arquitecto eslovaco Dušan Jurkovič.

Hostýn, foto: Andrea FajkusováHostýn, foto: Andrea Fajkusová Sin embargo, en la mayoría de los casos no se conoce al autor de estos pequeños monumentos. Algunos llevan una inscripción con el nombre del donante. Se sabe, por ejemplo, que un molinero de Úbislavice, en Bohemia del Este, hizo esculpir en 1777 una estatua de San Juan Nepomuceno, que era protector de las aguas. Una especie de donación son también las llamadas “cruces de reconciliación”, apunta Naděžda Kalousová.

“La persona que cometía un delito tenía que construir una cruz de reconciliación. En la mayoría de los casos se trataba de un asesino. Era un intento de pedir el perdón a la familia del asesinado. El culpable pagaba una indemnización financiera, existen registros judiciales al respecto, y estaba obligado a edificar una cruz de reconciliación, con Dios y con las personas afectadas”.

La muestra ‘Joyas olvidadas del paisaje’ viene acompañada por una proyección que documenta las peregrinaciones en Bohemia y Moravia en el pasado. La exposición permanecerá en el palacio Nostic de Praga hasta el 30 de septiembre.

07-08-2009