En Chequia faltan programas para atender a los veteranos de guerra

La muerte de tres soldados checos en Afganistán en un atentado terrorista, el domingo, ha despertado una ola de solidaridad en la sociedad. Pero la tragedia ha sacado a la luz deficiencias en la atención a los veteranos.

Foto: ČTK/PR/Armáda ČRFoto: ČTK/PR/Armáda ČR La noticia sobre la muerte de tres soldados checos víctimas de un atacante suicida durante una patrulla en Afganistán ha sacudido a la sociedad checa. El Ministerio de Defensa aprobó un ascenso de los tres soldados Martin Marcin, Kamil Beneš y Patrik Štěpánek caídos en la lucha contra el terrorismo internacional y fue organizado un funeral con los máximos honores militares.

Martin Marcin, foto: ČTK/PR/Armáda ČRMartin Marcin, foto: ČTK/PR/Armáda ČR Miroslava Pašková, directora de la Asociación de voluntarios Amapolas Silvestres (Vlčí Máky) dedicada a la atención de los veteranos de guerra, sostuvo que la sociedad checa se ha ido sensibilizando con el papel de los soldados en las misiones internacionales.

“Mucha, o la mayoría de la gente trata de referirse a lo ocurrido de manera razonable. Expresan de corazón su solidaridad y buscan cómo sumarse a actividades de caridad y colectas”.

Cuando ocurre algo semejante, aparecen muchos mensajes y debates en las redes sociales. De acuerdo con Pašková en el pasado aparecían muchas ofensas e insultos sobre mercenarios etc., pero ahora se ha dado un cambio muy significativo y positivo.

Pašková subraya que es lamentable que en Chequia no se apliquen programas de atención a los veteranos de guerra.

“En nuestro país no está muy desarrollado el cuidado, la atención de los soldados después de terminar en las Fuerzas Armadas. No debemos olvidar que desde el año 1990 tenemos a unas 16.000 o 17.000 personas que participaron en misiones internacionales. Se trata de soldados cuyas edades oscilan entre los 25 y los 60 años, y no existe ningún tipo de servicios para ellos. El Ministerio de Defensa no monitorea sus problemas, ni les ayuda a solucionarlos”.

Kamil Beneš, foto: ČTK/PR/Armáda ČRKamil Beneš, foto: ČTK/PR/Armáda ČR De acuerdo con la directora de la asociación de voluntarios Amapolas Silvestres (Vlčí Máky) otro de los grandes problemas que atraviesan los soldados es su reincorporación a la sociedad una vez terminada su labor en las Fuerzas Armadas.

“Los soldados prestan servicio entre ocho y 15 años. Esto quiere decir que su profesión original ya no les dice nada. Para ellos es importante trabajar en algo que tenga sentido y poder seguir sirviéndole a la Patria”.

Los veteranos sufren problemas de toda índole, además de la pérdida de su empleo topan muchas veces con dificultades familiares por haber estado ausentes durante mucho tiempo. Ofrecen sus servicios a la Policía, el Cuerpo de Bomberos y hasta a agencia de seguridad, pero sin éxito en un alto porcentaje de los casos.

La muerte de los soldados lejos de su país, es un asunto sumamente complicado y doloroso para los familiares y los militares en general, según explicó Jaroslav Knichal capellán de las Fuerzas Armadas checas.

“Se trata de algo que golpea muy fuerte, tanto desde el punto de vista emocional como físico a partir del momento en que la persona se da cuenta de lo que ha sucedido. Y ahí es donde presta sus servicios el capellán, o un psicólogo en caso de estar presente, para hablar sobre lo que sienten los soldados”.

Patrik Štěpánek, foto: ČTK/PR/Armáda ČRPatrik Štěpánek, foto: ČTK/PR/Armáda ČR Antes de salir a las misiones fuera del país, los soldados reciben una serie de cursillos de preparación para enfrentar diversas situaciones extremas. Se trata de militares profesionales con un alto sentido de la responsabilidad y compañerismo, pero son seres humanos con sentimientos, insistió el sacerdote Jaroslav Knichal.

“El capellán del Ejército está siempre con los soldados, hablan sobre lo ocurrido o bien sobre asuntos que han provocado los sucesos acaecidos. Surgen preguntas relacionadas con la vida, la familia. Se trata del tema más frecuente cuando ocurre algo doloroso en la vida de las personas”.

Cuando se busca refugio, consuelo y fuerza para seguir adelante resulta indiferente a qué confesión pertenecemos subrayó el capellán castrense.

“En el momento dado no juega ningún papel el hecho de ser creyente o pertenecer a otra Iglesia. Los capellanes castrenses nos concentramos en los soldados como seres humanos”.

La República Checa tiene soldados en 10 misiones internacionales en Europa, África y Asia. La mayoría de los militares se encuentran desplazados en Afganistán, le siguen Iraq, Mali, la Península del Sinaí y los países Bálticos.