El tren de los legionarios tiene en Praga su primera parada

04-08-2016

Una réplica de los trenes que utilizaron los legionarios checoslovacos para cruzar Siberia durante la Primera Guerra Mundial se encuentra abierta al público en la estación Masaryk de Praga. La exposición trata de despertar conciencia sobre este importante episodio de la historia nacional.

Foto: Kristýna MakováFoto: Kristýna Maková En 1918 los 40.000 legionarios checoslovacos que se hallaban en Rusia para luchar contra las Potencias Centrales se vieron enredados en el caos, confusión, guerra civil y desgobierno que siguió a la Revolución Rusa. Tras varios desencuentros y enfrentamientos armados contra los bolcheviques, la legión decidió escapar del país por Vladivostok y llegar al frente europeo por el lado opuesto. Para ello cruzaron Siberia en trenes militares.

Ahora una réplica histórica de aquellos vehículos se halla expuesta en la estación de Masaryk en Praga. El tren está formado por 12 vagones, entre ellos algunos de carácter especial, como un vagón blindado provisto de ametralladora, una herrería, una enfermería, una sastrería e incluso un cine.

Los vagones dormitorio estaban preparados para las bajas temperaturas del invierno siberiano, de hasta 30 grados bajo cero, explica el guía Petr Čížek.

Foto: Kristýna MakováFoto: Kristýna Maková “En cada piso de las literas dormían tres o cuatro hombres. Los vagones tienen cierta calefacción, casi siempre tenían doble pared y una estufa, que era indispensable, sobre todo en Siberia. De acuerdo con los diarios de los legionarios, cuando la estufa estaba ya al rojo vivo, los que estaban más cerca se abrasaban por delante pero en la espalda se les formaba escarcha. De forma parecida en las literas de abajo hacía frío, quien se dormía pegado a la pared se congelaba por la noche. Y arriba hacía un calor asfixiante”.

Los interiores y los diversos objetos de época recopilados para la muestra han sido elaborados a partir de documentación y fotografías históricas, y algunos de ellos son piezas originales. La fidelidad es tal que hasta los guías van ataviados con uniformes de la legión. En la exposición también se explican mediante documentos, mapas y fotografías las peripecias de los soldados checoslovacos en Rusia.

Foto: Kristýna MakováFoto: Kristýna Maková La legión estaba formada, además de por voluntarios que de una u otra manera consiguieron llegar a Rusia, sobre todo por prisioneros de guerra checos y eslovacos que decidieron pasarse al otro bando y luchar por una Checolosvaquia independiente. Su participación en la contienda acabó bruscamente con la Revolución Rusa y con el propósito fallido de Trotski de incorporarlos al Ejército Rojo. Pero una vez atrapados en el país, siguieron sirviendo a los intereses de los Aliados como fuerza de intervención en contra de los bolcheviques y en apoyo del Ejército Blanco.

Durante los dos años que les costó escapar de Rusia, la legión checoslovaca conquistó importantes territorios de Siberia y logró mantener controlada una línea ferroviaria de 8.000 kilómetros de longitud, desde Penza hasta Vladivostok. En su momento, como principal ejército operativo en la zona, fue una carta clave para el exilio checoslovaco a la hora de negociar con los Aliados el surgimiento de su país, explica Čížek.

Foto: Kristýna MakováFoto: Kristýna Maková “Los legionarios pueden ser vistos actualmente como una enorme fuente de fuerza moral y valor personal. Eran hombres que fueron a luchar voluntariamente por una idea. Y no tenían ninguna garantía de que se fuera a hacer realidad. Lucharon del lado de los Aliados y así demostraron a todo el mundo que los checos habían roto sus lazos con Austria-Hungría. Si los políticos como Tomáš Garrigue Masaryk no hubieran podido apoyarse en esta fuerza de combate, en estos voluntarios, no habrían tenido nada en las manos”.

El tren de los legionarios estará abierto en Praga hasta el 30 de agosto, después viajará a las ciudades de Ostrava, Český Těšíñ y Opava.

04-08-2016