El transcurso de la reconstrucción del Museo Nacional

Desde su construcción en 1891, el edificio histórico del Museo Nacional no fue renovado durante más de 100 años. Lo azotaron en gran parte los ataques militares de los años 1945 y 1968. Si no fuera por la reconstrucción actual, el museo estaría cerrado por razones de seguridad.

Museo Nacional, foto: Ondřej TomšůMuseo Nacional, foto: Ondřej Tomšů El Museo Nacional es el más antiguo de toda Chequia. Fue fundado en 1818 bajo el nombre de Museo Patriótico de Bohemia, con un enfoque en la ciencia y la historia. Su creación fue asegurada por los representantes de la aristocracia y por la comunidad académica de entonces.

 Michal Lukeš, foto: Eliška Kubánková Michal Lukeš, foto: Eliška Kubánková El edificio principal, que se encuentra en la Plaza de Venceslao, se convirtió en sede del museo en 1891. El valor histórico del edificio es innegable. Desde su fundación, el museo fue afectado por todos los eventos importantes relacionados con la historia de Checoslovaquia, dice el director del museo, Michal Lukeš.

“El edificio histórico está ubicado en la parte superior de la Plaza de Venceslao. Se vio afectado por todos los acontecimientos críticos del siglo XX. Después del año 1938 el museo tuvo que ocultar sus colecciones para que no fueran llevadas a Alemania. En 1948 se inició en el museo el funeral estatal del último presidente democrático de la época, Edvard Beneš. En el año 45, una bomba alemana cayó sobre el museo y destruyó parte del ala este. Y no hace falta mencionar el año 68. El edificio fue destruido, probablemente sin querer. Su fachada fue dañada y el museo se convirtió en el símbolo de la esperanza perdida de la Primavera de Praga. Luego, por supuesto, tenemos los años 88 y 89. La mayoría de los eventos de la Revolución de Terciopelo se llevaron a cabo frente al edificio histórico del Museo Nacional”.

En 2011 el museo fue cerrado por el estado de deterioro del edificio histórico. El objetivo de la reconstrucción era salvar el monumento nacional y convertirlo en un espacio moderno.

Martin Sirotek (a la derecha) de Metrostav, foto: Eliška Kubánková Martin Sirotek (a la derecha) de Metrostav, foto: Eliška Kubánková Generaciones de protectores de monumentos históricos pedían que se realizara una reconstrucción del museo, pero hasta el año 2006 esta no fue aprobada por el Gobierno. Antes de que empezaran las obras fue necesario extraer millones de objetos del edificio y trasladar a los trabajadores a espacios provisionales. En 2011, cuando el proyecto estaba terminado, apareció el primer obstáculo, ya que el Ministerio de Cultura decidió recortar los fondos del proyecto.

Dos años más tarde se anunció un concurso para la reconstrucción. En 2015 se firmó un contrato con el grupo M-P-I, compuesto por las empresas Metrostav, Průmstav e Imos Brno. Martin Sirotek, uno de los directores ejecutivos de Metrostav, nos contó sobre el proceso de la reconstrucción.

“El museo estuvo cerrado durante siete años, pero la reconstrucción en sí empezó en la primavera de 2015. Ahora una parte ya está terminada y se ha abierto al público. Falta alrededor de medio año para completar las partes restantes. La reconstrucción ha sido bastante exigente, se trata de una reconstrucción general de todas las partes del edificio histórico”.

Museo Nacional, foto: Eliška KubánkováMuseo Nacional, foto: Eliška Kubánková Como parte de la reconstrucción, el edificio se modernizó para adecuarse a las necesidades del siglo XXI. Las salas se ampliaron, la cúpula se cubrió de nuevo, se construyó una terraza y un salón panorámico, se renovó el antiguo panteón. Se construyeron ocho ascensores y se extendieron 15 kilómetros de cables y cañería. El Museo fue equipado con cámaras y sistemas de seguridad, y la parte histórica se conectó con el edificio nuevo.

“Construimos un corredor que sirve para conectar el edificio histórico con el edificio nuevo del museo. No ha quedado nada de las instalaciones interiores, todo ha sido renovado. El museo está preparado para las nuevas tecnologías modernas. Lo que permaneció dentro del edificio se ha restaurado, para preservar las partes hermosas que se crearon en el pasado”.

Museo Nacional, foto: Eliška KubánkováMuseo Nacional, foto: Eliška Kubánková Durante la construcción surgieron varios problemas, conectados por ejemplo con los hallazgos arqueológicos en el patio o los cambios de las condiciones geológicas durante la excavación del corredor. Por estas razones se tuvo que posponer la fecha de finalización de las obras. También fue un desafío compaginar la modernización con los elementos históricos del edificio, explica Sirotek.

“Creo que hemos logrado unir lo nuevo con lo antiguo. Hace dos años el museo se veía completamente diferente. Se restauró una gran cantidad de muebles en diferentes talleres. Las ventanas tuvieron que ser sacadas del edificio porque no se podían reparar en el lugar. Durante el último año todos los objetos fueron devueltos al museo. Los artefactos que no se podían extraer se restauraron a lo largo de los tres años que duraron las obras”.

Gracias a la reconstrucción y a la conexión con el edificio nuevo, el Museo Nacional ampliará sus espacios de exposición casi dos veces. Los visitantes podrán admirar muchas colecciones únicas que permanecían ocultas en los depósitos. Las primeras exposiciones permanentes se abrirán al público en noviembre de 2019.