El primer ministro Andrej Babiš pierde a otro ministro en pocas semanas

La República Checa ya dispone de un Gobierno en regla. Pero ha empezado a desmoronarse. Dos ministros han tenido que dimitir por sospechas de plagio en sus trabajos de fin de carrera.

Andrej Babiš, foto: ČTK/Kamaryt MichalAndrej Babiš, foto: ČTK/Kamaryt Michal Después de la ministra de Justicia Taťana Malá, ha caído ahora el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Petr Krčál. El motivo que ha provocado la súbita caída de los dos son las sospechas de que ambos plagiaron sus trabajos de fin de carrera.

La insinuación del primer ministro Andrej Babiš de que su Gabinete dispone de profesionales que echarán a andar la administración pública no se ha cumplido, al tiempo que saltan a vista problemas que carcomen la estabilidad del Ejecutivo, según explicó el comentarista de la Radiodifusión Checa, Petr Hartman.

“Hay varias razones que pueden provocar falta de estabilidad en el Gobierno. Y una de ellas es que la Socialdemocracia (aliado de coalición) no ha logrado superar su crisis interna. El hecho de haberse sumado al Gobierno no la resolvió, y más bien puede incrementarla”.

Desde el punto de la aritmética política el primer ministro Babiš puede contar con una especie de seguro para obstaculizar una eventual moción de censura en la Cámara Baja, explicó Hartman.

“Creo que el Gobierno puede ser estable, siempre y cuando Andrej Babiš logre mantener cierto tipo de cooperación con el partido de la Libertad y Democracia Directa (grupo antiinmigración y contrario a la UE). Porque los votos del movimiento ANO, de Babiš, y la agrupación mencionada sumarían juntos 100 (de un total de 200 escaños), y gracias a eso el resto de partidos no conseguirían aprobar una moción de censura”.

Petr Hartman, foto: Radko Kubičko, ČRoPetr Hartman, foto: Radko Kubičko, ČRo Chequia tiene un Gobierno de coalición minoritario surgido de la alianza del movimiento ANO con la Socialdemocracia y el respaldo de los comunistas. Esto deja a la vista una proporción mayor de las fuerzas de izquierda lo que, según Hartman, puede llegar a convertirse en otro elemento de inestabilidad.

“En lo referente a la orientación hacia la izquierda del Gobierno, existe una situación paradójica. Tenemos a dos formaciones de izquierda, la Socialdemocracia y los comunistas por un lado, y por el otro al movimiento ANO de Babiš que no dispone de un perfil político claro, y su líder proviene del mundo de los grandes negocios. Y por esa razón trata de quedar bien con los electores, a la vez que presta mucha atención a la hora de tomar medidas para no socavar los cimientos de sus negocios”.

A pesar de que las tres formaciones firmaron acuerdos para sacar adelante la declaración programática del nuevo Gobierno, los analistas no descartan una serie de tropezones que pueden crear tensión y restarán fluidez a la gestión del primer ministro Andrej Babiš, que tiene todavía cuentas pendientes con la Justicia por sospecha de abuso de fondos europeos.