El primer expendedor de poesía ha sido instalado en Praga

11-03-2015

Funciona como una gramola, pero en vez de canciones ofrece poemas y es gratis. El primer expendedor automático de poesía a nivel mundial ha sido instalado en una plaza céntrica de Praga para ennoblecer la mente de los transeúntes.

Ondřej Kobza (en la izquierda), foto: Loreta VaškováOndřej Kobza (en la izquierda), foto: Loreta Vašková El primer autómata de poesía incluye veinte poemas, generalmente leídos por el autor. Al apretar el botón de la máquina situada en la Plaza de la Paz de Praga (Náměsti míru) pueden escuchar la obra del Premio Nobel Jaroslav Seifert o de los poetas esenciales de la cultura underground checa, Ivan Martin Jirous y Egon Bondy, entre otros.

El proyecto fue trazado por Ondřej Kobza, que en el pasado había instalado en numerosos lugares públicos pianos y mesitas de ajedrez, colocados en las calles a la disposición de todos aquellos que tuvieran ganas de tocar y jugar.

Esta vez se afanó en deleitar a los amantes de los versos, que suenan diferente al ser pronunciados al aire libre que en sitios cerrados, según destacó.

“A mí me gusta leer la poesía en voz alta en plena naturaleza. Uno la siente de otra manera. Allí pasa volando un pájaro, llovizna, se oyen las campanadas de una iglesia… De repente las palabras te impactan de diferente forma. Así que inventamos este proyecto hace un año y cuarto y me alegro mucho de poder instalarlo ahora aquí”, indicó.

Un periscopio de poesía que escudriña el subterráneo urbano

Foto: Loreta VaškováFoto: Loreta Vašková La máquina tiene la forma de un tubo parecido a un periscopio instalado en el césped de la plaza, que cuadra bien con el propósito del proyecto.

“Queríamos crear una forma que encajara con el ámbito urbano, para que no sobresaliera y no fuera tan llamativo que hiciera pensar que esto era una locura. Algo parecido que se puede ver en el Centro Pompidou de París, o sea algo como unos tubos de ventilación de metro o de una embarcación. Como si el tubo aspirara del subterráneo de la ciudad la memoria de las palabras para arrojarlas aquí arriba. Algo que puede ser enigmático”, según indicó el autor.

Ondřej Kobza tiene previsto instalar hasta seis expendedores de poesía más en otras ciudades checas antes de fin de año. Además se está negociando de la colocación de este invento en Kiev, Nueva York y Berlín.

11-03-2015