El Presidente checo Václav Havel en Turquía

12-10-2000

Tras sostener el martes pasado la parte principal de sus conversaciones con los representantes de Turquía, el Presidente checo Václav Havel comentó en ocasiones extraoficiales una serie de problemas candentes de la región y de la historia europea.

Turquía siempre ha sido y sigue siendo una encrucijada cuya importancia aumenta paralelamente con la creación de nuevas estructuras políticas y de seguridad en el mundo, expresó Václav Havel, y senaló el prestigio de ese Estado en algunos países de la desaparecida Unión Soviética, así como sus relaciones con el Oriente Próximo.

Al entrevistarse en Ankara con los estudiantes de la prestigiosa Universidad Bilkent que le otorgó el título de Doctor Honoris Causa, Václav Havel puntualizó que Europa debería representar en el futuro para las vecinas regiones del mundo una fuente de inspiración y ejemplo de convivencia pacífica de distintas naciones. El Presidente checo manifestó admiración por la coexistencia única de las culturas islámica y occidental en Turquía, país que, según su opinión, es un laboratorio euroasiático especial del mundo.

Refiriéndose al respeto de los derechos humanos, Václav Havel destacó el papel del nuevo Presidente de Turquía, Ahmet Sezer, como fuerza motriz del proceso durante el que el país, influído probablemente por las críticas procedentes de Occidente, comienza a reconsiderar su postura en esta esfera. La postura de Turquía respecto a la minoría kurda se diferencia un poco de la opinión prevaleciente en Europa, pero no podemos decir que a los kurdos se les subestime en el país, aunque por el momento no registramos indicio alguno de reconocimiento de los derechos colectivos, resaltó Václav Havel. El Presidente checo mencionó, por ejemplo, el caso del ex primer mandatario turco, Turgut Özal, de nacionalidad kurda, o el hecho de que muchos kurdos sean diputados del Parlamento. Al mismo tiempo criticó los métodos que suele utilizar el Partido de Trabajadores Kurdos, destacando que el terrorismo y la violencia no pueden servir como instrumentos de lucha por exigencias o derechos nacionales.

12-10-2000