El ejército checo se ha ganado el respeto de la OTAN en las misiones extranjeras

La participación de la tropa de defensa química en la Operación Tormenta del Desierto de 1990–1991 fue la primera misión del Ejército checoslovaco bajo la OTAN. Esto fue antes de entrar en la Alianza, al igual que la participación de 865 soldados checos entre 1995 y 1996 en la operación militar para imponer el Acuerdo Marco General Para la Paz en Bosnia y Herzegovina (GFAP).

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Los checos en Afganistán

La Base de Bagram, foto: Jan Kouba, archiv Armády ČRLa Base de Bagram, foto: Jan Kouba, archiv Armády ČR En Afganistán sirven soldados checos desde 2002. Más de 9000 soldados han trabajado en hospitales ambulatorios, unidades centinelas, en equipos para la protección química y biológica, o como parte del equipo quirúrgico y el equipo de reconstrucción provincial Lawgar (2008–2013).

Hoy en día cerca de 170 soldados checos vigilan la Base Aérea de Bagram en la provincia de Parvan. El cuartel general checo está ubicado en el Aeropuerto Internacional de Kabul, donde hay una unidad de asesoramiento aéreo que desde 2008 ayuda a ejercitar a pilotos afganos, y un equipo de especialistas en tecnología de la comunicación. La Embajada de la República Checa en Kabul es vigilada por policías militares checos.

Las misiones en Afganistán les han costado la vida a 14 soldados checos. Cinco soldados murieron tras la explosión de dispositivos improvisados cerca de Bagram. Esta ha sido la mayor pérdida de soldados checos en una misión paz en la historia de la República.

Los checos en los estados bálticos

Soldados checos en Lituania, foto: archivo del Ejército de  Lituania Soldados checos en Lituania, foto: archivo del Ejército de Lituania En el área de entrenamiento del Ejército lituano en Rukla, cerca de 70 kilómetros al noroeste de la capital Vilna, hay 230 soldados checos. El núcleo de la tropa checa consiste en una compañía del 41° Batallón mecanizado de Žatec, con los vehículos blindados Pandur.

La tropa checa está reforzada por un pelotón de ingenieros, una unidad logística y un equipo médico. En la vecina Letonia opera el pelotón del 71° Batallón mecanizado de Hranice.

En 2017 sirvieron en Lituania soldados checos como parte de la formación del Grupo de Visegrád y los estados bálticos bajo el nombre “Training Bridge”. Más de 100 soldados del 74° Batallón motorizado tomaron parte en un entrenamiento de tres meses.

Gripen, foto: archivo de la Oficina del Gobierno ChecoGripen, foto: archivo de la Oficina del Gobierno Checo En la segunda mitad de 2019 se dirigieron al Mar Báltico los aviones supersónicos Gripen de la Fuerza Aérea Checa. En 2009 y en 2012 vigilaban el espacio aéreo de las repúblicas bálticas que no disponen de estos aviones. Por ello, los países de la OTAN se turnan en su protección.

Cuatro Batallones Multinacionales Avanzados eFP (Enhanced Forward Presence) de Lituania, Letonia, Estonia y Polonia son parte de las medidas de la OTAN para disuadir a Rusia después de la anexión de Crimea y las operaciones en el este de Ucrania.

Los checos en Irak

En la actualidad hay unos 80 soldados checos en Irak. La mayoría de ellos operan en la Base Aérea de Balad, ubicada a unos 50 kilómetros al norte de la capital. Es la base aérea más grande del país. Los soldados iraquíes disponen de los aviones americanos F–16 y de los L–159 checos.

El hospital ambulatorio checo en Basrta, foto: archivo ČRoEl hospital ambulatorio checo en Basrta, foto: archivo ČRo Otros soldados checos se encuentran en la base de Taji al noroeste de Bagdad. Durante casi un año, químicos checos de la ciudad de Liberec adiestraron a soldados iraquíes de las tropas químicas. Además, en la capital de Irak, cinco miembros de la Policía checa y siete policías militares participan en la capacitación de policías iraquíes.

La mayor acción militar de las fuerzas checas en Irak tuvo lugar dentro de la coalición liderada por EE.UU. que en el año 2003 resultó en el derrocamiento de la dictadura de Saddam Hussein. En menos de seis años se alternaron en Irak más de 2300 soldados checos.

Los primeros checos en servir en Irak fueron médicos militares, en el sur de Irak en Basra, donde había un hospital ambulatorio. Más tarde los médicos fueron sustituidos por oficiales de la Policía checa que entrenaron a más de 12 000 iraquíes en la base de Shaiba. Otros soldados checos ayudaban a vigilar la base del aeropuerto de Basora y más tarde comenzaron a entrenar al Ejército iraquí en Bagdad.

Los checos en los Balcanes

Las Fuerzas Armadas checas tomaron parte en varias misiones de la OTAN en los Balcanes antes de que Chequia pasara a ser miembro de la Alianza. A la operación de la Fuerza de Implementación (IFOR), planeada para finales del año 1995, fueron enviados soldados profesionales así como soldados de reserva, con una fuerza de alrededor de 850 hombres.

Soldados checos y británicos en el pueblo de Donja Ljubija, foto: archivo de VHÚSoldados checos y británicos en el pueblo de Donja Ljubija, foto: archivo de VHÚ Durante la operación de la IFOR, los miembros del contingente checo construyeron cinco bases militares, con la sede del batallón ubicada en el pueblo de Donja Ljubija. El batallón mantenía la paz en unos 3600 kilómetros cuadrados y sus ingenieros militares ayudaron a destruir cientos de minas antipersonal y antitanque en la zona. Además, los soldados confiscaron un total de 246 armas antiaéreas, pesadas y de infantería, 65 granadas de mano y una gran cantidad de municiones.

En las operaciones de la IFOR estuvieron involucrados asimismo pilotos checos. Las tripulaciones de los helicópteros Mi–17 y de los aviones An–26 y L–410 en su mayoría realizaban tareas de transporte, pero también tomaron parte en diferentes investigaciones.

Después de la IFOR siguió la misión de la Fuerza de Estabilización (SFOR) de 1996–2004. Los checos fueron incorporados a la División Multinacional del Suroeste bajo el mando británico, y llevaban a cabo tareas en el noroeste de Bosnia. El contingente consistía en un cuartel general, un destacamento de helicópteros con 22 soldados, y el 6° Batallón mecanizado con una fuerza de 600 soldados.

La tarea principal de los miembros del batallón era proporcionar condiciones seguras para el regreso de los refugiados. Para ello introdujeron un patrullaje regular en las áreas de riesgo. Además, los checos aseguraron la desmovilización y el desarme de las unidades enemigas.