El Convento de los Dominicos en Praga desvela sus secretos

07-09-2010

Dar a conocer la emocionante historia de los dominicos y su sede en Praga y familiarizar al público con la vida cotidiana de los miembros de la orden es el objetivo de la exposición titulada ‘HIC SUNT DOMINI CANES: A la vista de todos, pero escondidos’, que se puede ver en el Convento de los Dominicos en la capital checa.

‘Aquí están los perros de Dios’, foto: ČTK‘Aquí están los perros de Dios’, foto: ČTK ‘Aquí están los perros de Dios’. El lema de la exposición inaugurada este lunes en el Convento de los Dominicos, en la calle de San Gil, en Praga, hace alusión a la frase latina ‘Hic sunt leones’ con la que se señalaban en los mapas antiguos lugares salvajes y desconocidos del mundo.

Y es que para los ciudadanos de Praga el Convento es precisamente eso, una tierra incógnita, una isla desconocida en el bullicioso centro capitalino. Con la muestra ‘A la vista de todos, pero escondidos’ el Convento abre sus puertas al público, según afirma su comisaria, Sylvie Novotná.

Sylvie Novotná, foto: ČTKSylvie Novotná, foto: ČTK “Partimos de que muchos ciudadanos pasan a diario delante del edificio del Convento sin tener idea de qué se esconde dentro. Para nosotros es importante que la gente sepa que el lugar sigue activo, que detrás de sus paredes transcurre una vida normal”, señaló Novotná.

La historia del Convento de los Dominicos en Praga se remonta al lejano silgo XII cuando fue construida en el lugar la iglesia romana de San Gil. Quinientos años después, los dominicos levantaron en sus alrededores un complejo de edificios barrocos que se ha conservado, casi sin cambios, hasta nuestros días.

Foto: ČTKFoto: ČTK El Convento vivió su máximo florecimiento en la primera mitad del siglo XVIII. De ese periodo proviene el ciclo de pinturas murales de Václav Vavřinec Reiner, que cuenta las leyendas de Santo Domingo y San Gil y que puede ser visto en el marco de la exposición.

En la decoración del Convento aparece con frecuencia la figura del perro, símbolo de la orden. Un perrito blanco y negro, llamado Domingo, sirve de guía a los pequeños visitantes de la muestra. “Mediante juegos interactivos y en compañía del perro Domingo, los niños van descubriendo poco a poco la historia del Convento y de sus habitantes”, indica Martina Svobodová, autora del concepto.

Foto: ČTKFoto: ČTK Los que visiten en estos días el Convento de los Dominicos en Praga pueden admirar también una muestra de fotografías de Jan Diviš, titulada ‘Dominicos 2010’, que acerca las costumbres diarias de los monjes de la orden.

A partir de octubre, la exposición ‘A la vista de todos, pero escondidos’ será acompañada de una serie de conferencias impartidas por destacados historiadores y expertos en religión.

07-09-2010